WARSGAM. L7 – Groove (31-10-2023)

Recién a casi 40 años de su creación el grupo de grunge rock femenino L7 visitó tierras argentinas. Llego bajo el rotulo de repasar los mejores temas de su carrera. El recital historico para la cultura rock local se dio en un clima complicado de sobrellevar: frío y lluvia en último día del mes de octubre y un sonido desprolijo que fue acomodándose poco a poco dentro de Groove.

Sorpresivamente, El Club Audiovisual y las Guachass fueron las cuotas locales. Lejos de pertenecer al movimiento grunge – porque el grunge más allá de un genero musical fue más bien un movimiento que englobo ideas, sonidos y una generación que tuve una particular forma de hacer las cosas  – proyectaron sus sonidos para enaltecer la escena local. La primera banda recorre melodías cercanas al pop, pero con guitarras distorsionadas. Guachass por otro lado coquea con alusiones ruteras y propias del stoner rock. Independientemente, de las cercanías o lejanías sonoras hubo algo que mantuvo la columna vertebral de la apuesta musical de la noche: la femineidad.

Para el acto principal, la expectativa por ver a las cuatro pioneras del grunge era indescriptible. Volvieron a los escenarios em 2015 y a partir de allí solo era cuestión de tiempo y esperanza poder tenerlas a un par de metros. El día llego y no hubo impedimento posible. Allí, en el escenario de Groove, con luces verdes al frente, apenas pasadas las nueve de la noche y quince minutos, Donita SparksSuzi GardnerJennifer Finch y Demetra Plakas le decían hola por primera vez en el país. El inició se dio con el clásico «Deathwish» y hasta «Shove», quinto tema del set, el sonido iba a ser desprolijo. Luego, con el correr de las canciones iba a ir encontrando su forma. De todas maneras, las guitarras de Donita y Suzi no lograron estar en sintonía. Me atrevo a decir que en líneas generales no iba a ser de gran importancia no lograr la integridad en sonido e interpretación. Lo importante era el hecho.

La energía de las cuatro mujeres recorrió todo Groove. Bajo del escenario una sola unificada y se esparció por cada joven y adulto que atesoraron el show. No solo las ganas de interpretar sus grandes éxitos, sino también las ganas de bromear para con el público. Porque si algo por más interesante que escuchar canciones como «Slide» o «Fighting the crave» fue la variedad etaria. Por una parte, una camada a la par de las artistas, pero por otra, amplia presencia veinteañera. A fin de cuentas, no todo pasa  por cantidad de reproducciones y pseudo genero urbano. La juventud encuentra en personajes de culto, en personajes del mundo de la distorsión con guitarras al frente una fuerza, una energía y una cuota de  liderazgo porque los años pasan, pero los discursos con sus vigencias se mantienen.

El concierto de L7 fue un suceso historico. Para Argentina y para Sudamérica. Para jóvenes y adultos. Creo que son pocos los que podían llegar a creer que en algún momento iban a escuchar en vivo «Fuel my fire», «Warsgam», «Pretend that we are dead» o «Shitlist.» El agite de la mitad para adelante. Hasta el vallado. Sector de los más chicos y de aquellos con más aguante. Atrás el baile fue en el metro cuadrado perteneciente. Los años no vienen solos al parecer. Lo importante fue disfrutar. El cierre definitivo con «Fast and Frightening» logro sacudir hasta los esqueletos más oxidados.

Cronista: Jonatan Dalinger
PH: Cuervo Deth

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