
La sensación de estar suspendido en un abismo que resulta insondable continúa – al menos en mi caso –horas tras el debut de Bölzer en Buenos Aires. Cierta parte de mi sigue sin comprender en su totalidad la magnitud de la experiencia que fue la presentación del dúo, puesto que el producto que lograron materializar es tan abrumador por su complejidad, riqueza compositiva y pasión con la que fue ejecutado que desorienta a primer exposición.
Gracias a la gestión de Macabra Records, Speed King abrió sus puertas para dar lugar a la fecha de Bölzer, donde como soporte nacional tocaron Misa negra (banda death con integrantes de Altar, Prion, Burden Rage y Undermine) y Psicofera el pasado Lunes 6 de Junio.
Bolzer se conforma por el baterista HzR junto al guitarrista, compositor y vocalista KzR quienes se mezclaron entre el público antes de salir a escena. Amables, accedían a posar para las fotos que les pedían, atentos escuchaban los comentarios que les hacían, predispuestos observaron las bandas locales y curiosos investigaron el puesto de merch que no contaba con material ni remeras de ellos (todo se terminó de vender en Chile, la fecha en Buenos Aires fue con la que cerraron la mini gira por Sudamérica).
Alrededor de las 22:30 hs descendió el caos en Speed King. Así lo anticipaban las primeras notas que escuchábamos aún a telón cerrado. La tensión incrementaba, la adrenalina subía y la expectativa estaba a punto de ser superada cuando ante nosotros, titánicos, se erguían los Bölzer.
Teniendo en cuenta que son una banda que se formó en 2008, tocaron alrededor de 50 minutos logrando cubrir sus 2 EPs «Aura» y «Soma» (2013 y 2014 respectivamente) e incluyeron el trabajo «Roman Acupuncture» (2012) lo cual pareció suficiente para señalar la nueva dirección, abertura a ideas y profundización dentro del metal extremo con la que sorprendieron a más de uno.
Hoy por hoy me sucede al escuchar una banda relativamente nueva que apenas al segundo o tercer tema (a veces al primer riff con perdón del prejuicio) se puede intuir de que escuela vienen, más bien de que bandas se inspiran, y difícilmente sorprendan. Surge esa sensación de conocerlo aunque lo esté escuchando por primera vez, porque sencillamente no inventaron nada nuevo. Con Bolzer pasa lo contrario, sus composiciones son tan absolutamente inteligentes, innovadoras y sin precedente que resultan inquietantes. Pues logran de manera natural combinar sonidos propios del Death metal clásico, “cuadrado”, con cierta sensibilidad aplastante, guerrera, vencedora del Black metal más punzante y demoledor. La disonancia, cortes, quiebres proveen los temas de una capacidad alarmante para fluctuar emociones. Incorporan también rastros de elementos del doom y sludge.
KzR toca con una guitarra hecha a pedido de 10 cuerdas, los riffs que emana son viciosos, de gran cohesión, se perciben compactos, sólidos. Su voz es por momentos gutural, con varios pasajes en los que parece exteriorizar el lamento de un animal feroz. El trabajo en batería es sumamente enriquecedor, juntos logran plasmar música extraordinaria que funciona de maravilla.
Si fuera mi objetivo compararlos con alguna otra banda, nombraría a Inquisition (dúo que también prescinde del bajo), Necros Christos, tal vez Grave Miasma (con quienes giraron por estados unidos y parte de Sudamérica), me pregunto cuanto le deban a los Hellhammer/Celtic Frost de sus mismas tierras. Tal vez incluso a Coroner o yendo a otro extremo, Neurosis. Pero de lo que si se puede estar seguro es que el material de Bolzer es único y novedoso.
Cronista: Sofia Valdez
· Volver



