POSEÍDOS POR EL MALDITO BLACK METAL. Nargaroth junto a Rhaug y Lepergod – Uniclub (24-3-2026)

Durante la noche del 24 de marzo se llevó a cabo la segunda visita de los históricos Nargaroth en nuestro país. La cita fue en Uniclub, ante un marco ideal, con muchísima gente ansiosa por recibir todo el black metal hecho y derecho de los alemanes. El proyecto creado y liderado por Rene «Ash» Wagner, desplegó toda su historia y dejó una noche para el recuerdo. Se sumaron a la jornada, los locales Rhaug y Lepergod.

Los primeros en hacer sonar los instrumentos, fueron los muchachos de Rhaug. El grupo formado en el año 2021, cuenta con un disco homónimo publicado hace dos años. La estética de la banda suma mucho, músicos encapuchados, incluso el baterista totalmente cara tapada. Desde la pintura que se podía vislumbrar por momentos, hasta la tipografía de la banda, todo, coronado lógicamente por la música, se halló completamente en sintonía, un todo prolijo y coherente. Atmósferas y climas, velocidad y caos; Rhaug dio comienzo a una noche oscura y negra. El próximo acto en salir a escena fue Lepergod. Conformado por experimentados músicos, la propuesta esta vez, excedió al black metal de sus colegas previos, para incorporar además un poco de death. Los músicos mostraron la mejor predisposición, aun debiendo sortear distintos problemas en el sonido. Desde alguna falla en el doble bombo de Mariano Miranda, hasta problemas en la guitarra de Rodrigo «Thav» Sánchez, problemas técnicos que si bien entorpecen, no necesariamente arruinan una performance en su totalidad.

Con la previa culminada, solo restaba esperar a Nargaroth. Debimos esperar un poco mas de la cuenta ya que, anunciados a las 21, los alemanes terminaron saliendo, previo a algunos amagues, a las 21:40. Quizás esa espera hizo aumentar la ansiedad y lo que vendría con los primeros acordes, sería un verdadero pandemonio.

Aquella obra del año 2001, Black Metal ist Krieg, una oda al black metal, es sin duda el trabajo más emblemático de la banda. Así es que, con el tema homónimo, Ash y compañía, desenfundaron todo el arsenal, y la olla estalló en un caos vehemente y violento sin concesiones. Casi sin intervalo, perteneciente al mismo disco, «Erik, May You Rape the Angels».

El inicio estuvo algo complicado en cuanto a una de las guitarras, pero con el correr del tiempo fue acomodándose. Cabe mencionar que en esta ocasión, la banda se presentó con dos guitarras y batería. Crudo, directo y sin bajos.

Por suerte, al menos para quien escribe, las luces permitieron apreciar a los músicos en gran parte de la noche. Sí, hubo mucho humo y contraluces, pero no fue excesivo como pasa muchas veces en un género como el black metal. Además, Ash estuvo en casi todo momento bien adelante del escenario, cantando de cara al público. Su performance es por demás destacable. Cada movimiento, por minúsculo que sea, se nota esta fríamente calculado, minuciosamente llevado a cabo. Desde cómo se corre el pelo de la cara, hasta el movimiento constante de manos al momento de cantar. Gesticula constantemente, con humor, con maldad, hacia la gente, a los fotógrafos. Desde la manera en apoyar el micrófono en una pierna, hasta la manera de seguir los diferentes ritmos con sus dedos, también sobre su pierna. Hipnótico de ver, sin dudas.

Momentos en los cuales la energía y la potencia se elevaron por sobre la media, hubo varios. El puente instrumental de «Sommer», con la gente coreando. La versión de «Dead Embryonic Cells» con ese breakdown destructor de cuellos. Y el final del set, primero con las dulces notas de «Seven Tears are Flowing to the River » para luego despacharse con toda la nostalgia y fuerza. Y ya el final propiamente dicho, con «Possessed by Black Fucking Metal», con toda su impronta simple, rockera y fiestera. Ideal para cerrar.

Nargaroth entregó una verdadera fiesta de black metal tradicional, del mas simple, directo, que combina ambientes melancólicos, con riffs y pasajes violentos y agresivos, sin perder nunca esa cuota rockera. Hemos sido poseídos por el maldito black metal germano.

Por Juan Cordiviola
PH: Cuervo Deth























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