FREAKS EN PARQUE SARMIENTO. Korn – Parque Sarmiento (10/05/2026)

La quinta visita de KoЯn es la mayor gira por la región. A nueve años después de su última visita a Sudamérica, la banda se presentó en Buenos Aires el 10 de mayo en Parque Sarmiento, con Spiritbox (Canadá) y Seven Hours After Violet (Estados Unidos) como artistas invitados internacionales y Las Tussi, como artista argentino.

Indudablemente,  KoЯn es una de las bandas más importantes del nu metal. El sonido de la banda es el sonido de una generación. La particularidad de guitarras pesadas de siete cuerdas, climas oscuros y letras tan crudas como emocionales a cargo de Jonathan Davis marcaron un antes y un después en el género. Tal es así que la gira en cuestión trajo consigo a bandas nuevas, pero con el mismo espiritu con el que comenzó todo.

La previa fue intensa. Pasaron nueve años para que la banda de Bakersfield regresara a la Argentina. En este caso, no se trató de una gira promocional aunque casi como anillo al dedo «Reward the Scars» se colé en esta parte del tour para ser celebrada por los 30 mil freaks que se acercaron al Parque Sarmiento. La previa, el encuentro, el ingreso y las bandas invitadas son parte de un todo, de la experiencia; pero no la experiencia vertiginosa del aqui y ahora del fomo implantado por redes sociales, sino de la cercanía del rebaño en la que los incomprendidos se sienten menos solos y hayan un refugio, lo más cercano a un lugar de pertenencia.

Si bien Las Tussi es una de la propuestas más interesantes del movimiento alternativo actual poco tuvo que ver con la paltaforma nu metal y djent que propuso el marco del evento. Si bien, Seven Hours After Violet como Spiritbox tampoco comparten sonidos, las tres (incluida la banda principal) son parte del mismo grupo familiar. De todas maneras, el trio femenino se apodero del escenerio desde temprano, con el sol directo en las caras y conquisto a más de un fan de Korn merecidamente.  

Seven Hours After Violet, el proyecto paralelo de Shavo Odadjian de System of a Down, es una banda completamente distinta a SOAD. Cercana al un hard core más mala onda que de costumbre recorre riffs rápidos con punteos y breakdown justos para el mosh pit alternando pasajes limpios. Además de Shavo, la banda se completa con Alejandro Aranda, Taylor Barber, Michael «Morgoth» Montoya y Josh Johnson. Mientras Barder expuso sus diferentes recursos podridos principalmente y Aranda fue el encargado de bajar los dbs que eventualmente horas más tarde iba a ser un reclamo de los vecinos. Ya con el cielo completamente oscuro, la banda promesa de la nueva generación, Spiritbox, se adueño del escenario. Con Courtney LaPlante (voz) al frente, el quinteto reprodujo un sonido impoluto, un show de luces descomunal; pero, al menos a punto de vista de este servidor, nulo carisma escenico. Están los riffs, están los arreglos y las voces; esta la potencia; pero hay algo que nivel general no baja del escenario. Indudablamente Spiritbox es una de las bandas más contundentes en cuanto a producción, pero más allá de los gustos personales y experiencias particulares, quien lea esto podra discutirlo y tendra argumentos para refutarlos, no hay un proceso de imantación, la ecusión es impecable, pero el contacto visual de Stringer y Gilbert fue practicamente nulo. LaPlante por su parte, acaparo todas las miradas por destreza vocal de la cual casi no se le notó esfuerzó. Dicho esto, más allá de algunos agradecimientos, el set corrió de 12 temas uno tras otro en el que se destacaron «Jade», «Holly Roller» y «Soft Spine»

Entre la media hora que paso desde el fin de Spiritbox y el inicio de KoЯn el campo trasero fue un caldo de cultivo. Esto sumado a que horas antes del evento hubo un recambio en las diposiciones del predio. Durante los primeros minutos, los cantos en contra del campo vip y el pedido de tirar las vallas fue in crecendo desde la parte trasera del Parque. Tanto fue el eufórico desconcierto que hasta más de uno se animo a hacer mosh e intentar correr hasta el vip. Particularmente, uno disfrazado de un maíz gigante logró sacarse el disfraz rápidamente y camuflarse entre los últimos del campo delantero. Gran parte del público celebró esta heroíca tarea, pero lamentablemente uno de los de seguridad lo alcanzó y lo retiró del sector.Desde la platea lateral izquierda desconozco si lo egresaron de Parque Sarmiento o simplemente volvió al fondo de todo. Otros fanaticos tuvieron mejor suerte y pudieron llevar a cabo la hazaña. Contado esto, es necesario re pensar, entre todas las partes, cual es el paso a seguir en la disposiciones de los espectáculos venideros. Las experiencias y las diferencias son mínimas entre un sector y otro. El ingreso temprano no asegura comodidad ni cercanía. Y la experiencia no alcanza el lujo de Very Important People. Indudablemente, la distinción de accesos es parte del marketing, el negocio y los eventos no dejan de ser espectáculos y entretenimiento; pero todo tiene un precio y un limite. Algunos artistas, como algunos de los participantes de la última edición del Lollapalooza, mostraron su descontento en relación a estas divisiones. Aquí en el show el descontento del público que estuvo al fondo del predio fue crucial, pero a su vez potenciado al generar rondas y cantos mucho más intensos que el sector que estuvo más cerca del escenario.

