MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA. Festival Nunca Más XIX – Groov (24/03/2026)

En terminos practicos, la memoria es una función de nuestro cerebro que le permite codificar, almacenar y recuperar la información del pasado. ​Para Pavlov, la memoria es una asociación donde un organismo aprende a responder a un estímulo neutro al asociarlo repetidamente con un estímulo incondicionado que provoca una respuesta automática formando así un reflejo condicionado.

Hace 50 comenzaba una de las etapas más oscuras de la historia argentina. La Junta Militar tomó la decisión de realizar un golpe de Estado y así derrocar al gobierno de Maria Estela Martinez de Perón. La muerte del General Perón el 1 de julio de 1974 sucumbio politica y socialmente. La represión por la TRIPLE A a grupos de izquierda, peronistas y no peronistas era moneda corriente y los grupos armados como ERP, Montoneros, entre otros hacían frente desde las calles. Finalemente, el 24 de marzo de 1976, comenzó la dictadura bajo el signo del terror.

Durante los siete años que goberno la Junta Militar – Jorge Rafael Videla (1976-1981), Roberto Eduardo Viola (1981), Leopoldo Fortunato Galtieri (1981-1982) y Reynaldo Benito Bignone (1982-1983) – la resistencia popular sufrió un sin fin de represalias: secuestros, robo de bebes, torturas y desapariciones. El rock fue una herramienta fundamental para lucha. Cuando las palabras y las flores nada pudieron cambiar, el rock pesado, el punk y el metal irrumpien para combatir con un mensaje crudo y directo. Bandas como V8 y Los Violadores, con el apoyo de Riff, escupian frases contestariassin metaforas: «Destrucción», «Momento de Luchar» al mando de Iorio, Civile, Zamarbide y Rowek, y «Represión» a cargo de Pil Trafa, Hari B, Stuka y Sergio Gramatica. Paulativente, esto se vería reflejado en democracia en donde la persecución no ceso. Durante la primavera alfonsinista, más allá del emblematico Juicio a las Juntas, también llegó la de Obedencia Debida y Punto Final. En los noventas, el indulto por parte del presidente justicialista Carlos Menem. No sería hasta el 2003, en que Nestor Kirchner, flamante presidente de la Nación proveniente del peronismo, derogue las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, promueva los juicos a militares por delitos de lesa humanidad y descuelgue los cuadros de los responsables de este último terrorismo de estado.

El heavy metal argentino creo su propia historia al margen de los movimientos y organizaciones partidarias. La Orgnización Nunca Más nació en 2007 para gritar Nunca Más desde la Plaza de los Dos Congresos, lugar historico de la lucha popular de la Capital Federal. A lo largo de estas, primeras, 19 ediciones, pasaron bandas de todo tipo de calibre y genero: punk, hard core y, obviamente, heavy metal en todas sus variantes. La edición de este año se vio obligada a trasladarse a Groove, debido a condiciones climaticas. El servicio meteorologico nacional anunció lluvias y la suspención de un festival en conmemoración a ls 50 años del Golpe no era una opción. Hubo desacuerdos internos. Hubo descontentos en parte del publico que se acerca año a tras año, pero también hubo apoyo dedesde el local, desde diferentes medios de comunicaciones, organizaciones como Sadem y hasta del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que otorgo una placa en reconocimiento de la actividad que se lleva  acabo desde hace 19 años. Es cierto que la conquista del espacio público, y justamente frente al Congreso de la Nación que es donde se realizan la mayoría de las protestas sociales, tiene un peso simbolico inmenso, también es necesario resaltar que la cordinación, programación y gestión de un evento al aire publico requiere sus resguardos. Por sobre todas las cosas, lo más importantes de este eventos, es su realización, sus consistencia, continuidad y consecuencia.

Esta edición tuvo publico y bandas para todos los gustos, al que se viene repitiendo consagratoriamente en los últimos años. El hard core contestatario de Hueso al principio o el death metal de Exterminio ya por la noche. Sobre el escenario también hubo bandas internacionales como Corpus Calvary, metal extremo proveniente de Colombia para promover la unidad regional y la Patria Grande. También, hubo espacio para tributos ya sea con una reversión de «Pantalla de un Mundo Nuevo» de Riff, a frente march Paul Divano de Velocidad 22 o bien con  suerte de supergrupo de under y leyendas con Carlos «Cachete» Vasallo de Fatigados al frente y en lo que rapidamente se sumarían Tano Romano, Carlos Kuadrado y Willy Caballero y dar vida a una suerte de Visceral con «Eskape», como pieza clave. Como si fuera poco, Walter Meza de Horcas y Diego Abrego de Exocet subieron para mantener vivo el espiritu de V8 y Hermetica con clásicos infaltables como «En las calles de Liniers», «Vientos de Poder» y «Destrucción.»

