
En la presentación de Alto viaje Marcelo «Corvata» Corvalán mostró su versatilidad como compositor e interprete, poniéndole su sello familiar a texturas y sonidos que pueden parecer inusuales para alguien que hace años vive en un mundo de distorsión.
Abróchense los cinturones. Estamos a punto de arrancar.
Emprender una carrera solista es como agarrar un lienzo en blanco porque tenés la oportunidad de empezar de cero y que el primer trazo sea un nuevo comienzo. La canción elegida para comenzar esta nueva era fue una certera primera pincelada, ya que durante la primera parte de «Flash/trash» la voz es acompañada por una instrumentación minimalista que va creciendo hasta la erupción rockera en la segunda parte – una particularidad que tiene esta canción es que todos los instrumentos usados fueron hechos con material reciclable -. La nave había despegado.
A lo largo de 1 hora y cuarto sonaron temas que combinan raíces punks con sonoridades más actuales, «Alto viaje». «Pacto». Otros que muestran su faceta más relajada como «Viento y marea». «Los pasos perdidos», con Hernán «Tery» Langer como invitado. Y canciones con aires triunfales que nos hacen celebrar la vida, mientras recordamos aquellas personas tan queridas que ya no están: «Menos es más».
Un gran plus que tuvo el recital del pasado sábado es que estuvieron todos los invitados que formaron parte del disco, dándole una interpretación más fiel a la obra. Sumándose al ya mencionado Tery, dijeron presente Ezequiel «Zeke» Bongarrá («Angel») y Luciano «Tano» Farelli («Volver a nacer»).
También hubo invitados que, si bien no forman parte del disco, han grabado con Corvalán. Estuvo «Tweety» González para llevar al vivo el cover de «Té para tres» – en versión Confort y música para volar. Con el homenaje a Spinetta en los acordes finales – que grabaron a comienzos de este año y «Chowy» Fernández sumó guitarra y voz en «Muy cansado estoy». Un lujazo.
Cuando terminaron de tocar «Los boludos», la banda agradeció. Saludó. Y dejó el escenario. Pero tanto los músicos como la gente queríamos más. Así es como la velada tuvo su bronche de oro con una poderosa versión de «La maldita máquina de matar». Ahora sí nos podíamos volver a casa un poco más felices.
La nave ya hizo su travesía inaugural. Habrá que asegurarse los pasajes para la próxima.
Abriendo la noche estuvo el trío Rupestres, tocando canciones de su primer álbum 150 (siento sin cuenta). Con influencias de Foo Fighters, Divididos y con la dosis justa de soda, sus canciones combinan estrofas rifferas, estribillos gancheros y letras con un gran contenido espiritual. recomiendo que empiecen con «Más allá de los ojos» e «Inevitable». Si les gusta, denle al disco entero. No se van a arrepentir.
Por Ale Williams