Cuando el Parque quedó complemetamente a oscuras una pista introductoria tetrifa infantil comenzó a reproducirse a través de los parlantes. De repente, cientos de telefonos flotaban en el aire con sus linternas y flashes encendidos. El sonido se corta y un segundo después se escuchó a un costado, la guitarra de James “Munky” Shaffer mientras que del otro Brian “Head” Welch con la suyaLas bases de Ray Luzier y Ra Diaz se sumaron. El escenario seguía a oscuras, pero el primer tema que llegaba era «Blind» y con ella la euforia era inminente. Are you ready?, grito Jonathan Davis mientras caía el telón y comenzaba el show más imponente de Korn en la República Argentina.

Quizas, el debut de Davis y cia sea el único comparable con este show. Por un lado, este el segundo show con mayor cantidad de espectadores si tenemos en cuenta que el primero fue en el marco del Quilmes Rock 08 en la estadio de River Plate y quien fue el anfitrión de ceremonia, que en paz descanse, fue Ozzy Osbourne. Dicho esto, KoЯn volvió en reiteradas ocasiones para presentarse en el Luna Park y luego en Malvinas Argentinas, como aforos. Ninguno supera las 10 mil localidades por lo que este evento, más allá de toda objeción mediante, fue un verdadero éxito. Las visuales preparadas para la ocasiones fueron fuera de serie con dibujos, alusiones retorcidas y oscuras; mientras que el juego de luces con artefactos que bajaron del techo o leds por todo el escenario llegaban de una punta a otra del predio.

A 33 años de su nacimiento y con 14 discos de estudio es dificil abarcar todas las epocas y contentar a todo el público. Sin embargo, Korn apuesta por clásicos y alguna que otra perla. Más allá del mencionado tema nuevo, «Cold» fue el único que representó la última etapa de la banda. Quien volvió a aparecer fue «Did My Time» y «Clown», que volvieron a sonar en el país después de 9 y 16 años, respectivamente. A esta altura del partido ya podría ser considerado natural ciertos momentos de un show como la arenga al público, cosa que JD dominó a la perfección, o algunos momentos y cortes claves como los explosivos cortes de «Here To Stay» y «Somebody Someone.» Para que todo no quede en un espectaculo montado, Korn juega con sus propias influencias y aprovecha de interrupciones. En esta gira, el quinteto decidión agregar fragmentos de «One» de Metallica en «Shoots & Leaders», “Let’s Go All the Way” de Sly Fox, “It Takes Two” de Rob Base & DJ E-Z Rock  y “La Di Da Di” de Slick Rick EN «Coming Undone» y “U Mean I’m Not», de Black Sheep en «A.D.I.D.A.S». Pero quien se llevó todas las sorpresas fue la interpretación de una canció que nunca había sonado en vivo en el país; el tema que cierra Issues (1999),»Dirty», ocn una performance pareja, dura, oscura y emotiva sobre el final con Jonathan al limite del quiebre.

KoЯn volvió y demostró que haber pasado los 50 años de edad no es un impedimento para seguir proyectando el nu metal que marcó a uan generación y que muchos consideraron que se trataría de una etapa adolescente. Con formación reformada, pero ya establecida de hace algunos años a esta parte, con Head y Munky afilados como en los primeros años, JD se las ingenia para apelar a ritmos más lentos y densos, a fraseos más pausados, debido a las secueas del asma que sufre desde niño más las secuelas de haber contraído COVID-19. Es cierto que al igual que la banda, el público crece con ella, pero a su vez llegan nuevos adeptos al baile. Porque los años pasan, y las generaciones también, pero siempre hay rotos para descocidos, siempre hay freaks on a leash.

Por Jonatan Dalinger























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