El cierre de la extensa jornada estuvo a cargo de NDI, grupo fundamental y fundacional del hard core argentina. Practicamente, sonó Extremo Sur, el album debut que marco precedentes en la comunidad BAHC. «Debes Quitaterte El Uniforme»,»Que todo sea para bien», «Violencia» y «Discriminación», son himnos claves de uan generación que encontré en la contracultura un lugar y sentido de pertenencia.

La Organización Nunca Más apeló a no claudicar en tiempos donde los discursos de odio y negacionistas intentar copar la linea editorial de la Nación. Sin embargo, con las más de un millón de personas que acompañaron a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo en el acto oficial más lo más de mil metaleros que albergo Groove durante toda la jornada demostraron absolutamente todo lo contrario. A 50 años años del golpe el heavy metal dice Nunca Más: no olvida, no perdona y no se reconcilia con los genocidas.

Por Jonatan Dalinger
PH: @javiersantillanfotografo

 




LA UNIÓN HACE LA FUERZA. Pennywise y Millencolin – Groove (22/03/2026)

No pasaron muchos días desde el anuncio del concierto para que la productora tenga que colgar el cartel de sold out. La expectativa por una nueva visita de Pennywise y Millencolin en el marco del We Are One Tour estuvo por las nubes desde el primer momento, y no era para menos. Desde Quebec, Mute fueron los invitados especiales, mientras que la representación local quedó en manos de Da Skate.

Cuando pudimos sortear todos los obstáculos que suponen utilizar el transporte público un domingo siendo del tercer cordón del conurbano y llegar a destino, Mute estaba promediando su show ya con un Groove bastante poblado y muy receptivo hacia los canadienses. Un set de canciones redondas, melódicas pero sin perder la esencia del punk, dejaron un ambiente perfecto para los platos fuertes de la noche.

A once años de su anterior visita, Millencolin volvió a pisar  suelo nacional para revalidar los votos con un público que se había quedado con las ganas tras una trunca visita hace algunos años. Sin mucha vuelta, el telón se abrió, los muchachos fueron tomando posición para dar arranque con «Penguins and Polar Bear», clasicazo extraído de aquella obra maestra llamada Pennybridge Pioners (2000). Como suele decirse, el partido ya estaba ganado desde el vestuario. Pegada llegó «Bullion», dando cuenta que Millencolin no se guarda nada y que hits les sobran. De 1995 viajamos al 2015 con «Sense & Sensibility» para que «Olympic», un favorito personal, vuelva a desatar la locura.
El sonido, que comenzó algo inestable, lentamente se fue acomodando con el correr de las canciones y si bien nunca llegó a ser el ideal, poco importó ante la descarga de clásicos como «Lozin’ Must», «The Story of My Life» o «The Ballad», con Nikola Šarčević calzándose la viola mas fuera de tono de la historia. Ya para el tramo final, las gran «Fox» y «Pepper» le cedieron el paso a «Mr. Clean» (una joyita), y el inevitable final llegó primero con «Kemp», mientras que ese megaclásico llamado «No Cigar» fue el encargado de ponerle punto final al show, dejando la vara altísima. Saludos finales, y que pase el segundo plato.

Pennywise tuvo la no fácil tarea de salir a la cancha luego de lo hecho por los suecos. Una espera bastante larga se dio entre banda y banda, la gente iba, venía, se reencontraba con amigos, brindaba, el ambiente era perfecto. «As Long As We Can» fue la elegida para dar el puntapie inicial, secundada rápidamente por «Peaceful Day», «It’s What You Do With It» y «Same Old Story» , maravilloso About Time (1995). De aquí en mas, lo presenciado no fue un solamente show, sino una cátedra de vigencia, actitud, como así también una celebración de un legado que la banda viene construyendo durante casi cuatro décadas.
«Venimos de una pequeña ciudad llamada Hermosa Beach, en California, grandes bandas salieron de ahí» declaraba Jim Lindberg, dando paso a un simpático medley que incluyó canciones de Dead Kennedys («Let’s Lynch the Landlord»), NoFx («Bob», «Kill All The White Men») y Bad Religion («Do What You Want»). El delirio fue total.
Promediando el show, con «Pennywise de la banda Pennywise del álbum Pennywise» volvemos al ’91 mientras «Perfect People» y «Living For Today» nos van arrimando al final. El cover de «Stand by Me» nos pone a cantar y a moshear en partes iguales, mandando a la banda a boxes a reponer energías para el golpe final. La gente ya lo coreaba mucho antes de que la banda retome el escenario, no había nada de secreto, todos sabíamos la que se venía. De vuelta en el escenario, la banda agradece y «Bro Hymn» corona una noche que quedará para el recuerdo de todos aquellos que dimos el presente.

