
Pasó, pasa y seguirá pasando que bandas suspendan sus giras, por motivos varios, y que luego queden en el olvido o postergadas por mucho tiempo, incluso tiempo indeterminado. En otros casos, la re programación se anuncia a la brevedad aunque con nueva fecha en mucho tiempo. Afortunadamente, lo que sucedió con Avenged Sevenfold y Mr Bungle es que la re programación fue en poco tiempo. Ambas bandas se iban a presentar a fines de septiembre del año pasado por separado: Avenged Sevenfold en el Movistar Arena y Mr Bungle en Obras (las bandas se encontraban girando juntas por Latino América). Por cuestiones de salud de M. Shadows, el tour se vio interrumpido, pero rápidamente se anunciaron las nuevas fechas. Esta vez, las dos compartirían escenario en el Movistar Arena, el día 3 de febrero del 2026. Y así sucedió, con entradas agotadas y mucha expectativa. En la previa se presentó Femi.
Con un recinto al ochenta por ciento de su capacidad, Mr Bungle se hacía presente en el escenario. La mítica banda liderada por el único e inigualable Mike Patton, volvió al ruedo en el 2020 tras 19 años de su último material discográfico. Ademas de Patton, los originales Trevor Dunn y Trey Spruance se acoplan a los nuevos, pero para nada desconocidos, integrantes Dave Lombardo y Scott Ian. La mayor parte de su repertorio estuvo dedicado a The Raging Wrath of the Easter Bunny Demo, el disco lanzado en 2020 que revive aquel primer demo de la banda del año 1986. Con un sonido brutalmente fuerte (¿quién querría bajarle el volumen a Lombardo?) sonaron temas como «Anarchy Up Your Anus», «Bungle Grind» o «Eracist», entre otros. Además, varias versiones fueron interpretadas como por ejemplo la apertura con «Tuyo» de Rodrigo Amarante, famosa por la serie Narcos. Con una capacidad frenética, casi esquizofrénica, la banda puede pasar de un tema furioso y violento a una sentida versión de «I´m Not In Love» de 10cc. Sin embargo, lo que mas levantó al público fue sin dudas «Refuse/Resist» de Sepultura.
Mas allá de los temas elegidos, es un deleite ver a Patton en un escenario. Desde sus movimientos, sus gestos, sus gritos, hasta sus comentarios en un perfecto español, con tonada mexicana y empleando modismos argentinos como un cariñoso «porteños hijos de puta!». Con su camiseta de Argentina con el conejo impreso, hasta se tomó el tiempo entre tema y tema de salir con un mate y probarlo en el escenario. El resto de la banda acompañó cada instante con un nivel superfluo, con un sonido y una ejecución brutal. Lo único que llamó la atención fue la falta, casi absoluta, de Ian en el escenario, que por alguna razón estuvo durante casi toda la presentación detrás del escenario y apareció en algunas pocas canciones puntuales.
Luego de la sorpresiva versión de «Retrovertigo» junto a M. Shadows como invitado, la banda se despidió con «My Ass is on Fire» y luego con «All By My Self» de Eric Carmen, aunque esta vez y con todo el estadio cantando y levantando sus fuck you, el estribillo dijo «a la mierda!»
Ya con el Movistar Arena repleto, las luces bajaron y comenzó a sonar «Nightcall» de Kavinsky, famosa por la película Drive. La expectativa y la energía eran por demás palpable. La sensación reinante en el recinto, era la misma que se vive cuando una banda viene por primera vez aunque esta fue la tercera visita de los oriundos de California. Cierto es que debieron pasar más de diez años para su regreso, contando además, la suspensión del año pasado. Todo esto sumó a que la expectativa y la energía contenida funcionasen como una olla a presión, que alcanzó su punto cúlmine de saturación con los primeros punteos acústicos de «Game Over» y explotó definitivamente cuando la distorsión y la velocidad se apoderaron de la canción. Sin ningún tipo de respiro, la seguidilla del comienzo fue demoledora: «Mattel», «Afterlife» – que provocó un pogo que incluyó a todo el campo – y la clásica «Hail to the King».
La banda recién levantó el pie del acelerador con «Gunslinger», momento donde toda esa energía rabiosa fue descargada en emoción y delicadeza. Los músicos mantienen cada cual su propia personalidad, siendo M. Shadows claramente quién mayor contacto y feedback tuvo con la gente. Mencionó recordar una de sus visitas previas a nuestro país como una de las mejores, aunque según sus palabras, lo que estaba presenciando en el Movistar era otro nivel. Johnny Christ, en al bajo, también se mostró muy carismático, incluso mandando besos a los mas cercanos al escenario. Por su parte, la dupla en guitarras, los históricos Synyster Gates y Zacky Vengeance se mostraron mas sobrios, menos demostrativos, aunque alguna mueca y algunos saludos fueron expresados. Mas escondido, pero no por eso menos notorio e importante, tras los parches y con solo incluido, Brooks Wackerman hizo una labor enorme.
Uno de los momentos, sino el más, emotivo de la noche fue con la dedicatoria a The Rev en «So Far Away», mas de una lágrima se derramó entre los presentes sin duda. La dedicatoria fue extendida a todos aquellos que ya no están en este plano.
Si algo tiene Avenged Sevenfold es la mescolanza de estilos que fueron incorporando, como así también la diversidad en sus influencias. Desde la veloz «Bat Country», pasando por la espesa y densa «Nobody», hasta uno de los puntos altos de la noche con la teatral «Nightmare», digna de un musical de Tim Burton, o la extensa y hasta progresiva «Save Me», con el público coreando los duelos de guitarras.
El cierre, luego de casi dos horas de show, fue con la particular y ecléctica «A Little Piece of Heaven», que culminó con la energía restante de los presentes.
No hay mal que por bien no venga reza el dicho, y se puede aplicar en este caso. De las dos fechas suspendidas el año pasado, a esta nueva fecha y con ambas bandas presentes. Casi como si suspender hubiese sido parte de la estrategia, de la emoción a la frustración. De la frustración a la emoción. Mr Bungle y Avenged Sevenfold entregaron una noche que quedará en la memoria de muchos.
Por Juan Cordiviola
PH: Martes Rubí
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