
Poseidotica brindó su mejor show hasta la fecha ante un Niceto Club colmado de espectadores. Ademas, formaron parte de la partida la banda promesa Bandera de Niebla y la mítica agrupación de los hermanos Larralde, Sauron.
Los propulsores para un viaje intergalactico se encendieron cuando el primer espectador cruzo la puerta del local situado en Niceto Vega y Humbold. Allí unos monjes ofrecieron ostías especiales. El combustible (in)necesario para despegar. Con uno active, el resto ya estaría a bordo, el viaje que preparó Poseidotica, como lo hizo en cada uno de sus shows, fue colectivo.
La nave despego con Bandera de Niebla a toda velocidad. El hardcore volvió a tomar impronta cruda y rápida desde 2014 cuando Outeda y compañía lograron parir dos eps (Desindustrial y Paren La Ciudad) y un lp Panel Óptico (2016) con esencia al primer oleaje de los noventa. Espejo, Mendez y Brizuela son veloces, y meticulosos. Para volar mas alto, con mas intensidad pero a menor velocidad Sauron tomó el puesto de piloto por al menos unos treinta minutos. Los Larralde tienen una conexión – más allá de su lazo familiar – único. Los gestos, las miradas y las muecas logran fundirse como si fueran uno. Así logran impactar tanto con el clásico «Madura El Limón» como con «A La Distancia» primer adelanto de su próximo vinilo a editar «Los Ojos Del Cuadro (Nuestra Particular Forma De Ver Las Cosas)».
Poseidotica tomó la rienda final del viaje. Los músicos Santiago Rua y Hernán Miceli de pie al en el escenario prepararon el cierre místico. El primero como un sumo pontífice, el otro como un monje. Como Moisés abrieron al público en dos y dieron pase a Walter Cristo Broide que llegó al escenario junto a los monjes que deambulan por la galaxia Niceto repartiendo el ostias. Finalmente Marto Rodriguez dio la pauta para el viaje continué en versión de misa. Y así, el cuarteto instrumental dio su mejor show hasta la fecha. No solo por el teatro, leáse vestuario y maquillaje – alusivo a Semana Santa – o por el repertorio sino también por el show de luces, las pistas litúrgicas. Pero por sobre todo, por ser un show exclusivamente instrumental. Ni un solo micrófono en el escenario y ni un invitado como usualmente tenían acostumbrados a su público. Poseidotica una vez mas levanto su vara mas alto de lo que cualquier espectador presente esperaba. La pregunta es ¿Cómo será el próximo viaje?
Galería de Fotos:
- Bandera de Niebla
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- Poseidotica
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Cronista: Jonatan Dalinger
Fotógrafo: Sebas Michia
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