Por Martin Tula
PH: Cuervo Deth

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POSEÍDOS POR EL MALDITO BLACK METAL. Nargaroth junto a Rhaug y Lepergod – Uniclub (24-3-2026)

Durante la noche del 24 de marzo se llevó a cabo la segunda visita de los históricos Nargaroth en nuestro país. La cita fue en Uniclub, ante un marco ideal, con muchísima gente ansiosa por recibir todo el black metal hecho y derecho de los alemanes. El proyecto creado y liderado por Rene «Ash» Wagner, desplegó toda su historia y dejó una noche para el recuerdo. Se sumaron a la jornada, los locales Rhaug y Lepergod.

Los primeros en hacer sonar los instrumentos, fueron los muchachos de Rhaug. El grupo formado en el año 2021, cuenta con un disco homónimo publicado hace dos años. La estética de la banda suma mucho, músicos encapuchados, incluso el baterista totalmente cara tapada. Desde la pintura que se podía vislumbrar por momentos, hasta la tipografía de la banda, todo, coronado lógicamente por la música, se halló completamente en sintonía, un todo prolijo y coherente. Atmósferas y climas, velocidad y caos; Rhaug dio comienzo a una noche oscura y negra. El próximo acto en salir a escena fue Lepergod. Conformado por experimentados músicos, la propuesta esta vez, excedió al black metal de sus colegas previos, para incorporar además un poco de death. Los músicos mostraron la mejor predisposición, aun debiendo sortear distintos problemas en el sonido. Desde alguna falla en el doble bombo de Mariano Miranda, hasta problemas en la guitarra de Rodrigo «Thav» Sánchez, problemas técnicos que si bien entorpecen, no necesariamente arruinan una performance en su totalidad.

Con la previa culminada, solo restaba esperar a Nargaroth. Debimos esperar un poco mas de la cuenta ya que, anunciados a las 21, los alemanes terminaron saliendo, previo a algunos amagues, a las 21:40. Quizás esa espera hizo aumentar la ansiedad y lo que vendría con los primeros acordes, sería un verdadero pandemonio.

Aquella obra del año 2001, Black Metal ist Krieg, una oda al black metal, es sin duda el trabajo más emblemático de la banda. Así es que, con el tema homónimo, Ash y compañía, desenfundaron todo el arsenal, y la olla estalló en un caos vehemente y violento sin concesiones. Casi sin intervalo, perteneciente al mismo disco, «Erik, May You Rape the Angels».

El inicio estuvo algo complicado en cuanto a una de las guitarras, pero con el correr del tiempo fue acomodándose. Cabe mencionar que en esta ocasión, la banda se presentó con dos guitarras y batería. Crudo, directo y sin bajos.

Por suerte, al menos para quien escribe, las luces permitieron apreciar a los músicos en gran parte de la noche. Sí, hubo mucho humo y contraluces, pero no fue excesivo como pasa muchas veces en un género como el black metal. Además, Ash estuvo en casi todo momento bien adelante del escenario, cantando de cara al público. Su performance es por demás destacable. Cada movimiento, por minúsculo que sea, se nota esta fríamente calculado, minuciosamente llevado a cabo. Desde cómo se corre el pelo de la cara, hasta el movimiento constante de manos al momento de cantar. Gesticula constantemente, con humor, con maldad, hacia la gente, a los fotógrafos. Desde la manera en apoyar el micrófono en una pierna, hasta la manera de seguir los diferentes ritmos con sus dedos, también sobre su pierna. Hipnótico de ver, sin dudas.

Momentos en los cuales la energía y la potencia se elevaron por sobre la media, hubo varios. El puente instrumental de «Sommer», con la gente coreando. La versión de «Dead Embryonic Cells» con ese breakdown destructor de cuellos. Y el final del set, primero con las dulces notas de «Seven Tears are Flowing to the River » para luego despacharse con toda la nostalgia y fuerza. Y ya el final propiamente dicho, con «Possessed by Black Fucking Metal», con toda su impronta simple, rockera y fiestera. Ideal para cerrar.

Nargaroth entregó una verdadera fiesta de black metal tradicional, del mas simple, directo, que combina ambientes melancólicos, con riffs y pasajes violentos y agresivos, sin perder nunca esa cuota rockera. Hemos sido poseídos por el maldito black metal germano.

Por Juan Cordiviola
PH: Cuervo Deth




LA LUNA FUE TESTIGO. Moonspell – El Teatrito (21/3/2026)

Moonspell regresó a Buenos Aires el pasado sábado 21 de marzo en el siempre cómodo Teatrito ubicado en el corazón del microcentro porteño. El motivo fue celebrar los 30 años de Wolfheart, un clásico no sólo de la banda, sino también del estilo. Interpretado de manera completa unió fuerzas con otras grandes canciones en lo que, a la postre, resultó una noche tan especial como particular. Pero más de eso en un rato.

