TODOS UNIDOS. Biohazard & Minoria Activa – Teatro Vorterix (28-04-2024)

Hace más de 20 años se forjó un lazo indestructible que unió Brooklyn con Palermo. Como una cadena de adamantio, pero con un material más sólido aún: el hard core.

Formada en 1992,  Minoria Activa es una banda que toquen donde toquen siempre tienen la misma premisa de armar una gran comunión. Moncho (Voz) incita a que la gente cante, haga pogo y/o se suba al escenario para que cada show debe ser una celebración. Minoría es un organismo uniforme conformada por la banda con su público.

Como ya sabemos, toda celebración debe tener buena música. “Minotauro”, “Actos de piedad” y el explosivo uno dos “Era de pierda”/“Todos unidos” son solo algunos ejemplos de una lista fulminante. Otro elemento fundamental para una jarana exitosa es invitar a personas que están a la atura del evento. Así es como Corvata y Tery de Arde la sangre subieron para hacer lo suyo en “Gritas y gritas”. En el cierre habitual Brenda Cuesta de Bloodparade, Peko de Charlie 3, Nico de Géminis, Vasaky de 1990 y Diego de Voltaje 48 sumaron su energía para que el grito de “B.A.H.C.” suene más fuerte que nunca. La unión hace la fuerza.

Ver la formación clásica de una banda tan icónica es algo que hasta hace pocos años era un sueño nomás. Ese sueño se hizo realidad. Billy, Evan, Bobby y Danny estaban tocando juntos en el Vorterix nuevamente. La magia intacta. Parecía que el tiempo se había detenido. Dentro del lugar, no cabía ni medio alfiler más. La gente no paró de moverse ni un segundo. Sin duda alguna, fue uno de los espectáculos más salvajes que vivió nuestro cronista.

Para muchas bandas, 1 hora de set puede ser muy poco. Para los neoyorquinos fue más que suficiente para hacernos estallar la cabeza de felicidad. Para el delirio de la gente sonaron, entre otras: “Urban discipline”, “Wrong side of the tracks”, “Five blocks to the subway”, We’re all gonna die” con Moncho de invitado y “Punishment” con alrededor de 30 asistentes sobre las tablas.

Dato de color (gris). Varios de estos temas los tuvieron que parar y empezar de nuevo porque había incidentes con el personal de seguridad o con algún machito que se quiso pasar de vivo. Evan destacó varias veces (en castellano) que sus recitales son un espacio para convivir en paz. Evidentemente, algunos no lo entendían. Más allá de esos tragos amargos se pudo disfrutar de una noche inigualable. Cada tema que pasaba era como un shot de tequila que sacaba el amargo de la lima.

Gracias Minoría. Thank you  Biohazard. Ojala el Hardcore sea eterno.

Por Alejandro Williams
PH: Martes Rubí 

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