
Alestorm se presentó en El Teatrito en el marco del Thunderfisting Latinamérica Tour, generando un clima festivo de gran magnitud. Barloventos fue la banda invitada.
Al acercarme al Teatrito, fue sorprendente la fila interminable de gente esperando para entrar; esto da evidencia de que el folk metal tiene a sus más fieles seguidores en nuestro país. Desde el momento en que ingresé al Teatrito, las cervezas desfilaban de aquí para allá y, cada tanto, el grito ensordecedor de la gente: «Argentina, Argentina». ¿Este grito repetitivo habrá sido a modo de chicana por la presencia de los oriundos del Reino Unido de Alestorm? Quién sabe.
La jornada la abrió Barloventos; es impactante el show que dan desde lo musical y lo teatral. El escenario les quedó chico debido a la cantidad de músicos que componen la banda. A mi entender, es el representante por excelencia nacional del folk metal. Además, no fue un show lineal: tuvo sus distintas instancias donde cada músico pudo desplegar todo su potencial. También hubo un momento pintoresco en el tema «La Isla de la Maldición», donde parte del Teatrito se sentó a remar en la marea imaginaria. Un setlist amplio de diez temas, donde el clima festivo se respiró en todo momento. Cerraron con el tema «El Código Pirata», con el clásico estribillo «Hey Piratas».
El Teatrito, colmado en su totalidad, fue testigo de una introducción de fondo: era la clásica canción de cancha «Vamos, vamos Argentina, vamos, vamos a ganar, que esta barra quilombera no te deja, no te deja de alentar». De pronto, el famoso pato que los acompaña en los shows fue tomando de a poco vida al ser inflado.
Para los que no conocen a Alestorm, son oriundos de Perth, Escocia, y nacidos en 2004. Desarrollaron un estilo propio dentro del pirate metal/folk metal, fusionando potencia, melodías contagiosas y letras cargadas de ironía, inspiradas en corsarios, travesías oceánicas y tabernas sin ley. Dado aquí un breve resumen, continuemos con la reseña.
El inicio de este viaje alocado fue con el keytar sonando atronadoramente de la mano de Christopher Bowes, quien además es la voz principal, y el tema «Keelhauled» desató un tsunami de pogos: la tempestad musical había comenzado. El show que brindaron los escoceses fue muy divertido, pasando por distintos matices musicales. Podemos decir que cada tema narraba una historia distinta. En las canciones podemos encontrar relatos de batallas de piratas, alusiones a la cerveza, el ron y demás bebidas, mujeres a bordo de barcos, etc. Son historias con un toque cómico que provocan risas en el público.
El show contó con una primera parte donde interpretaron temas de su último álbum The Thunderfist Chronicles (2025), entre otros clásicos de su vasta discografía. Esta primera etapa contó con 16 temas. Luego hubo un break donde la gente, lejos de irse, se manifestó pidiendo un par más, y así fue que cerraron con cuatro temas, donde el último, «Rumpelkombo», fue una marea letal, dejando al Teatrito naufragando en el medio del mar.
Por Sergio Silva
PH: Martin Darksoul