La tarde arrancó con Leshy como única representación local. Si bien el sonido del lugar no jugó a su favor, la banda rompió el silencio dando la bienvenida a aquellos que lentamente iban tomando posición ganándose los aplausos con un set corto y ajustado.

A la hora señalada, el telón del Teatrito se abrió mientras la intro de «Wolfshade (A Werewolf Masquerade)» para luego estallar con la banda en el escenario. Rápidamente, los problemas dijeron presente. El bajo parecía no terminar de arrancar mientras que la pantalla se negaba a transmitir las visuales demorando la continuidad del show por algunos minutos (esto tendría su consecuencia mas adelante). Solucionado al menos el problema del bajo la banda siguió con el orden del disco. «Love Crimes» y «…of Dream and Drama (Midnight Ride)» le dieron paso a «Tenebrarum Oratorium (Andamento I)», una joyita rescatada de su EP «Under The Moonspell» (1994).

El sonido, que si bien lejos estuvo de ser el aceptable, fue acomodándose con el correr de las canciones. Por otro lado, el público, fiel y entregado con total devoción, acompañó la ceremonia en total comunión con el clima creado por los lusitanos.

El ritual continuó con «Lua D’inverno» y «Trebaruna», y si bien sabíamos que el disco iba a sonar en orden, la sorpresa vino de la mano «Ataegina», una canción que, según contó Fernando Ribeiro, a los dueños de sello no les gustó y convencieron a la banda de dejarla fuera del disco porque daba la impresión que era una «una invitación a beber». Promediando el show, llego uno de los momentos mas épicos de la noche de la mano de la trifecta final del disco: primero con el clásico «Vampiria», luego con «An Erotic Alchemy» (un favorito personal) y finalmente «Alma Matter.» Sin lugar a dudas, una de las canciones más representativas de la banda. Momento de ir a boxes.

Para la segunda parte del show, Moonspell tuvo la para dificil tarea de seleccionar un pequeño puñado de canciones de su basto repertorio. Y claramente primero acuedieron es al otro clásico de la banda: Irreligious, sucesor inmediato de Wolfheart. La intro del disco invito a la banda a tomar posiciones nuevamente para disparar naturalmente con «Opium». En otros setlist cotejados, lo obvio era seguir con «Awake!», pero se ve que el frenazo del principio pasaría factura y la banda siguió con «Extinct», una muestra de que Moonspell nunca se durmió en viejos éxitos y continuó sacando material no solo en cantidad, sino también en calidad.

Ya en el final, solo quedo tiempo para las dos últimas. Ribeiro agradecio estar nuevamente en el país y aviso que en los próximo días estará disponible «Far From God», primer adelanto del nuevo album. «Everything Invaded» le dio paso al éxtasis total con «Full Moon Madness», cerrando una noche de ceremonia y devoción.

Por Martin Tula
PH: Cuervo Deth

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ALEGRIA Y DIVERSIÓN ETERNA. The Adicts – The Roxy (20/03/2026)

En el marco de su gira despedida “ADIÓS AMIGOS TOUR”, la banda británica brindó un concierto punk nuevamente para su público argentino tras 50 años de carrera. 

La Naranja Mecánica definió el universo estético que atravesó la identidad de The Adicts, y el inicio del espectáculo pareció rendirle homenaje con la proyección de visuales y recortes de la banda sonora del film. Tras un Hey Ho Let’s Go camuflado, salieron Monkey Warren a escena. En una entrada tan teatral como magnética saludó al público como un maestro de ceremonias, con el rostro maquillado en blanco y negro y una sonrisa que rozaba lo místico. Su capa se abría y se cerraba constantemente, como si desplegara alas rojas y negras con destellos eléctricos. También parecía un guasón con su de naipes de poker, digno de una figura significativa, con glam, brillo y lentejuelas. 

La base rítmica histórica, liderada por Kid Dee en la batería, y el pulso filoso de Pete Dee en la guitarra, dos miembros originales y guardianes del sonido clásico, salieron a escena con una contundencia intacta, como si se conservaran en formol. A su lado, Highko Strom en guitarra rítmica y Kiki Kabel en el bajo completaron una formación capaz de hacer convivir la energía del presente con el ADN del punk británico de principios de los 80. Desde lo visual, todos reforzaron esa identidad que los caracteriza con la estética de drugos: camisa, pantalón y tiradores blancos, combinados con sombreros bombín negros. 

Las luces resaltaban al conjunto que generaba un efecto hipnótico en el público. Monkey rápidamente tomó el control de la escena y el repertorio desplegó una seguidilla de clásicos: «Joker in the Pack» marcó uno de los primeros estallidos colectivos, seguido por «Horrorshow», «Tango» y «Don’t Exploit Me», que sostuvieron la intensidad del ambiente, vibrante y caótico. Por momentos, entre el público se abrían rondas para el pogo y el smash, sumando otra capa de energía al campo. 

