
Eran las siete y media de la tarde del último sábado de marzo, y el festival Rompiendo Cabezas 2 estaba a punto de comenzar. En las cercanías de Salón Rock Sur, Nueva Pompeya, Ciudad de Buenos Aires, algunas jóvenes hordas de remeras negras intercambiaban palabras, compartían bebidas con y sin alcohol, y tabaco.
Cinco bandas de la nueva ola de metal argentino, y latinoamericano, mas un agregado punk, coparon Rock Sur para el recuerdo. Stoner, desde Cuba. Clay, Plan 4, Shaila y Carajo, desde Argentina. Todas las bandas repasaron sus canciones consagradas, con alguna que otra olvidada en el tiempo, y generó pogos desde lo mas pequeños hasta los más brutales.
Stoner trajo desde Cuba heavy metal alternativo. Un power trió con una guitarra de siete cuerdas, un bajo de cinco y una batería de dos cuerpos. Tiago Felipe elevo su voz y se llevó todo puesto con sus riffs y un particular tapping. Daniel Sierra amasa la base metalera con tintes funk, mientras que Osmar Gomez golpeó con todas sus fuerzas su batería. El respeto y el acompañamiento del público argentino fue optimamente receptivo. Inclusive se pudieron ver las primeras pequeñas rondas.
Clay subió la vara gracias a su propuesta metalcore. Con mas gente en el recinto, el volumen elevado y música un tanto mas agresiva, los argentinos lograron que los espectadores salten, rueden, caigan, griten y se abracen. Juan Pablo Salinas (voz) estuvo al limite del vallado y grito desaforadamente junto a Knario Compiano de Plan 4 en «Derribando Murallas». Martin Merayo (bajo) acompañó en los coros y en el ida y vuelta con sus seguidores.
Más pasaba el tiempo, y el ambiente se ponía más pesado. El calor era agobiante. Apenas unos seis ventiladores a los costados de la pista en el sector de las barras trataban de secar el sudor del baile rockero en los presentes. Mas allá del sudor, el calor y la falta de aire todos se acercaron al escenario al ver a Plan 4 listo para la acción. Más allá del recalco de Lechu (bajo) «la mierda esta afuera, acá somos todos hermanos» hubo roce en el público. Las canciones pasaban «Reacción En Cadena», «Ella», «El Verdugo», y el roce volvió. Palabras van, palabras vienen. Frente a frente. Empujones. Avisos entre los dos banda para que cada uno siga por su lado y no pase a mayores. Efectivamente, la situación no se agravo. Corvata subió para cantar «Señor de de la guerra» y posteriormente la banda se despidió con «Destino».
Pese a todo el metal que se venía proponiendo durante la tarde noche del sábado Shaila propuso una cuota hard core punk melódico. Entre monólogos que apaciguaron el fervor del publico pero con una rapidez propia del estilo en sus canciones Shaila supo mantener al público entretenido, como ya hace 20 años en escena con canciones como «El Fracaso Regional» o invitar a Lechu al escenario.
Carajo, banda organizadora del festival, es una de las bandas mas importantes del nuevo metal argentino. Es verdad que esta lejos de ser una banda como las míticas V8 y Hermética, mucho menos a Riff. Ni siquiera esta cerca de parecerse a su antecesora A.n.i.m.a.l ni a sus actuales colegas de Los Antiguos. Carajo encaro en sus primeros una rabia inigualable en unos de los peores momentos democráticos del país. Actualmente, maduros y fastidiosos, dejaron esa rabia de lado sin embargo su cuota de agresividad sigue siendo violenta. Riffs pesados, letras contestarías y un claro mensaje de esperanza.
El público de Carajo reflexiona y festeja porque como ellos profesan vivir es festejar y en ese ritual bailan en libertad. Éxitos tales como «Libres», «Luna Herida», «La venganza de los perdedores» (junto a Tiago Felipe) y «Joder» pasaron uno tras otro. Ademas, Walas de Massacre subió al escenario para cantar «Invisible», tema perteneciente a Hoy Como Ayer (2016). Por último, Knario nuevamente volvió a las tablas para interpretar «Cicatriz» y «Joder». Finalmente, la banda se despidió con el -actual- himno «Sácate la mierda».
Galería de Fotos:
- Carajo
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- Shaila
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- Plan Cuatro
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- Clay
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- Stoner
Cronista: Jonatan Dalinger
Fotógrafa: Cynthia Zelarayán
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