
¿Qué buen amante de la música pesada no ha soñado alguna vez con vivir en carne propia los festivales europeos, con más de un centenar de artistas de los cuáles muchos nunca pisaron (y probablemente nunca lo hagan) tierra argentina? Cada año al ver la espectacular grilla de Hellfest moría por tener la oportunidad de asistir y afortunadamente este 2016 pude cumplir ese sueño. Este texto, si bien pretende funcionar como reseña del festival y su ambiente, muestra la experiencia subjetiva de un asistente más al evento que por razones lógicas escogió ver a las bandas que son de su mayor agrado.
Para aquellos que no saben, Hellfest es un multitudinario evento que se desarrolla anualmente el tercer fin de semana de Junio en la localidad francesa de Clisson, a pocos km de Nantes. La primera edición fue en el año 2006 y desde entonces no ha parado de crecer, llegando a disputarle al histórico Wacken alemán su posición como el festival más grande. Los abonos para los tres días se agotaron en tan solo quince días en Septiembre del año pasado, antes de anunciar los artistas que formarían parte del evento. Es el primer año que se manejaron con esta modalidad, demostrando el voto de confianza por parte de la gente acostumbrada a grillas que jamás decepcionan. Finalmente, los headliners anunciados fueron Rammstein, Twisted Sister y Black Sabbath, estos dos últimos en el marco de sus giras despedida.
El día sábado pude comenzar desde temprano, luego de la inevitable compra de vinilos en el Extreme Market (un paraíso para melómanos y coleccionistas, con precios muy accesibles: 2 discos -uno doble- por €46, con lo que no alcanza para comprar ni uno prácticamente en Argentina). Antes del mediodía, los locales Hangman’s chair brindaron un excelente show en el Valle. Otro gran artista al que vi por primera vez fue Glenn Hughes, carismático y dueño de una excelente voz a sus sesenta y pico. Canciones solistas, de Black Country Communion y Deep Purple (MK III) desfilaron por su ser, siendo Burn la más aclamada.
Myrkur brindó un buen show. La bella blonda es dueña de una voz angelical con la que entona melodías tradicionales nórdicas, frente a un micrófono formado por ramas. Sin embargo me resultó algo artificial que las partes con voz podrida las haga en otro micrófono con efectos. Es una gran banda de black con muchas influencias folk (Ulver viene a la mente) y un sonido muy original, el problema es la forma en que los ha inflado la prensa catalogándolos de «el futuro del black metal». Esto, sumado a la identidad de la cantante (modelo que solía cantar en un grupo pop), les ha generado el rechazo de los más puristas del género.
Una buena dosis de death vivimos con la propuesta vieja escuela de los suecos Entrails y el sonido más brutal de los norteamericanos Cattle Decapitation. Ahí mismo en el Altar deslumbraron con toda su pesadez Entombed A.D. y Asphyx, dos bandas que brindaron sets rompe cráneos, aunque solo alcancé a ver los últimos temas de cada uno debido a que ambas se habían presentado en Argentina en el 2015 y preferí concentrarme en dos figuritas difíciles que tocaban simultáneamente en el Valle como With the Dead y Goatsnake. Mención especial para la banda que lidera Lee Dorrian con su aplastante pared de doom rabioso. Más tarde presencié el show regreso de Hermano, liderados por el ex frontman de Kyuss John García.
Moonsorrow era una de las bandas que más esperaba ver y los fineses cumplieron todas las expectativas en un show intenso con mucho crowd surfing. Tan solo 5 canciones en casi una hora de show bastaron. Pero en mi apreciación personal, lo mejor del sábado fue Primordial. Tenía muchas ansias de ver a los irlandeses que, en vivo, logran un sonido aún más intenso y emocional que en sus registros de estudio. Para esta ocasión, ejecutaron un setlist con canciones que no tocan a menudo como “Lain with the Wolf” o “Weild lightning to Split the sun”.
En los escenarios principales presencié el show del virtuoso guitarrista Joe Satriani, con la colaboración de Marco Minneman tras los parches. Los iconos del AOR Foreigner destellaron con todos sus hits y dejaron ver a varios duros metaleros coreando las melodías de “I want to know what love is”. Hacia la noche Twisted Sister, uno de los principales cabezas de serie de la noche, dio un explosivo show que recorrió cada uno de sus clásicos. El show adqurió una dimensión emotiva especial debido a que esta es verdaderamente la gira despedida de la banda, anunciada luego del fallecimiento del baterista A.J. Pero, reemplazado en la gira por Mike Portnoy, quien fuera elegido en vida por el histórico baterista del conjunto si algo llegara a sucederle. Himnos ochentosos de la talla de “I wanna rock” y “We’re not gonna take it” comandados por el carismático vocalista Dee Snider. Hacia el final de su show, con Phil Campbell de invitado, ejecutaron “Shoot ‘em down” y “Born to raise hell” de Motörhead. Luego del show, hubo un espacio dedicado a la memoria de Lemmy Kilmister y un show de fuegos artificiales por un lapso de 45 minutos hasta que comenzó el show de Korn en el otro escenario principal. Por mi parte, finalicé el intenso día presenciando el show de los blackers suecos Dark Funeral, en un mar de humo, oscuridad y blasfemia.
- Glenn Hughes
- Myrkur
- Homenaje a Lemmy
- Joe Satriani
- Foreigner
- KoRn
- Twisted Sister
- Twisted Sister & Phil Campbell
Cronista: Sebastián De la Sierra
Fotografías: Iñigo Malvido (Gentileza InfoRock.Net)
· Volver











