
No cabe duda que Plan 4 ganó el lugar de ser una de las bandas referentes del nuevo metal argentino. Cuando hablo de nuevo, me refiero a la camada post 2000. El cancionero del tridente original en plan Iorio ya había hecho un recorrido y tanto V8 como Hermetica quedaron como las bandas por excelencia de nuestro genero. Tras una corta, pero intensa trayectoria previa con Raíz como ejemplo al frente, Javier Knario Compiano creo Plan 4 junto a Gonzalo Espejo. El clímax llego con En Mil Pedazos (2010). Sin embargo, lamentablemente la banda muto por cambios de formación y amigos que se fueron al más allá. Pese a todo ello, Plan 4 continua en carrera y hace 10 meses lanzo un nuevo disco con una formación renovada y con Knario como único miembro original. El resultado de Mecanismo de Odio (2024) primero llego a Flores y ahora, hace tan solo unos días atrás se termino de imponer en el Teatro Vorterix.
Hace unas semanas atrás Compiano le dijo a este medio que generalmente tratan de invitar bandas que vienen haciendo ruido y suenan bien como el caso de Fuerza Primitiva y Hueso. Para la primera, la escucha fue atenta más allá de los acoples; propicia inicitiava metal core groove metal. Hueso, por su parte, es una banda que se arriba más al hard core, pero en versión metal y con mensajes contundentes. Enzo Cardozo, cantante de la banda, tuvo que calmar a unos agitadores que preferían aplicar falsa guapeza y pegar a alguien en el piso en vez por un mal empujon en la ronda. «Si queres cagarte a piñas anda los miercoles al Congreso a defender a los jubilados; acá venimos a pasarla bien», sentenció desde el escenario para luego bajar y apelar a la danza llamada pogo.
Pasadas las 21 horas, finalmente el cuarteto salió al escenario. Luces rojas; intro por pista y unas cadenas en el escenario. En el centro Dill Perrens recreando el vídeo de «Grito de guerra.» A los costados, Nicolas D’Cristofaro en guitarra y Juan Ignacio De Abreu en bajo; al fondo Junior Sic en batería. Ya con el mecanismo de odio dando vueltas, Knario se plantó al medio y se cargo de lleno los 23 temas que completarían la lista de la noche del domingo aquel.
Plan 4 dividió al concierto en dos partes; la primera fue tocar de principio a fin el nuevo disco. El recibimiento fue increíble y exponencialmente violento. Los pogos fueron igual de salvajes, e igual de resputuosos, que los que vendrían más adelante en canciones como «Ella.» Resaltando velocidades como «Mecanismo de odio», «Hoy es el día», «El cielo miro hacia el sur» o bien «Nuestro duelo», la fidelidad del público es fuerte, es real, es justa y necesaria. Plan 4 se logró con este disco, y la presentación lo ratifica, que hoy es el día, que no lo den por muerto que todavía hay un camino por recorrer. El segundo capitulo estuvo dedicado a los ya clásicos como «Mi reglión», “Destino” o «Entre la vida y la muerte», pero es dificil mencionar solo algunos. Este grupo se jacta no solo de canciones contundentes, sino también que cada letra es un mensaje de aliente y des postura ante la vida. Si se destaca «Destino» también hay que destacar «Nuevo amanecer» y por consecuencia «En mil pedazos.»
Entre perlas como la improvisación de «Paranoid» de Black Sabbath en referencia a la despedida de Ozzy Osbourne de los escenarios y el anuncio del 20 aniversario de Cambio de Piel, Knario advertía el final de la velada. Y los finales, siempre son altos, con himnos como «Mi falta de fe» y «La jaula», quizas este último como uno de los más representativos de su carrera.
Por Jonatan Dalinger
PH: Leticia Villalba