
A pesar de una inflación montada, dolar de dudosa medición y salarios bajos, no paran anunciarse shows en Argentina. En lo que respecta al metal puntualmente, ya han pasado una decena de visitas de todas partes del mundo. Tribulation es la banda protagonista de esta nota dado que regreso al país el 13 de febrero para presentar Sub Rosa In Æternum (2024) y repasar temas de antaño como «Suspiria de Profundis» y «Melancholia» en Uniclub.
Adam Zaars contó a este medio que guarda un buen recuerdo de la primera visita a Buenos Aires. En ese entonces, Tribulation llegaba con Down Below (2018). Ocho largos años después, el grupo volvió al escenario del Uniclub con algunos cambios. El primero fue el motivo del show, la presentación de Sub Rosa In Æternum (2024). El segundo es que esta vez no sería un festival, sino un show propio que contó a Rhaug como banda nacional invitada. Una decisión acertada de la proeducción local: grupo oscuro, rapido y de pocas pulgas. Guitarras furiosas y con tremolos llenos de adrenalina y growsl visceral. El tercero es que el baterista Jakob Ljungberg no fue parte de esta gira y en su lugar Luana Dametto, baterista de Crypta, aprendió los temas increíblemente rápido. Para ella, esto ha sido una sorpresa. En sus redes sociales comentó que es «fan de la banda desde su primer» y que haber tenido «el placer de tocar estas increíbles canciones como «Nightbound», «Melancholia» y «The Lament» ha sido increíble. El labor de joven italiana fue superlativo. La gira latinoamericana contó con ochos shows con sets de 12 canciones, preferentemente del último album.
Así como había adelantado Zaars, la lista se baso en canciones de Sub Rosa por una cuestión obvía de coyuntura artistica, pero también por la suplencia de Dametto. Dicho esto, en clave gotica «The Unrelenting Choir» fue la encargada de abrir. El puñado de fanaticos que estuvo desde temprano en las inmediaciones del Abasto mantuvo la frente en alto. Por momentos, gritos y aplausos y por otros, canticos y coros de solos de guitarra. El público argentina tiene la facilidad de encender cualquier fiesta, sin importale cuantos sean los invitados. Esto fue clave para la interaccción de Johannes Andersson y Joseph Tholl. Tholl fue entusiaste por excelencia; acerco su guitarra a quiene estaban más cercano al escenrio y también se tiró y dió vueltas sobre el escenario. Sacando fuerzas de hasta donde no hay, pero no para impresionar sino más bien para contagiar y potenciar la reducida, pero intensa energia presente.
Algunos de las más festejas fueron «Suspiria de profundis», de The Formulas of Death (2013), «Nightbound» y «The Lament» – en donde Tholl arrojó su guitarra al piso lo que en consecuencia le valió algunos segundos de desperfectos tecnicos – de Down Below (2018) y «Saturn Coming Down», Sub Rosa. Pero ninguna fue tan festejado como el bis con «Melancholia», coro mediante y pogo in crecendo a medida que la canción avanzaba a su final. Finalmente, uan ligera intepretación de «Strange Gateways Beckon» dio por finalizado un show de casi una hora y media.
Por Jonatan Dalinger
PH: Cuervo Deth









