
Los históricos Kampfar debutaron en suelo argentino el pasado sábado 30 de mayo tras 30 años de trayectoria, en lo que fue, y quedará como, una noche de culto para amantes del black metal, y particularmente de una banda única y pionera como la de los noruegos. El lugar designado fue Uniclub y las bandas locales en dar inicio y clima fueron Demiurgo y Cernunnos.
Decir que Kampfar es black metal y nada mas, es a las claras, quedarse corto. Claro está que la banda liderada desde sus inicios y hasta el día de hoy por Dolk, es un claro y fundamental exponente del black metal, pero con fuertes tendencias folks y paganas. Teniendo en cuenta esto, se entiende que tanto Demiurgo, como Cernunnos hayan sido parte. La faceta puramente black metal, la introdujeron los primeros en salir a escena. Demiurgo es, a gusto personal de quien escribe, uno de los mejores actos del género para ver en vivo. Con un notable sonido, las máscaras típicas que usan sus músicos y una música agresiva, pero cuasi ambiental y sobre todo absorbente, Demiurgo fue una gran arranque para la fresca tarde/noche. A continuación, y siendo exponentes de la otra gran cara del estilo de los noruegos, Cernunnos salió con todo su cóctel de estilos. Con influencias mas modernas, con breakdowns abruptos y violentos, pero con todo el clima y la atmósfera del folk, incluso con muchos pasajes black metaleros, y growls mas podridos y graves, la banda brindó un gran segundo show, sorteando algunos inconvenientes al inicio de su presentación, en lo que fue la previa.
En un Uniclub que otra vez dejaba en evidencia los tiempos difíciles que corren para los recitales en tanto concurrencia, se podía palpar la expectativa para con los noruegos. Todos o la gran mayoría de los presentes eran conscientes de estar a punto de ver una figurita difícil, una banda de culto, que quién sabe cuándo, si es que lo hacen, vuelven por estos lados del mundo.
Dolk y compañía hicieron un breve recorrido por su discografía, haciendo un breve énfasis en sus últimos dos trabajos de estudio: Ofidians Manifest (2019) y Til Klovers Takt (2022). Musicalmente, es decir, en cuanto al sonido, cabe destacarlo porque fue muy ameno y se pudo disfrutar al máximo. Escénicamente hablando, también fue una gran presentación. Por un lado, la sobriedad de contar únicamente con la pantalla del fondo con el logo de la banda e incluso a pantalla apagada gran parte del tiempo. Por otro lado, el desempeño de los músicos hizo que las visuales no hicieran falta. Llevándose todas las luces, el gran Dolk, apareciendo con buzo y capucha, con sus largos pelos rubios tapándole toda la cara. Movimientos constantes, y terminando el show en cuero y con su tatuaje de KAMPFAR en el vientre. A su vez, revoleó un polvo blanco de manera muy coreográfica, como así también, escupió vino alcanzando a los más cercanos al escenario. Quien fue muy expresivo también fue Ese, bajista, que dio un gran show, posando con brazos extendidos en mas de una oportunidad. Con un perfil más bajo, el resto de los músicos, Ole Hartvigsen en guitarras y Ask en baterías.
Con una constante mención a la muerte como lo único seguro y real de la vida, Dolk se tomo sus minutos para hablar entre tema y tema y recalcó estar haciendo lo que hacen con la música, por amor a la misma y no por otra cosa, y remarcando en mas de una ocasión que tocar en lugares así para públicos así, es lo que ama. Recién hacia el final del show, se desató el pogo en una tímida ronda, que no por eso dejo de ser intensa. Con «Hymne» y «Det Sorte» los noruegos se despidieron del escenario.
Kampfar debutó en suelo argentino, recorriendo sus trabajos mas recientes, pero también aquellos de sus inicios. Black metal pagano y noruego, entre vino escupido y polvo blanco por los aires. Una noche de culto que será recordada.
Por Juan Cordiviola
PH: Cuervo Deth






