Robb Fynn (Machine Head): «NO ME PONGAS EN UN PEDESTAL, SOLO SOY UN MÚSICO»

La banda al mando de Robb Fynn supera los treinta años de trayectoria con más diez trabajos de estudio editados y una extensa lista de presentaciones. Lejos de enviarle el puesto a los astros del metal mundial, Machine Head con el correr de los años supo consolidarse y posicionarse como una de las bandas más importantes de la actualidad. En esta oportunidad, la banda regresa a la Argentina en el marco de la gira An Evening With Machine Head en la cual a lo largo de su show de más de 2 horas duración presentan canciones del último álbum Øf Kingdom and Crown (2022) lanzado por el sello Nuclear Blast y éxitos de álbumes clásicos como Burn My Eyes (1994), The Blackening (2007), Through The Ashes Of The Empire (2003) The more things change (1997), entre otros. «Amo tocar en vivo. He tocado para miles de personas y que no se de la conexión y he tocado para cien personas y no me lo voy a olvidar nunca. No me importa la cantidad de personas que haya, lo importante es la conexión y la emoción que se genera», asegura el cantante en plena conferencia de prensa vía videollamada.

Este es el primer disco conceptual de la banda y Fynn asegura que el primer álbum conceptual que escucho en su vida es Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (1967) de The Beatles.  «Creo que la principal inspiración para este disco fue Welcome to the Black Parade (2006) de My Chemical Romance. Durante la pandemia, con mi esposa escuchamos el disco y ella contó toda la historia y me sugirió que haga un disco conceptual. ¿Por qué no?» «La verdad es que cuando comencé el concepto del álbum era algo así como el bueno y el malo y cada vez que cantaba las canciones no lograba conectarme, pero en la pandemia mis hijos me hicieron ver Attack oh the Titan, y recordé que cuando era chico era fanático del animo», narra Fynn  desde una habitación de hotel en Brasil con respecto a como comenzó a trabajar en Øf Kingdom and Crown. Y agrega: «Es una seria de cuatro temporadas con un total de 88 capitulos donde los dos personajes principales tienen su costado muy bueno, pero también muy malo y terminas empatizando con el tipo malo y nunca me había pasado con un programa anteriormente. A partir de esto, cambie todas las canciones y básicamente arme lo que es Øf Kingdom and Crown sobre conexiones humanas y lo que vive y siente la gente.» Sobre el mismo, asegura que es una nueva vida para la banda así como uno de los discos anteriores. «Creo que cada disco suena distinto a partir de mi subconsciente. Cuando era chico me molestaba escuchar un disco de una banda de de la que era fan y sonara igual al anterior, creo que es un reto esforzarse por hacer algo nuevo para la gente.»

El músico está de buen humor, la sonrisa se mantiene dibujada y las ganas de responder las dos preguntas que tiene permitido cada periodistas de varias nacionalidades latinoamericanas debido a la gira por la región. «Desde los últimos dos discos que quiero hacer algo conceptual y simplemente no se dieron, pero con este disco no es solo una historia que estoy contando. Tengo que sentir algún tipo de conexión incluso sin son historias de asesinatos, muertes y amor; el reto fue refrescante porque en los otros nueve discos escribí desde mi punto de vista o como veo el mundo, o mis luchas y esta vez escribir sobre no solo desde la perspectiva de otra persona, si no también de otra diametralmente opuesta y lograr que los personajes sean creíbles «, comenta entusiasmado.

Sobre el cierre, Fynn cuenta que tras un show en este gira un hombre se acerco y le dijo que intento suicidarse, pero que la música de Machine Head le salvo la vida. «Soy un tipo que escribe canciones y tengo la suerte que me vengan a ver miles de personas y al final del  día piden consejos o lo que sea y no soy un salvador, no me pongas en un pedestal. Solo soy un músico», dice. También comenta que fue un momento muy duro, emocionante y cargado de energía y que cosas como estás son por las cuales siguen haciendo música. «A mi la música, el metal, también me salvo la vida».

Por Jonatan Dalinger




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