NECESIDAD EXTREMA. Pestilence y Cancer – El Teatrito (11/09/25)

Poco a poco el invierno comienza a despedirse para darle paso a la primavera, y con ella, el comienzo de un nueva temporada alta en materia de conciertos. Shows casi todos los días, y hasta varios en una misma jornada, es algo recurrente que viene dándose hace ya varios años cuando llegan estos meses. Y algo que en los papeles parece maravilloso, en la práctica se transforma en un arma de doble filo, dividiendo al público que hace malabares con su bolsillo.

Entre el aluvión de conciertos que tuvimos y que tendremos en los meses venideros, uno que resultaba casi obligatorio  para aquellos fans de la vena más extrema del heavy metal, era el regreso de Pestilence y Cancer al país. Dos leyendas, dos nombres claves en el desarrollo del death metal y figuras imprescindibles en la escena de sus países, volvían a pisar suelo nacional el pasado jueves 11 en el siempre accesible El Teatrito. 

Ya en el lugar, tímidamente el público iba tomando posición mientras los muchachos de Muerte Violenta comenzaban a calentar el ambiente con su impiadoso thrash metal cargado de rabia y ejecutado al límite de las posibilidades humanas. Por su parte, la gente de Razgos y su death grind no perdonó a nadie y dejó el escenario prendido fuego y al público mas que dispuesto para el primer plato fuerte de la noche. (Cabe destacar que Glaucoma tuvo que cancelar su presencia por motivos personales).

Oriundos de Ironbridge, Inglaterra, Cancer es toda una institución del metal extremo. Junto a bandas como Napalm Death, Bolt Thrower, Benediction, Carcass, entre otras, cimentaron una de las escenas mas representativas y ricas en cuanto a metal extremo se trata. Discos como To The Gory End (1990) y Death Shall Rise (1991) son obras totémicas del género, indispensables para entender de que va esto. Pero lejos de dormirse en los laureles, la banda regresa al país tras nueve años con Inverted World, lanzado hace apenas unos meses y recibido de la mejor manera tanto por la crítica como por los fans. Tal es así que la banda decide abrir no con una ni con dos, sino con cuatro de las nuevas, «Enter The Gates», «Until They Died», «Inverted World» y «Amputate» sonaron pegaditas mientras el sonido aún se acomodaba. «Vamos con algo del material viejo» sentenciaba el imbatible John Walker (guitarra y voz) previo a la seguidilla de «Into The Acid», «Tasteless Incest» y «Ballcutter», una trifecta que ya con sonido en su lugar fue letal. La gente, entre cánticos y arengas le arrancaba una sonrisa al bueno de John, quien junto a los españoles Robert Navajas (guitarra), Gabriel Valcázar (batería) y Daniel Maganto (bajo), éste último encargado de comunicarse de manera mas fluída con el público; completan la formación actual de Cancer.

El clima era ideal, los éxitos se sucedían si piedad, los riffs se contaban de miles, el «olé, olé, olé» de la gente era constante y hasta un problema técnico el batería jugó a favor para que tengamos un breve respiro ante semejante asedio. Y ya para tramo final, una trifecta nos daría la estocada final: «Hung, Drawn and Quartered» le daba paso al clásico «C.F.C» para finalmente ponerle la frutilla a la torta con «Death Shall Rise». El regreso de Cancer fue un triunfo total, hemos sucumbido ante la leyenda.

Hablar de Pestilence es hablar de un referente absoluto en la escena del metal extremo en Paises Bajos, en conspiración con bandas como Sinister, Asphyx, Gorefest formaron parte de la resistencia holandesas, haciéndole frente a lo que estaba sucediendo en ese momento en Estados Unidos, Gran Bretaña o incluso Suecia. Obras maestras como el Consvming Impvlse (1989) y Testimony of the Ancient (1991) le sirvieron a la banda para dejar su nombre tallado a fuego en los libros del death metal. Comandados por el siempre polémico Patrick Mameli, los neerlandeses regresas tras dos años de aquel show sold out en The Roxy Live. Nuevamente, con el sonido acomodándose poco a poco, Mameli y compañía salen a la cancha con sed de sangre, y el objetivo somos nosotros. Con una propuesta mucho mas técnica en comparación con Cancer, el sonido distó de ser el adecuado, pero quien puede resistirse a bombazos de la talla de «Dehydrated» o «The Process of Suffocation». Sin mucha comunicación ni demagogia barata, Mameli se limitaba a agradecer lo justo y a tomar leche entre tema y tema, para luego presentar «Chronic Infection» a la cual le pegarían «Prophetic Revelations» y «Twisted Truth», en lo que fue uno de los momentos de la noche. El final era inevitable, algunos soldados caídos evidenciaban el poder de lo sucedido y aquellos que aún quedabamos en pie suplicábamos clemencia. El pedido fue denegado, Pestilence no cedió un centímetro y para el final dos bombas terminaron sellando nuestra suerte: «Out of the Body» fue la primera advertencia para luego terminar la tarea con «Land of Tears». Nada quedó el pie, sólo quedaba juntar los restos.

Aquellas  almas que dimos presente aquel jueves fuimos testigos (y sobrevivientes) de algo que pocas veces sucede. De un lado, dos leyendas, dos referentes, desplegando su visión y su manera de concebir al death metal, género que vieron nacer y ayudaron a desarrollar; del otro, un público ávido por aquellas sonoridades. La necesidad extrema ha sido saciada.

Por Martin Tula
PH: Cecilia Principe

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