El recorrido continuó con canciones que profundizaron ese vínculo, como «Johnny Was a Soldier», «How Sad», «4321», «Numbers» y «Troubadour», donde los coros se volvieron protagonistas. Además, hubo lugar para momentos más melódicos, con «I Am Yours», «Angel», «Telepathic People» y «Daydreamer ‘s Night». Hacia el cierre, la energía volvió a escalar con «You’re All Fools», «Rockin’ Wrecker», «The Odd Couple» y «My Baby Got Run Over by a Steamroller», preparando el terreno para un tramo final desbordado. 

Durante «Who Spilt My Beer?», el frontman llevó al escenario un chop inflable, lo llenó de cerveza y después lo lanzó al público, que eufórico empezó a pasárselo de mano en mano. Luego llegaron los clásicos: «Fuck It Up Crazy», «Chinese Takeaway» y «Bad Boy» que empujaron al público a un estado de euforia total, hasta desembocar en «Viva la Revolution», que funcionó como consigna de despedida. 

La noche se sostuvo entre papelitos, burbujas y una alegría que circularon de un lado a otro. Confeti, naipes, serpentinas y globos no fueron un detalle, sino parte del pulso del show. El final evitó cualquier gesto solemne y se resolvió como una celebración compartida,

más cerca del exceso que de la despedida. Si alguien sabe construir una revolución desde el carnaval, son The Adicts. 

Los ingleses estuvieron acompañados por dos exponentes del punk local: Secuaces, con 22 años consolidándose como referentes del género, y DosMilDos, que sigue presentando su disco debut Resaca Emocional, un trabajo que tuvo una fuerte repercusión en el under porteño.

Por Micaela Perez Carrizo
PH: Cuervo Deth

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LAS CRÓNICAS DE ALESTORM, PIRATAS, BEBIDAS Y HUMOR. Alestorm – El Teatrito (22/03/26)

Alestorm se presentó en El Teatrito en el marco del Thunderfisting Latinamérica Tour, generando un clima festivo de gran magnitud. Barloventos fue la banda invitada.

Al acercarme al Teatrito, fue sorprendente la fila interminable de gente esperando para entrar; esto da evidencia de que el folk metal tiene a sus más fieles seguidores en nuestro país. Desde el momento en que ingresé al Teatrito, las cervezas desfilaban de aquí para allá y, cada tanto, el grito ensordecedor de la gente: «Argentina, Argentina». ¿Este grito repetitivo habrá sido a modo de chicana por la presencia de los oriundos del Reino Unido de Alestorm? Quién sabe.

La jornada la abrió Barloventos; es impactante el show que dan desde lo musical y lo teatral. El escenario les quedó chico debido a la cantidad de músicos que componen la banda. A mi entender, es el representante por excelencia nacional del folk metal. Además, no fue un show lineal: tuvo sus distintas instancias donde cada músico pudo desplegar todo su potencial. También hubo un momento pintoresco en el tema «La Isla de la Maldición», donde parte del Teatrito se sentó a remar en la marea imaginaria. Un setlist amplio de diez temas, donde el clima festivo se respiró en todo momento. Cerraron con el tema «El Código Pirata», con el clásico estribillo «Hey Piratas».

El Teatrito, colmado en su totalidad, fue testigo de una introducción de fondo: era la clásica canción de cancha «Vamos, vamos Argentina, vamos, vamos a ganar, que esta barra quilombera no te deja, no te deja de alentar». De pronto, el famoso pato que los acompaña en los shows fue tomando de a poco vida al ser inflado.

Para los que no conocen a Alestorm, son oriundos de Perth, Escocia, y nacidos en 2004. Desarrollaron un estilo propio dentro del pirate metal/folk metal, fusionando potencia, melodías contagiosas y letras cargadas de ironía, inspiradas en corsarios, travesías oceánicas y tabernas sin ley. Dado aquí un breve resumen, continuemos con la reseña.

El inicio de este viaje alocado fue con el keytar sonando atronadoramente de la mano de Christopher Bowes, quien además es la voz principal, y el tema «Keelhauled» desató un tsunami de pogos: la tempestad musical había comenzado. El show que brindaron los escoceses fue muy divertido, pasando por distintos matices musicales. Podemos decir que cada tema narraba una historia distinta. En las canciones podemos encontrar relatos de batallas de piratas, alusiones a la cerveza, el ron y demás bebidas, mujeres a bordo de barcos, etc. Son historias con un toque cómico que provocan risas en el público.

El show contó con una primera parte donde interpretaron temas de su último álbum The Thunderfist Chronicles (2025), entre otros clásicos de su vasta discografía. Esta primera etapa contó con 16 temas. Luego hubo un break donde la gente, lejos de irse, se manifestó pidiendo un par más, y así fue que cerraron con cuatro temas, donde el último, «Rumpelkombo», fue una marea letal, dejando al Teatrito naufragando en el medio del mar.

