Maximus Festival – Tecnopolis (06-05-2017)

18222385_10155043865430289_3733722904284019253_nMaximus Festival reunió diferentes vertientes de la música pesada nacional e internacional en Tecnopolis. A medida que las bandas se fueron confirmando las palabras empezaron a circular por el aire. Algunos preferían que cierren la vieja escuela, otros la nueva. Inclusive se atrevieron a pedir artistas que no iban a ser parte de la grilla. El delirio fue grande. Sin embargo, el festival logró que el sábado pasado contentará a 20 mil fanáticos diferentes y albergar distintas emociones a lo largo de más de diez horas de música.

El predio de Tecnopolis, ubicado en Villa Marteli, albergo cientos de remeras negras en tres tres sectores diferentes. El escenario Rockatansky, el Maximus Stage y el ThunderDome. Desde las 12 del mediodía jóvenes, adultos y familias enteras se acercaron a presenciar del evento. La gendarmeria nacional trato de impedir el ingreso de auriculares y encendedores a 6 de cada 10 personas. Se quedaron en el intento. El cacheo se dividió en dos. En algunos fue riguroso revisando las mochilas y los bolsos. En otros casos las manos de los uniformados entraban en los bolsillos de los asistentes.

El comienzo del Maximus estuvo alterado en cuestiones de horarios. Las modificaciones hicieron que Mission, banda comandada por Julian Barret y Ruben Gauna, pisará el escenario Rockatansky y diera paso la primer banda internacional del día : Red Fang. La joven promesa de Oregon se propuso sacudir melenas y inquietar los cuerpos desde temprano y lo logro con sus hists «Wires» y «Prehistoric Dog» desde el Maximus Stage. Al termino en el escenario de regreso al Rockatansky – ubicado al lado del Maximus – Julian Barret volvió al escenario encarnando a Rockardo Asspero junto a Richard, 3,14 J, Polo y El Rubio Salvaje. La banda oriunda de Villa La Verga arremetió con su metal bizarro e incremento el pogo en el ritual festivalero.

A posteriori en el escenario principal los alemanes de Böhse Onkelz dieron su primer show fuera de su tierra natal. Skin head de derecha en su primeros días y hoy como rockeros adultos de pelos largos contentaron tanto a los cabeza rapada infiltrados en el público como aquellos que no conocían la banda. La grilla continuo con el Papa Emeritus y sus discípulos en el segundo escenario mas importante del evento. Ghost lució sus mascaras, su maquillaje y toda parafernalia a pesar del picante sol que azotó a Buenos Aires. «Ritual», «Cirice» y «Year Zero» los más aclamados por los fanáticos.

El festival contó con un puesto de agua gratuita para hidratarse después de cada set intenso de pogo y mosh, algo que por suerte se viene implementando, paso a paso, hace cuatro años en algunos festivales de tal envergadura. Además hubo un beer garden para los sedientos de malta y puestos de comida tanto para carnivoros como para vegetarios.

En el escenario emergente el calibre de las bandas no fue menor. Tanto Melian, la propuesta mas juvenil de la cartelera, como Helker, power metal puro y duro, demostraron estar a la altura con sets cortos y contundentes. Hatebreed fue la única banda internacional en presentarse en el ThunderDome debido a un retraso de su vuelo. Los de Connecticut demostraron el poder del hardcore aunque la seguridad del galpón no estuvo preparada para el desmadre. Los mosh no fueron aceptados pero la banda no bajo la intensidad en ningún momento y demostró como se manejan las cosas en un recital de hard core.

En los escenarios externos Rob Zombie y Five Finger Dead Punch impactaron a sus seguidores cada uno a su manera. El ex lider de White Zombie, como en el show que brindó en Mandarine Park en 2013, repaso temas de ambas etapas de su carrera. Por un lado «More Human Than Human», por otro «Superbeast». Además interpreto Get High de su nuevo disco The Electric Warlock Acid Witch Satanic Orgy Celebration Dispenser, homenajeo a los Ramones con «Blitzkrieg Bop» enganchado con el infaltable «Thunder Kiss`65» con un solo de John 5 que lo posiciona como un guitarrista con un virtuosismo único e irrepetible. FFDP tuvo que pelear con Hatebreed. Si bien comenzaron su show minutos antes con «Wash It All Away y Under And Over It» muchos se dispersaron durante el show. Algunos agotados por Zombie, otros entraron al Thunder. Los que se quedaron frente a ellos saltaron, cantaron y corearon Pelado, Pelado a el cantante  Ivan Moody.

