
Después de 4 años volvieron a Buenos Aires los músicos consolidados como iconos del shock rock mundial.
El Zombie vegano, creador de contenido audiovisual de horror, se presentó junto a su banda en Museum Live (Perú 535, CABA) el domingo 7 de mayo. Juntos dieron un show exclusivo para sus adoradores más devotos, un día después de la presentación que tuvieron en el marco del Maximus Festival, en Tecnópolis, donde compartieron grilla con Slayer, Ghost y Linking Park entre otros.
El texano y los suyos seleccionaron una lista de 19 canciones con las que recorrieron las últimas décadas de realización creativa. Entrelazaron la presentación de temas de su sexto y último disco The Electric Warlock Acid With Satanic Orgy Celebration Dispenser (2006) y los primeros hits de la era White Zombie.
Dead City Radio fue la elegida para abrir la experiencia que dejo temblando con sonrisas endemoniadas a más de uno. Las notas que emanaban parecían comenzar a tomar vida propia y con ellas invocar los espíritus que podían sentirse presentes, con toda su fuerza, dentro del club de techos altos del barrio de San Telmo.
El zombie tuvo dos momentos de pocas pulgas, en los que provocó y embromo al público. Antes de dar inicio a uno de los temas de su último disco, aparecieron en escena dos aliens inflables, él no tardo en arrojarlos al aire pidiendo que los hagan circular por el lugar. Ante la negativa dio dos opciones «Ustedes eligen: concierto o un pedazo de plástico» se escuchaban los canticos variados, particulares de nuestra cultura, sin cambio de actitud, » Okay, parece que se lo quieren quedar. Terminó el show». Fue algo de minuto, minuto y medio hasta su reaparición sobre el escenario, ahora entre risas, para dar inicio a Everybody’s Fucking in a U.F.O. arengando y pidiendo brazos en alza de quienes daban fe de haber tenido dicha experiencia en una nave espacial.
La energía era festiva cuando empezaron los primeros acordes de Thunder Kiss ’65, pero esas notas fueron solo un amague, Zombie comentó señalando a una persona del público, «cambié de opinión ahora que veo tu remera… 1 2 3 4” y largó el himno punk, Blitzkrieg Bop que funciona de maravilla en la reversión industrial del grupo. Terminado el cover nos regalaron el clásico de white zombie que habían prometido, entre pelotas inflables que volaban en el aire y felicidad extasiada casi palpable.
El foco estuvo de lleno en el cuarteto, en sus cambios de vestuario y de instrumentos que fue protagónico y parte esencial de la propuesta visual. Los movimientos del cantante, seductores con un tinte grotesco, acompañaban sus vocales que, intactos tras los años, se erguían potentes junto a los discursos vibracionales de sus compañeros. Piggy D suplió su rol en el sector izquierdo del escenario, con miradas y gesticulaciones desquiciadas. Al otro lado, el despliegue artístico de John5 – guitarrista híper talentoso amigo de Paul Stanley – desarrollo su técnica con comodidad, bajo las capas de maquillaje se lo veía gusto en su desempeño sobre las tablas. Completó la propuesta Ginger Fish, comandando la batería que ametrallo durante las casi dos horas de recital.
La presentación del domingo pasado dejó bien claro que el músico cineasta y sus compañeros lejos están de la locura, por el contrario, se encuentran en total control de cada detalle.
Galería de Fotos:
Cronista: Sofia Valdez
Fotógrafo: Julian Quinteros
· Volver