Por Sergio Silva
PH: Martin Darksoul 




CASI COMO DE LA CASA. Katatonia junto a Dios Serpiente – Uniclub (19-3-2026)

El pasado jueves 19 de marzo, Katatonia se presentó nuevamente en nuestro país. Esta visita es la número cinco de los suecos, y de esas cinco, las última tres fueron en los últimos tres años. Para sumar datos, estas últimas tres visitas se dieron en recintos distintos: en el 2023 se presentaron en El Teatrito, en el 2024 en Groove y esta última vez, en Uniclub. En resumen, y nunca afirmando nada, podríamos decir que a Katatonia le gusta venir a este rincón del mundo.

Como acto apertura se presentó Dios Serpiente. El proyecto unipersonal de Leandro Buceta es cuanto menos, interesante de ver, ya que no es cosa de todos los días ver a un único músico con su bajo colgando, y una consola. Eso alcanza y basta para crear sonidos, atmósferas y climas abrasivos, sofocantes y apocalípticos. Su música navega en las aguas del metal industrial, del drone, del doom, un poco de esto, un poco de aquello. Mas instrumentales que voces, pero siempre ese aire a soundtrack de película con futuro distópico y devastado. Su presentación puso clima a la gente que desde temprano fue ingresando a Uniclub.

En esta ocasión Katatonia vino con disco nuevo bajo el brazo. Se trata de Nightmares as Extensions of the Waking State, que vio la luz en junio del pasado año 2025. Gran parte de su repertorio estuvo, lógicamente, dedicado al material mas reciente. Así, la banda dio el puntapié inicial con «Thrice», que a su vez, es la que abre el flamante disco. Es una canción que resume muy bien y que agrupa las características que fue adquiriendo Katatonia con el paso de los años. Un audio prolijo, luces tenues, bastante contraluces, y el humo, daban la escenografía perfecta para lo que arrancaba a suceder.

La banda en el escenario es un relojito de lo prolijo que ejecutan cada nota. Además es palpable la dinámica y química entre ellos. Jonas Renkse tiene una presencia destacable, sin necesidad de ser por demás expresivo o histriónico. De hecho hasta se podría decir que es todo lo contrario, pero siempre con alguna frase entre tema y tema, y dando sus patadas en momentos musicales mas explosivos. El trío en cuerdas hace su labor de manera impoluta, agitando sus cabelleras nórdicas pero de manera sobria. Quien personalmente se lleva mucho mi atención, al igual que en la visita del año 2023, es Daniel Moilanen en batería. Es que mas allá de cómo toca la batería, que es inobjetable y tampoco me atrevería a cuestionar la capacidad musical de una persona, me resulta fascinante el aspecto de persona tranquila, con sus anteojos, y con su manera inalterable de transitar el show.

Más temas nuevos sonaron como «The Liquid Eye», «Wind of no Change», y mas hacia el final de la noche, «In the Event Of». Además revisitaron varios trabajos previos, como Night is the New Day The Great Cold Distance. Y por si fuera poco, mecharon temas de varios otros discos también. Y es rescatable que la lista presentada vario considerablemente de su última visita en Groove.

El público acompañó de manera muy serena, durante toda la noche. Como inmersos en un trance, donde las variaciones de ánimo no llegan a ser nunca extremas, ni muy enérgico, ni muy catatónico, valga la redundancia.

Los momentos de mayor euforia, se dieron con temas como «July» o «Lethean», y sin dudas con la elegida para cerrar la noche definitivamente, la explosiva «Forsaker» del disco del 2009 Night is the New Day.

Así, y una vez mas, paso Katatonia por Argentina, con disco nuevo y repasando antiguos trabajos. Si seguirán viniendo con la asiduidad de los últimos años, no lo sabemos, esperemos que sí. Mientras tanto ya podemos decir que, aunque suecos ellos, son casi como de la casa.

Por Juan Cordiviola
PH: ddaileyph




CULTO AL VERTIGO. Bardoma – Club v (21/03/2026)

Hay quienes dicen que los números capicúa dan suerte y Bardoma tocó su primer acorde exactamente a las 2:22 A.M.. Yo no creo en las señales. Pero, que las hay las hay.

Las bandas son como los reptiles porque cada nuevo lanzamiento es como un cambio de piel. La nueva dermis de este cuarteto – En la zona letal – mantiene las escamas características de este animal rockero, pero tiene una textura más agresiva que la anterior. Esto se hizo inmediatamente notable cuando decidieron abrir su show con el vertiginoso «Culto a la ignorancia». Tema que se mueve entre el thrash, el heavy y tiene una intro de guitarra casi «digital» (siendo totalmente sincero con ustedes, hasta verlo en vivo juraba que es un teclado.).

