
Luego de más de 13 años lejos de los escenarios (exceptuando la breve reunión sin O’Connor en 2002), Malón regresó con toda la pompa en 2011 ante un Malvinas donde no cabía un alfiler más. Luego de varios adelantos, tuvieron que pasar cuatro años para que tengamos el disco nuevo de la banda, el tercero de estudio de su carrera.
Nuevo Orden Mundial fue lanzado en 2015, poco antes del festejo de los 20 años en el primer Luna Park de la banda, y tuvo su presentación oficial el pasado sábado 29 en el Estadio Malvinas Argentinas. La fecha originalmente estuvo pactada para el 15-10 pero a último momento problemas con la habilitación del estadio obligaron a postergar la cita por dos semanas.
Desde temprano se fue congregando la indiada malonera en las inmediaciones del predio. Abrió la noche Senthencia, la banda de Randy Romano, hijo del Tano. Siguió Horcas, quienes recorrieron temas nuevos, otros ya con historia como «Esperanza» y «Mano dura» de la era post Civile y clásicos como «Solución suicida», «Vencer» y «Argentina tus hijos» de la era dorada de la banda.
Malón salió a comerse el escenario con un sonido demoledor mientras las pantallas mostraban llamas incandescentes. Los primeros seis temas correspondieron a la primera mitad de Nuevo Orden Mundial. Se los notó muy afilados, con una buena perfomance vocal de Claudio O’Connor. Las canciones nuevas tuvieron un buen recibimiento, con mucha gente cantando y agitando, particularmente en la zona más cercana al escenario. Destacamos «El infierno de ayer» y «Fuiste y serás» en homenaje a Nikolas Takara.
La euforia general se desató realmente con el material más viejo del conjunto como «Mendigos», Síntoma de la infección» y «Malón mestizo» de Espíritu combativo (1995). La intensidad subió aún más a medida que iban retrocediendo en el tiempo. Así la primera tanda de canciones de Hermética, formada por «Vientos de poder» (con la misma intro que en Lo último), una veloz versión de «Víctimas del vaciamiento» y «Cráneo candente», trajo la nostalgia a primer plano, demostrando la vigencia de aquellos himnos eternos.
«Una luz», la balada que cierra N.O.M, fue el momento más relajado del show, con sección de cuerdas incluida y una melodía inolvidable. «Castigador por herencia» los devolvió a la senda de la brutalidad, allí donde los machaques entrecortados de Romano y los bombos de Strunz se complementan a la perfección. Continuaron con los temas restantes de su última placa, destacándose «Triste funeral» y el que fuera el primer adelanto de la misma, «Devorador de sueños».
Su segundo disco Justicia o Resistencia (1996) fue recordado con dos de sus canciones más poderosas: «Hipotecado» y «Grito de Pilagá». Luego de un breve intervalos retornaron con «Gatillo fácil», dejando el espacio preparado para el gran final recordando a la H: «Tu eres su seguridad» (coreada a viva voz por todo el estadio), enganchada con «Soy de la esquina». Así culminó tras dos horas de show un nuevo capítulo en la historia de los herederos de Hermética, ratificando su vigencia.
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Cronista: Sebastián De la Sierra
Fotógrafo: Martín Delgado
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