
La última edición de Club Calavera tuvo como acto principal a Dragonauta, en su despedida de año. Un año que los tuvo bastante más activos sobre las tablas que el 2015, en el que consolidaron su nueva formación con una vuelta de tuerca a su sonido. Pasaron varios rituales necrocósmicos, el festejo de los quince años en Niceto, el cierre de la primera edición del Heavy Noise Festival y un viaje a Misiones.
Luciferica abrió la jornada, dándo a conocer su propuesta a un público mayor. Se trata de un trío instrumental que editó recientemente su primer trabajo llamado La Cosmogonía, donde muestran composiciones largas y oscuras, creando intensas atmósferas de aires stoner y doom.
La segunda banda de la noche fue Altar, conjunto oriundo de González Catán que es uno de los principales referentes sludge de la región. Como es costumbre, fue un set a puro riff. Ritmos lentos que invitan a sacudir la cabeza y momentos más frenéticos de pura crudeza, noise y acoples. Entretanto los desgarradores gritos de Juan Machado le ponen el sello característico a la banda.
El turno de Dragonauta fue alrededor de la 01:30, cuando el bombo de Leonardo Yegros anunció el comienzo de «Frozen Neptunian Demons». La formación actual comandada por el único miembro original Daniel Libedinsky, la completan el bajista y vocalista Lucien Kurgan y el guitarrista Fede Ramos (Avernal) quien reemplaza a Alejandro Gómez. Esta formación ya se encuentra bien consolidada y más poderosa que nunca, agregandole un matiz más extremo a su sonido enraizado en el doom.
La lista de temas fue practicamente idéntica a la del festejo de sus quince años, con «The talking Snake/The witch hammer», «Seven rings of Saturn» y «Iron Planet» de Omega Pentagram» (2013), «Dioses del submundo» de Cabramacabra (2006), «World of violence» y «God half blind» de Cruz Invertida (2009).
Muy interesante continuar escuchando su nuevo material que integrará Draconian Steel, su futuro quinto disco, el primero de esta encarnación de la banda. Aquí adoptan un sonido más crudo y extremo que se distancia un poco de la atmósfera psicodélica mostrada en Omega Pentagram.
Finalmente el cierre de la jornada fue, como es habitual, con el clásico «Muerte y destrucción». Su próxima cita será abriendo para Belphegor en Roxy Live. Esperamos con ganas su nuevo álbum para el año próximo.
Cronista: Sebastián De la Sierra
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