A la hora de armar la lista de temas, tener cada vez más canciones es un arma de doble filo. Por un lado, tenés más material para que la gente conozca diferentes facetas. Pero, por el otro, cada vez se hace más difícil elegir que tocar y que dejar afuera. Al menos en la opinión de quien escribe, lograron un gran balance mechando lo viejo («Ese abismo»,»Maldita necesidad») con lo nuevo («La condena», «Tempestad»).

Una vieja confiable de los shows en vivo son los covers. Son un gancho para quienes no te conocen y un guiño para tus fans. En este caso, los elegidos fueron «Heavy metal thunder», tema de Saxon, que hicieron con Alejandra «Amy» Rama (cantante de Tormenta arrolladora) como invitada, y «Maquinación» de Riff junto a Paul Divano de Velocidad 22 haciendo dueto con la voz de Sabrina Gorosito. Nunca hay que olvidarse de donde venimos.

Si un tema tuyo hace que la gente agite pasadas las 3:30 de la madrugada, es porque tenés un himno en tus manos. El cierre del recital con «Tu lugar», logró este efecto exactamente haciendo que todo el recinto delire con la misma energía – o quizás más – que cuando entró por la puerta de Club V.

De esa manera se iba otra gran noche de música en Villa Crespo. Había que volver a casa. Pero, nadie me quita lo cabeceado.

Antes de cerrar este nuevo capítulo, vengo a hablarte un poco sobre la palabra del Señ…No. Mentira. Te quiero contar un poco sobre quien estuvo tocando antes para que investigues y te lleves otro grupo para hacerte fan. Metaluria es un quinteto surgido en San Fernando en el año 2007. Hacen speed metal. Tienen 1 L.P. y 2 E.P.. Estar en sus shows a bordo de una silla de ruedas debería ser considerado deporte de riesgo por el pandemonio total que ocurre en cada una de las presentaciones. Y de su set, quiero destacar «Kimera de un oficial», «Fuerzas en la noche» y la festejadísima versión de «You can’t stop rock n roll» (Twisted Sister).

Por Ale Williams

 

 




KADAVAR EXQUISITO. Kadavar – uniclub (17/03/2026)

La tercera visita del ahora cuarteto germano a la Argentina fue una oleada de psicodelia, fuzz y stoner que cementó definitivamente el vínculo entre los músicos y nuestro público.

Acompañame. Vamos a la valla para ver más de cerca.

Si estás leyendo tenés alguien en tu familiar que te dice la trillada frase de «música era la de antes», opinó que deberías hacerle escuchar esta banda y mostrarle videos de lo que pasó el pasado martes. Capaz encuentran una banda para compartir. Y la música nació para eso. Para unir.

Tomando los sonidos de los 70s y las posibilidades tecnológicas de la era moderna, Kadavar sirvió a la audiencia una coctelera de temas que muestran sus variadas influencias. Canciones de sonido valvular galopante («Last living dinosaur»), otras que remiten a la psicodelia de los 70s («Explosions in the sky») y hasta hubo un «momento headbanger» para poder revolear la melena mientras te asegurabas de no volcar tu bebida espirituosa – ni la de nadie que tuvieras cerca para no armar una trifulca – con «Total annihilation».

Escuchar el solo de «Purple sage» o la percusión tribal que lleva «Regeneration» teniendo a Christoph «Lupus» Lindemann Christoph «Tiger» Bartelt (cantante/guitarrista y baterista, respectivamente) directamente enfrente te deja las neuronas en una dimensión paralela sin necesitar ninguna…ejem…ayuda.

Después de 11 canciones en una hora y media, lamentablemente llegó el momento menos esperado. Su último tema de la noche. Pero, para que los ánimos no decaigan mucho, decidieron cerrar la noche con la zeppelinesca «All our thoughts», joyita que abre su disco debut, haciéndole caso a la frase popular que habla de dejar lo mejor para el final. Con semejante colección de himnos, no sé si este es EL mejor. Pero al menos tiene podio asegurado.

Danke, Kadavar. Los esperamos cuando saquen su próximo material. Espero que sea cuanto antes.

No tendremos el poderío económico de Marvel, pero en Metal Argento también tenemos escenas post créditos. En este caso, para contarles un poco sobre quienes son las dos bandas nacionales que prendieron las luces del kiosko para que los alemanes tengas el escenario calentito.

En primer lugar estuvo Banfield Witch. Sexteto nacido en 2024 que hace post punk en la veta de bandas como Patricio Rey y sus redonditos de ricota, pero con una impronta más garage rock dándole una cuota de desfachatez a su propuesta. En vivo son prolijamente desprolijos. Y hasta el momento solamente grabaron una canción llamada «Vampi», aunque según me aseguró una fuente confiable, están por meterse a grabar nueva música con su flamante cantante Imanol Ferrer. Ustedes van a tener que ir a su próximo recital para escucharlas. Pero, por lo que escuché en vivo, les adelanto que «La cura» y «California» son dos canciones que piden una versión en estudio inminentemente.

