
Entre el aluvión de visitas que sufre el país, uno de los regresos más esperados era el de los alemanes Tankard. Sin material nuevo bajo el brazo (su último trabajo, Pavlov’s Dogs, data del 2022), la banda vuelve a pisar la república para hacer un repaso de su vasta discografía.
La jornada iba a arrancar temprano, y para aquellos que trabajamos y vivimos lejos, se dificulta dar el presente temprano. Aún así, para cuando me apersoné en el siempre cómodo Teatrito, los muchachos de Pucará estaban machacando sin respiro alguno. Thrash sin concesiones, con la carga política que exige el género, de parte de una banda que se encuentra su mas reciente disco Matando en el Nombre de Dios, el cual tendrá tendrá su presentación oficial el próximo domingo 24 de mayo en Arkham junto a Machake, Post Mortem e Insidia.
Desde Perú, los hermano de Metal Crucifier pisaron fuerte una vez mas a puro heavy metal clásico. Quizás la extensión de su prueba de sonido les quitó algunas canciones a su set, pero como dijo su vocalista Juli Brendal, «preferimos dar un show corto, pero con la mejor calidad». Y razón no le faltó, si bien el set contó con algunas pocas canciones, el sonido fue excelente de principio a fin y el público, entre gestos de aprobación, quedó con ganas de mas. Días después la banda abrió también el show de Dirkschneider y As I Lay Dying en Teatro Flores.
Y ahora si, sin mucho preámbulo, el talón se abrió y uno a uno los muchachos tomaron posición para dar inicio con «One Foot in the Grave», a la cual rápidamente se le pegó «Rapid Fire (A Tyrant’s Elegy)». El primer clásico llegó temprano de la mano de «The Morning After», canción que da título al segundo disco de la banda. El mosh, la rondita, los cásticos y la lluvia de cerveza, no se hicieron desear. «Ex-fluencer», del último disco, aporta un poco de «actualidad» y «Need Money For Beer» casi que describe la situación actual de quien escribe estas líneas.
Tener 18 discos y armas un setlist que contente a todos no debe ser tarea fácil y Tankard lo sabe. A partir de este momento la banda empieza a hace un repaso de sus discografía y los clásicos empiezan a mermar. «Rules for Fools», «Time Warp», «Beerbarians», pasan sin mucho impacto, casi preparando el terreno para la gran «Die With a Beer In Your Hand», ciertamente una de las mas festejadas.
Gerre (vocalista) iba, venía, empujaba los parlantes del Teatrito, agitaba, tiraba besos y jugueteaba con el público previo a presentar «A Girl Called Cerveza», otra pieza que incentivó el descontrol de los presentes. Ya para el tramo final, un doblete letal nos impactó sin aviso alguno: «Chemical Invasion» le dio paso a «Zombie Attack», en lo que fue el pico mas alto de la noche.
Claramente siempre hay tiempo para mas, la banda agradece y se despacha con las últimas tres: primero con «R.I.B. (Rest In Beer)», luego con «Alien», una perla extraída del Ep lanzado en 1989, y el inevitable final llegó con «(Empty) Tankard»; en donde la banda requirió de nuestros servicios como vocalistas para el estribillo, tarea que cumplimos con creces.
Tankard volvió a pisar suelo nacional, esta vez sin material nuevo, pero con una discografía que se sostiene por si sola y no le debe nada a nadie. La sed verdadera inundó El Teatrito y no tuvimos otra opción que morir con una cerveza en la mano. Algo de lo que nos arrepentimos la mañana siguiente.
Por Martin Tula



