
No pasaron muchos días desde el anuncio del concierto para que la productora tenga que colgar el cartel de sold out. La expectativa por una nueva visita de Pennywise y Millencolin en el marco del We Are One Tour estuvo por las nubes desde el primer momento, y no era para menos. Desde Quebec, Mute fueron los invitados especiales, mientras que la representación local quedó en manos de Da Skate.
Cuando pudimos sortear todos los obstáculos que suponen utilizar el transporte público un domingo siendo del tercer cordón del conurbano y llegar a destino, Mute estaba promediando su show ya con un Groove bastante poblado y muy receptivo hacia los canadienses. Un set de canciones redondas, melódicas pero sin perder la esencia del punk, dejaron un ambiente perfecto para los platos fuertes de la noche.
A once años de su anterior visita, Millencolin volvió a pisar suelo nacional para revalidar los votos con un público que se había quedado con las ganas tras una trunca visita hace algunos años. Sin mucha vuelta, el telón se abrió, los muchachos fueron tomando posición para dar arranque con «Penguins and Polar Bear», clasicazo extraído de aquella obra maestra llamada Pennybridge Pioners (2000). Como suele decirse, el partido ya estaba ganado desde el vestuario. Pegada llegó «Bullion», dando cuenta que Millencolin no se guarda nada y que hits les sobran. De 1995 viajamos al 2015 con «Sense & Sensibility» para que «Olympic», un favorito personal, vuelva a desatar la locura.
El sonido, que comenzó algo inestable, lentamente se fue acomodando con el correr de las canciones y si bien nunca llegó a ser el ideal, poco importó ante la descarga de clásicos como «Lozin’ Must», «The Story of My Life» o «The Ballad», con Nikola Šarčević calzándose la viola mas fuera de tono de la historia. Ya para el tramo final, las gran «Fox» y «Pepper» le cedieron el paso a «Mr. Clean» (una joyita), y el inevitable final llegó primero con «Kemp», mientras que ese megaclásico llamado «No Cigar» fue el encargado de ponerle punto final al show, dejando la vara altísima. Saludos finales, y que pase el segundo plato.
Pennywise tuvo la no fácil tarea de salir a la cancha luego de lo hecho por los suecos. Una espera bastante larga se dio entre banda y banda, la gente iba, venía, se reencontraba con amigos, brindaba, el ambiente era perfecto. «As Long As We Can» fue la elegida para dar el puntapie inicial, secundada rápidamente por «Peaceful Day», «It’s What You Do With It» y «Same Old Story» , maravilloso About Time (1995). De aquí en mas, lo presenciado no fue un solamente show, sino una cátedra de vigencia, actitud, como así también una celebración de un legado que la banda viene construyendo durante casi cuatro décadas.
«Venimos de una pequeña ciudad llamada Hermosa Beach, en California, grandes bandas salieron de ahí» declaraba Jim Lindberg, dando paso a un simpático medley que incluyó canciones de Dead Kennedys («Let’s Lynch the Landlord»), NoFx («Bob», «Kill All The White Men») y Bad Religion («Do What You Want»). El delirio fue total.
Promediando el show, con «Pennywise de la banda Pennywise del álbum Pennywise» volvemos al ’91 mientras «Perfect People» y «Living For Today» nos van arrimando al final. El cover de «Stand by Me» nos pone a cantar y a moshear en partes iguales, mandando a la banda a boxes a reponer energías para el golpe final. La gente ya lo coreaba mucho antes de que la banda retome el escenario, no había nada de secreto, todos sabíamos la que se venía. De vuelta en el escenario, la banda agradece y «Bro Hymn» corona una noche que quedará para el recuerdo de todos aquellos que dimos el presente.
Por Martin Tula
PH: Cuervo Deth
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