En segundo lugar (*inserte chiste mundialista aquí*) estuvo el trío Hombrehumano. Su material discográfico hasta el momento de publicarse esta reseña (marzo de 2026) son un E.P., 3 larga duración y algunos singles. Sus temas fusionan hard rock psicodélico, stoner con algunos yeites de jazz y folclore sudamericano. Durante su corto, pero contundente set tuvo que navegar por aguas turbulentas debido a problemas técnicos las cuales afortunadamente lograron atravesar para brindarnos temas como «Hacia el nawal», «Por el barrial» y cabeza de motor».

Por Ale Williams
PH: Ce Principe

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UNA NOCHE DE POTENCIA PROGRESIVA. Symphony X – Teatro Flores (17/03/2026)

Lejos de la nostalgia, la banda ofreció un show donde la complejidad se integró con naturalidad y cada tema se sintió más como una experiencia física que como un simple repaso de su historia.

La apertura de puertas suele ser un momento más bien tranquilo, en el que la gente va llegando de a poco, sobre todo después del trabajo. Pero el recital de Symphony X en el Teatro de Flores, el último martes, fue distinto. Desde temprano la sala empezó a llenarse con una expectativa poco habitual para ese horario, con un público que claramente no quería perderse nada.

En ese clima, Virthual, banda local de metal, abrió la noche y cumplió las expectativas. Su propuesta fue de lo melódico a lo más crudo sin perder el equilibrio, y en ese juego también aparecieron las voces, que se movían entre lo limpio y lo distorsionado. El resultado funcionó y dejó el terreno listo para lo que estaba por pasar.

Después llegó el turno de Andy Addams, guitarrista colombiano, que junto a Elizabeth Schembrí en bajo y Chucho Romero en batería, forman la banda elegida que acompaña a Symphony en esta oportunidad. Lo suyo es un metal progresivo instrumental con una fuerte impronta atmosférica, que te mete en clima desde el primer acorde y lo sostienen durante todo el set. El trío también permitió momentos de lucimiento individual, dándole espacio a cada instrumento y mostrando la esencia de esa combinación entre ellos.

Y entonces sí, llegó el momento más esperado de la noche. Después de siete años, Symphony X regresó al país en plena celebración de sus tres décadas de trayectoria. La banda estadounidense, liderada por su fundador Michael Romeo, uno de los guitarristas más reconocidos del género, construyó sus inicios sobre una base de metal progresivo con influencias de grupos como Dream Theater, para luego desarrollar una identidad propia al incorporar elementos de la música clásica y el power metal.

En vivo, esa identidad se potencia. Russell Allen se adueñó del escenario desde el primer tema, Michael Lepond hizo vibrar al público con su bajo, Michael Pinnella sostuvo los climas desde los teclados y Jason Rullo terminó de ensamblar todo con una base firme que le aportó un pulso rockero constante a la noche.

El arranque fue directo con «Of Sins and Shadows», de The Divine Wings of Tragedy (1997), y desde ahí el show se movió entre climas más introspectivos y otros de pura potencia.

Temas como «Sea of Lies» y «Out of the Ashes» afianzaron ese primer tramo sólido, con la banda sonando ajustada y un público ya completamente inmerso.

Con el correr del set, la intensidad fue en aumento. Inferno (Unleash the Fire) y Nevermore empujaron hacia el costado más pesado y moderno, sin perder precisión. El recorrido por distintas etapas de su carrera se volvió más evidente: Evolution (The Grand Design) recuperó ese costado progresivo más clásico, lleno de cambios y con una estructura ambiciosa que la banda ejecuta con una soltura que impresiona, mientras que «Communion and the Oracle» reforzó su perfil más sinfónico y conceptual.

El viaje al pasado tuvo uno de sus puntos más altos con The Accolade, uno de los momentos más celebrados de la noche, no solo por lo que representó, sino la forma de cómo sonó, con una intensidad dramática y extrema precisión.

Sobre el final hubo una breve pausa, de cinco o diez minutos, más que nada para recuperar aire antes del cierre. La vuelta fue con Without You, que bajó la intensidad y abrió un momento más íntimo, seguido por Dehumanized, donde la banda volvió a endurecer el sonido con riffs densos y una base rítmica firme. El cierre quedó en manos de «Set the World on Fire», último tema de la noche, que convirtió el teatro en un coro colectivo y terminó de coronar un show a la altura de su trayectoria.

Por Micaela Perez Carrizo

PH: Martin Darksoul (Cortesía Icarus)

 























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