Noiseground Festival (Día 1) – Niceto Club (07-08-2016)

13872992_1128282160543253_8352133296672807617_nEl Noiseground festival ya va por su quinta edición, siempre con la premisa de superar tanto en calidad organizativa como en espectáculo al anterior. Bajo esta filosofía, las mentes siniestras detrás del evento se propusieron llevarlo a cabo en el Teatro Flores, un recinto que pareciera exclusivo para bandas internacionales o consagradas. Casi como una victoria, como una conquista del público fiel, la noticia fue muy bien recibida y todos manijeamos las dos jornadas que se realizarían el 6 y 7 de Agosto. Desgraciadamente la flojera de papeles, la burocracia y alguna irresponsabilidad ajena a la organización, derivo en la re localización de emergencia: La segunda fecha pasaría a ser la primera y Niceto Club seria el marco. Precisamente esa es la jornada que hoy nos ocupa.

Creo que (y esto lo digo sin conocer las peripecias de los organizadores) fue una desgracia con un ápice de suerte. Llegue a Niceto pisando las siete y media, adentro el público colmaba el recinto brindando un clima excelente, una atmósfera de intimidad que tal vez no se hubiera sentido en el Flores. Montañas subió al escenario con su sludge denso  y de alto octanaje. El tiempo es tirano así que los muchachos armaron un set corto y eficaz con temas como “Ennio” y “Atávico”. Me sorprendió la respuesta entusiasta del público, en especial cuando la banda anunció el fin del set con la maravillosa “Corriendo con Lobos”,  una decisión muy acertada. La inevitable sensación de adrenalina y urgencia de ese tema, fue ideal para cerrar la presentación en una nota bien alta.

Me declaro hincha y militante de las mesitas de merch. Son uno de los atractivos mas copados del under, un lugar de encuentro y  una manera ideal de apoyar a gente que se desmadra ensayo a ensayo. Entre las mesitas encontré amigos y borrachos amigables, así se paso rápido la espera por Elefante Guerrero Psíquico Ancestral. Decir “espera” es exagerar un poco, se noto lo aceitado de la organización porque en 20 minutos la banda estaba lista para desplegar sus jams psicodélicas y rockeras. Destaco como siempre el talento de Eduardo Torales en la viola, como guitarrista y fan de la música, es un placer ver una banda con tanto despliegue. Des-estructurados pero ajustados a la vez. Un ataque instrumental de primera.

Sauron es una banda que no precisa introducción, vienen bancando la parada del rock desde hace rato. Su carrera habla por ellos con cinco discos al lomo y una historia que se remonta hasta principios de los 90s. Los comandados por Pato Larralde dieron rienda suelta a su show con clásicos de la banda como “El Color Que Cayo del Cielo” y “Humo Eléctrico”. Prendidos fuego como siempre, parecen tener un gualicho sobre el público del Noiseground. La respuesta es abrumadoramente entusiasta, celebro el presente de Sauron y espero por un nuevo disco de estos señores.

La verdad es que no soy fan de Sick Porky. Hablemos de lo factico. ¿Sonaron bien? Claro, suenan contundentes en vivo, por algo son una banda tan convocante en la escena stoner. Por alguna razón no puedo conectarme con sus canciones y el set list elegido no colaboro para que eso suceda. Valoro su energía arriba de las tablas. El público se noto ávido por su música, así que será cosa de darles otra oportunidad en el futuro.

Uno de los momentos que más espere en toda la noche. Avernal salió con los dientes apretados. Obliteraron el recinto con un puñado de clásicos bajo el brazo, pero también algunas canciones del que para mí, es uno de los discos del año. La gente se enfervorizo con viejos conocidos como “Voracidad” o “La Tormenta Después de la Calma” pero también con joyas más recientes como “Revelación” y “Habitante de Cadáveres”. El sonido compacto, la contundencia de siempre, una tremenda presentación que culmino con “Huacalera” y su estribillo cantado a mil voces.

The Shrine fue la banda internacional de la noche. Provenientes de Los Angeles, practican un garage rock áspero que le debe tanto a Nicke Andersson como a la N.W.O.B.H.M (remeruli de Angel Witch, parche de Diamond Head) así que fui con mis expectativas en alto. La banda salió cargada de energía, sobretodo de parte de Josh Landau el violero y vocalista. No sé que le dieron a ese muchacho pero se notaba que no quería estar en otro lado que no fuese el escenario de Niceto. Fue una performance energética, rockera, un tanto desprolija y propensa a pifie, pero tremendamente satisfactoria. Rock n’ Roll de la factoría mas gedienta y apasionada. Si te lo perdiste, mis condolencias.

La jornada se aproxima a su fin, turno de los viajeros cósmicos de Poseidotica. Con un set que paso la hora, fue una experiencia aparte. Estos muchachos son expertos en el arte de la construcción y la destrucción, de armar frenéticamente un castillo de cartas para luego tirarlo abajo de un martillazo. Los paisajes musicales que se intercalaron en la noche del domingo, fueron un crescendo continuo hacia el gran final. Poseidotica es un fenómeno natural que se manifiesta en libertad por nuestro under. Qué bueno tener bandas de este calibre en Argentina.

Así concluyo una nueva fecha del Noiseground. No hace falta recordarles a ustedes lo profesional de la organización. Todo se maneja como un reloj, aceitado y funcional al espectáculo. Mas allá de las peripecias, de los quilombos y las piedras en el camino, quedémonos con una frase de Pato Larralde “un poco de doom no le hace mal a nadie”. Y eso que esto todavía no termino.

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Cronista: Ian Undery
Fotógrafo: Matias Fortini




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