
El 5 de mayo del 2024 Orchid se presentó en vivo en su ciudad natal Amherst, Massachusetts, tras 20 años de inactividad. La vuelta, se dio bajo el titulo de The Doom Loop World Tour y despertó enormes expectativas en la escena que ellos mismo ayudaron a crear y moldear a fines de los años 90s. Con una base académica muy fuerte, los músicos de la banda, adolescentes en ese entonces, supieron trasladar la fuerza del hardcore punk, del grindcore y del powerviolence, a letras que no sólo eran crítica rebelde sin sentido, sino empapadas de sensibilidad emocional, crítica con significado y elementos de la filosofía. Sus canciones, que sentaron las bases de lo que se conoció a posteriori como screamo o emoviolence, comprimen rabia, caos, mensajes directos y emocionales, todo comprimido en pocos minutos, una descarga corporal y mental, tanto en mensaje como en música. En este contexto y con ese curriculum, la cita con Orchid en Uniclub, el día viernes 23 de enero, se convirtió en una cita de culto, histórica y para el recuerdo. Además, los acompañaron, en formato dúo, Uniform, oriundos de Nueva York. Y las bandas locales Mis Sueños Son de tu Adiós y Cursi No Muere.
La escena local y emergente del hardcore, post hardcore, emo, screamo y similares, esta en auge, cada vez mas fuerte y haciéndose notar con festivales y juntes muy notables. Los primeros en aparecer en escena, fueron los chicos de Mis Sueños Son de tu Adiós, oriundos de La Plata. Con una presentación muy potente, llena de cambios de velocidades, cortes y frenetismo, la banda dio el puntapié perfecto a la fecha, con su emoviolence desgarrador y brutal. Además, y con mucho público ya presente, despertó rondas violentas y mosh enérgicos.
Y si del público de trata, hay que destacar la gran mayoría eran jóvenes. Se notaba a aquellos primeros seguidores de Orchid en sus inicios o de principios de los 2000s, pero la gran afluencia de público joven habla de un género o de ciertos estilos musicales que están fuertes. Si bien están ligados, estos estilos, a edades tempranas, ver tantos jóvenes presentes para ver a una banda como Orchid, habla tanto del presente de un movimiento que renace, como de la vigencia e importancia de una banda pionera.
Luego fue el turno de Cursi No Muere, banda que vive un enorme presente en lo que es el post hardcore, hardcore emo. Para el momento de su presentación, se noto un descanso en intensidad, luego de sus colegas anteriores. Aún así, la banda logro transmitir su energía, con el acompañamiento del público a duo en sus canciones más populares como «Canciones Tristes» o «Fotografías». Si bien sus integrantes son jóvenes, se los nota muy afianzados arriba del escenario, con gran dinámica entre ellos y para con su público.
Uniform, personalmente era una incógnita. Más confuso fue cuando se abrió el telón y quedaron al descubierto sólo dos músicos, un guitarrista (Ben Greenberg) y un cantante (Michael Berdan), que además se presentó con un brazo enyesado. Ignorancia mía, desconocer que la banda nació como dúo y que si bien en vivo pueden incorporar músicos en batería y bajo, no es raro que se presenten ellos dos únicamente. Su música es una propuesta interesantísima de punk, rock noise, mezclado con elementos industriales. Guitarra y voz, a la que se le suman bases pre grabadas, repetitivas y metálicas. El público parecía hipnotizado por el dúo, tanto por lo musical como por su presencia escénica, sobrios por momentos, pero sobre todo explosivos. Sin ser muy conocidos, lograron gran apoyo, sobre todo al momento de interpretar «Sympton of the Universe» de Black Sabbath.
El momento había llegado y no era ilusión ni imaginación, era inminente la presentación de Orchid. A las 21:40 el telón fue corrido y luego de un instrumental de TOTO, Orchid fue el caos. «Le Desordre Cést Moi» fue el detonante de la bomba. Una explosión de energía sacudió el recinto y a cada presente. Los músicos, seguramente llegando a sus 50 años, dieron muestras de vigencia y energía. Todo el frenetismo, la disonancia y los cambios abruptos fueron ejecutados a la perfección. No se trata de evaluar sus dotes musicales, sino mas bien de entender cómo crean caos efectivo y transmiten energía, enojo y sentimiento.
El mosh, la olla en estado de ebullición constante y las innumerables veces que la gente subió y saltó desde el escenario, fueron constantes durante toda la presentación de la banda. La predisposición de Jayson Green, para ayudar a que todos llegaran al escenario sanos y salvos, para abrazarlos y saludarlos, fue notable. Si bien se mostro parco entre tema y tema, no por eso fue frío ni seco. Apenas iniciado el show procuró que nadie salga lastimado y que nos cuidemos entre todos.
Al ser una banda con pocos discos de estudio, no les fue difícil hacer un recorrido bastante amplio y justo para con cada uno de sus lanzamientos. Desde su influyente debut Chaos is Me, temas muy festejados como «The Action Index» o «New Jersey vs Valhalla» por nombrar algunas. Del segundo disco, Dance Tonight! Revolution Tomorrow! quizás sus temas mas emblemáticos como «Anna Karina» o «I Am Nietzche» (claramente la mas aclamada). Del Gatefold o disco homónimo, «Tigers» o «None More Black» por nombrar algunas. Y notablemente menos presente, pero no por eso menos importante, del último disco de estudio, Totality, la banda tocó tres temas: «Dind Dong Dead», «New Ideas in Mathematics» y «Eye Gouger».
Orchid tuvo su reunión tras 20 años de inactividad y por si fuera poco, se presentó en Argentina. Una noche de culto, para fanáticos y afortunados. Para aquellos que vivieron en tiempo y forma la creación de un movimiento y de un estilo, como para quienes hoy en día fortalecen el resurgir del mismo.
Por Juan Cordiviola



