
En la reseña de El Arte de Matar conté una pequeña anécdota. Pulpo es una de las primeras bandas que vi en vivo cuando comencé a ir a recitales under, en tugurios under y con bandas under. Esa vuelta tocaron en un pasillito (ahora ese bar se agrandó y es un punto conocido de Escobar), aquel recital flotaba en mi mente al volver a casa después de ver a (casi) los mismos muchachos romper el Uniclub en la presentación de su disco debut. Que lindo es cuando las cosas piolas se decanten con trabajo y esfuerzo, que la gente piola pueda hacer lo que le gusta.
La noche arrancó con Cosmopeluza, una banda que hace rato da vueltas por el under pero por problemas varios sufrieron parates luego de su primer trabajo. Con violero suplente, mezclaron un set que trajo al presente varios temas de su primera etapa y los hermano con canciones más recientes. El sonido acompañó la propuesta stoner rockera. Mientras escuchaba la banda, compartía birras con don Fer (el borracho barbudo detrás de Monsternauta) quien me tiro un par de datas sobre la historia de Cosmopeluza. Gente que siempre tiene una posta para tirarte.
Otra banda que está presentando donde y cuando puede su primer disco (uno de los mejores del año) es Innerte. No puedo hablar objetivamente de ellos porque son amigos de copas, música y barrio, pero creo que sus virtudes son aparentes. El Nervio Muerto de la Libertad es un discazo y es con esas canciones picantes que salieron a la cancha. Cuchillo entre los dientes, sonaron hits de la revolución como “Síndrome de Encefalomierdosis”, “Desobediencia” y “Bandera en Llamas”. Si aún no los escucharon o vieron en vivo, no se que hacen leyendo esta reseña, corran a su bar más cercano y díganle a Teixeira de mi parte que hay que juntarse a ver Star Wars.
El Uni fue llenándose lenta pero progresivamente y cuando me di vuelta las caras conocidas abundaban. Que bueno es cruzarse amigos en un recital, una de las experiencias más terapéuticas que hay. Fue en este marco que Pulpo comenzó su ataque. Con los bichos marinos no se jode, prueba de esto son temazos como “Pantano”, “Demonios” o “Nomade”.
Puta madre si sonó pesado y violento, el rock denso (si loco, para mi es rock) y corroído que ejecutan las violas de Masulli y Krause hacían de colchón metálico a la voz de Max Jones. Todo bien fuerte y ruidoso, ese es el camino.
El momento en que sonó “Cosechando Tormentas” volvió a mí aquel recuerdo de hace 5 o 6 años atrás. Esa canción sirvió de nexo a ambos mundos que colisionan y de entre el polvo cósmico y el fuego, dan como resultado este presente tan lindo de los borrachos Pulperos. Con cover de Entombed y todo, nos fuimos en caravana para el norte. Sonrisas y birras, rock, metal y under, ¿Qué más pedir?.
Cronista: Ian Undery
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