ENTRE EL FOLK Y LA PARODIA. Feuerschwanz – El Teatrito (23/04/2026)

Feuerschwanz llegó por primera vez a Buenos Aires con una propuesta bastante clara, aunque no necesariamente en los términos más obvios. Lo suyo no pasa por la reconstrucción histórica ni por una lectura rigurosa del imaginario medieval. En todo caso, se trata más de mezclar referencias, exagerarlas y armar algo que funcione en vivo, sin preocuparse demasiado por la coherencia.

Esa lógica se sostuvo de principio a fin. Desde el arranque con “Drunken Dragon”, la banda marcó el tono con una energía alta, estética recargada y una actitud que oscila entre lo épico y lo paródico sin frenar en ningún punto intermedio.

El set avanzó con temas como “Memento Mori”, “Untot im Drachenboot” y “Knightclub”, manteniendo una dinámica bastante constante. No hubo grandes sorpresas en la estructura. La banda se apoya mucho en la interacción y en la construcción de un clima donde el público compra rápido lo lúdico del encuentro.

Y ese juego tiene reglas propias. Hay personajes, coreografías, props, gestos exagerados y una mezcla bastante libre de mitologías y referencias. Todo convive sin demasiado orden, pero tampoco parece ser un problema para quién compra la entrada. Más bien al contrario, esa falta de rigor es parte del atractivo.

También es cierto que el humor de la banda no siempre es sutil. Hay momentos que rozan lo obvio o lo repetido, y cierta estética que puede sentirse un poco forzada. Pero en vivo, eso no genera demasiado ruido porque está integrado al espectáculo. No hay intención de disimularlo ni pedir disculpas por su humor, a veces, old fashioned.

En lo musical, la banda se sostiene bien. Guitarras firmes, arreglos folk bien resueltos y un uso efectivo de instrumentos como violín, gaita y flauta. No buscan destacarse de forma individual, no hay otros protagonistas más allá de los vocalistas que sostienen el conjunto. En general, todo está puesto al servicio del clima y la propuesta.

El tramo medio de la presentación, con temas como “Bastard von Asgard”, “Name der Rose” y “Ultima Nocte”, reforzó ese equilibrio entre lo épico y lo descontracturado. El público acompañó sin resistencia, sumándose a los coros y a las dinámicas que la banda impuso.

Después aparecieron los momentos más descolocados. Un solo de batería que derivó en “They’re Taking the Hobbits to Isengard” y un cover de “Dragostea din tei” terminaron de confirmar que el show no sigue una lógica demasiado rígida. Puede parecer innecesario, defender covers en vivo es difícil y más aún cuando se juega con poca sobriedad. De todas maneras, todo esto también define bastante bien de qué va la banda.

Con Ben Metzner ya abajo del escenario y saltando rodeado de gente se anticipó el cierre.  “Valhalla”, “Rohirrim” y “Das Elfte Gebot” mantuvieron la misma línea. Energía constante, sin buscar un gran remate ni cambiar el tono. 

Feuerschwanz no apunta a la precisión ni al detalle fino, ya se sabe. Tampoco parece interesarle demasiado. Lo que ofrece es algo más simple, tan solo una noche para sumarse al código, reírse un poco, bailar y dejarse llevar por un encuentro que no se toma demasiado en serio. Este show fue irregular por momentos, exagerado en otros, pero exitoso en lo que busca. Al final, la sensación que quedó fue bastante clara. Ver a esta banda, más que un recital en sentido estricto, fue una excusa para pasarla bien con tus amigos. 

Por Sofia Alvarez
PH: Martin Darksoul (Cortesía Icarus )























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