La decoración a lo largo y ancho del predio fueron todos los tópicos cliché del rock juntos. Autos, motos, skate, cuero, chicas ligeras de ropa, sangre y gore. A la izquierda del ThunderDome había un cementerio que conmemoro a músicos que ya pasaron a mejor vida mientras que a la derecha había un ambiente estilo garage llamado Gas Town.

Slayer regreso al país y como es costumbre fue una aplanadora. Algunos podrán poner en tela de juicio que tras la partida de Dave Lombardo (batería) y el fallecimiento de Jeff Hanneman la banda ya no es la misma. Sin embargo, Paul Bostaph y Gary Holt son reemplazos que hacen que la banda sigue siendo un verdadero exponente del género. Además, el mayor compositor de la banda Kerry King compuso la casi totalidad de Repentless, disco que los reubico en el conservador thrash metal de la banda, y Tom Araya posicionó sus alaridos y penetro en cada uno de los tímpanos que escucharon el setlist. Las unificaciones de las canciones fue lo que hizo el show de Slayer lo mas violento y pesado de todo el evento. «Repentless», «Disciple», y «Postmortem» invitaron al pogo mas frenético del día. Las rondas frente al Maximus Stage fueron gigantes e incesantes. Mas aún cuando Araya presentó entre risas «War Ensamble», uno de los temas mas fogosos de la banda californiana. El final fue con otra seguidilla pero, esta netamente de antaño. «Hell Awaits», «South of Heaven», «Raining Blood», «Black Magic» y «Angel of Death». Después del segmento thrashero muchos aficionados abandonaron el campo de batalla.

Apenas unos cinco minutos de silencio bastaron para que Prophet of Rage hiciera un repaso de clásicos de Rage Against The Machine y otros hits. Tom Morello, B-Real y  Chuck D entretuvieron a varias generaciones en un mismo set. Con nueve temas de la RATM (como Guerrilla Radio y Know Your Enemy), dos de Cyrpress Hill (How I Could Just Kill a Man y Yo Quiero Fumar), dos de Public Enemy (quien da nombre a la banda y Fight The Power), un compilado que unió Insane In The Brain, Bring The Noise y Jump Around de House Of Pain. La banda presento un tema nuevo «Unfuck The World» y una versión del himno de The White Stripes «Seven Nation Army». Morello es un activista político. O al menos desde lo musical. Cada una de las canciones del set apuntaron al anti-imperialismo y al neoliberalismo. Sus mensajes fueron claro pero uno se destaco sobre otros. Debajo de su guitarra un pape decía «Para los madres de los desaparecidos». Un extranjero que entendió las políticas sociales mas que aquellos argentinos que expresaron el fallo a favor de la posibilidad del 2×1 a los genocidas de la última dictadura cívico clerical militar argentina.

Finalmente la última banda del festival se hizo presente en el Maximus Stage. Linkin Park muto disco tras disco, atravesó fronteras musicales, sumo muchos adeptos nuevos con el transcurso del tiempo y perdió algunos. Sin embargo, lo que no se puede negar es la masividad de la banda. En el vallado el público nuevo, por la mitad padres con sus hijos y atrás los treintañeros nostálgicos. Recién al fondo, en el piso, aquellos que fueron por Slayer miraban el show por pantalla gigante. Chester Bennington ya no es un niño y sus 41 años dan la experiencia suficiente para manejar a su público. El set estuvo lejos del poder de Rob Zombie, Slayer y P.O.R pero no por eso de menor calidad. Linkin Park maduro, la agresividad de Hybrid Theory y Meteora quedaron atrás. Aún así los temas «One Step Close» y «Faint» de los mencionados discos fueron los mas festejados del repertorio. La apertura con «The Catalyst»- por primera vez en vivo desde 2013 – tema que abrió a etapa pop electrónica de Agoura Hills fue opaca. El volumen era bajo y tras la estampida de Morello y cia, la adrenalina se hizo esperar. En esta primer etapa estrenaron «Talking to Myself» de su próximo disco a editarse el 16 de mayo One More Light. «New Divide» incentivo los saltos y empujones, «Crawling» y «Leave Out All the Rest» las lagrimas. El momento culmine del show fue cuando los argentinos se adueñaron del micrófono en «In The End» y dejaron sin palabras tanto a Mike Shinoda como a Chester. Hasta el primer estribillo el público y solo el público interpretó el tema que los llevo al éxito y que emociono a las 20 almas presentes. Sobre el final interpretaron, según Bennington la canción mas controversial que compusieron hasta el momento : «Heavy». Pese a las protestas de los old fans la mayoría de la audiencia acompaño al cantante en la lírica. El final estuvo a cargo de «Bleed It Out» repasando así todos los discos de estudio de los californianos.

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Cronista: Jonatan Dalinger
Fotógrafa: Cynthia  Zelarayán




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