Mindslave – Niceto Club (20-12-2015)

12274195_934717623232758_5722831146263346380_nMindslave es una banda de metal progresivo que se destaca en un país donde el género no goza de muchos representantes popularmente reconocidos y en donde si es que existe una escena, se encuentra en un estado embrionario. Actualmente se están comenzando a generar espacios para la difusión de la música progresiva, destacándose el nacimiento de PROGress quienes recientemente organizaron un festival en el que Mindslave se presentó junto a los legendarios 2112.  Su disco debút Secular Indulgence, editado en 2013, tuvo una excelente repercusión a nivel nacional e internacional, sin embargo los cambios de formación no permitieron hasta el momento presentarlo en vivo de forma oficial. La cita acordada fue en Niceto Lado B el domingo 20 de diciembre de 2015.

Para esta ocasión especial estuvieron todos los músicos que grabaron el disco, prometiendo una noche para el recuerdo. De esta forma, a Sebastian Fiore (guitarra y voz), Marcelo Moglie (bajo) y Emmanuel Castañeira (batería), se sumaron Rodrigo Tavella en teclados y Federico Gonzalez en coros y guitarra acústica en varias canciones como invitado. El inicio del show no fue el mejor por unos inconvenientes con el equipo de guitarra que frustraron la introducción. Pero pronto todo volvió a la normalidad y con “Walk the wire” comenzaron a desplegar su arsenal de complejos riffs y contagiosas melodías, seguido de “The darkest love”, con excelentes performances individuales de cada uno de los músicos. Así fueron ejecutando el disco en su totalidad por primera vez, recorriendo sus cortes más relajados con “The best I can”, los más pesados con “In the deepest regret” y los más progresivos con la instrumental “Synergy” que fue la primera canción compuesta por la banda. La oscura “Restless” que cierra el disco aportó su cuota de melancolía, con la participación especial en voces de Liz Domecq.

Entre medio de las canciones del disco fueron mechando temas nuevos como “Faith” y varios covers como “Hell’s kitchen” y “Wait for sleep” de Dream Theater, una versión de “Burden” de Opeth solo con guitarra acústica y piano, y “Comfortably numb” de Pink Floyd, acorde con la emoción aún remanente de muchos asistentes al show de Gilmour el viernes anterior y como especie de premio consuelo a los que se lo perdieron. El final fue con “Tom Sawyer” de Rush en una versión muy fiel a la original, con una vocalización sorpresivamente cercana a los tonos agudos de Geddy Lee.

El saldo final fue más que positivo, en una noche de plena celebración de uno de los mejores discos argentinos de los últimos años en materia de metal progresivo. Esperamos ver desarrollarse cada vez más una escena con mucho potencial.

Cobertura: Sebastián De la Sierra




· Volver




















logos_apoyo