Limp Bizkit – Luna Park (23-05-2016)

12794805_10153928717331665_9151191646034468865_oCon solo decir Limp Bizkit, miles de recuerdos nos llegan a la mente sin importar que te guste o no, ya que la banda americana es todo un ícono de los ‘90 del nü metal, fundamentales para los orígenes del género. Pero si algo les debemos son palabras de agradecimiento por formar parte de nuestra juventud, donde pudimos expresarnos y desquitarnos todas nuestras iras con su música.  Su última visita al país había sido en Octubre del 2013, cuando se presentaron en el Estadio Malvinas Argentinas. En esta ocasión, Limp Bizkit se propuso llenar el Luna Park, donde se presentaron el pasado lunes 23 de Mayo, y así lo fue.

El precalentamiento estuvo a cargo de la banda Insobrio compuesta por: Ulises Lescano y Gabriel Lescano (Guitarra), Pablo «Pollo» Taylor (bajo), Agustín Guevara (voz) y  Nicolás Polo (batería).

A las 21.15 hs para ser exactos, Wes Borland salió a escena vestido todo de blanco con una calavera pintada en su cara. Así vimos a DJ Skeletor, Sam Rivers (bajo), John Otto (batería) y Fred Durst (voz) pisando fuerte el set, donde se veían a los laterales dos pantallas gigantes y sobre ellos una gigantografía de un payaso macabro con sus garras.

Fue una noche para el recuerdo, ya que podríamos calificarlo como el mejor show que ha brindado Limp Bizkit en nuestro país, con mucha potencia. Hubo un público más que variado en edades pero la música los unió para crear por tan solo una noche el pogo más grande y la ola de mosh más inmensa que haya visto en la vida. Recorrieron toda su discografía sin olvidar ningún clásico, arrancando la noche con “Boiler”, “Why try”, “Endless Slaughter” y “Hot Dog”, entre otros.

La banda arrasó con el Luna Park durante dos horas, sin dejarle respiro. Fue una fiesta inolvidable donde el único lento que se tocó fue “Behind Blue Eyes” a pedido del público, aunque a Fred Durst no le gustó tener que ponerse meloso y culminó el tema a capella. Hubo miles de momentos importantes para recordar, ya que Durst estaba empeñado en interactuar con su público. Agradeció en varias oportunidades a los presentes por estar ahí junto a él, ya que según sostuvo “hay mucha mierda dando vuelta en el mundo”, por lo que comprende el esfuerzo de su público por estar siempre presente.

Entre las grandes yapas que vivimos esa noche, Durst llamó varias veces a su traductor y en una de ellas preguntó: “¿Levanten las manos quiénes trabajan mañana?”. El Luna se vio repleto de brazos en alto. “Ahora ¿quién quiere trabajar mañana?”, ante lo cual el público le responde con una negativa. “Entonces no se preocupen, yo mañana llamaré a sus jefes”, dijo el frontman dando el pie para sacar el stress con “My Way”. Este tema tuvo como invitado especial a un chico del público, que había ido con un cartel pidiendo tocar un tema con ellos y Wes le cumplió el sueño cediendo su lugar y dedicándose a cantar  (sinceramente Wes es un gran guitarrista pero como cantante es un gran guitarrista). A Borland le pareció un chico simpático, sin importarle que no hubiera hecho bien el final, pero todo volvió a la normalidad y volvieron a tocar el tema. Esto realmente hizo notar mucho la labor vocal de Fred, quien a pesar de no llegar por completo a los tonos altos aún muestra gran destreza.

En un momento regaló condones y hasta se puso a jugar con uno de ellos. También en dos oportunidades se quejó del olor a marihuana que había a su izquierda, en el campo. Siempre llamó a las chicas y hasta las invitó a una fiesta después del show, aunque les advirtió a los chicos que no estaban invitados. Durante “My Generation” logro sacarle la marihuana a un chico, tan solo la sostuvo y la tiró despectivamente. Mientras cantaba “Eat you alive” se bajó del escenario y se desplazó hacia el lateral izquierdo de la cabecera, donde se encontraba el merchandising, y saco una pila de remeras que empezó a repartir al público. En este momento, tuvo que acercarse la policía para resguardarlo ya que una ola de gente comenzó a tirarse encima de él, aunque jamás paró de cantar.

También sonaron temas como “Gold cobra”, “I´m broke”, “Nookie”, una estrofa de “Master of puppets” (Metallica) y dos covers de Nirvana que Durst no titubeó en cantar: “Heart-shaped box” y “Smells like teen spirit”. Antes de finalizar la noche, llamó nuevamente al traductor para pronunciar sus últimas palabras: “Gracias por dejarme estar en  su casa. Mi casa es su casa, cuando vayan a Los Angeles, vengan a mi casa que les daré comida y un lugar donde dormir”. Cerraron la noche con “Take a look around”, un clásico infaltable. A pesar de que varias veces en la noche lo habíamos visto bailar, ya que según él “ama bailar”, culminó la noche de la manera más extraña posible: bailando “Stayin’ alive” de Bee Gees. Así fue el paso de Limp Bizkit en el Luna Park con demasiado Groove, hip hop, nü metal y mucha potencia que jamás paró.

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Cronista y Fotógrafa: Cynthia Zelarayán




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