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El miércoles 24 de junio marcó el inicio de Copenhell 2026 en el icónico predio industrial de Refshaleøen, arrancando con ola de calor de elevadas temperaturas para nada habitual por estos pagos y lo que terminaría como récord histórico de temperaturas más intensas en Dinamarca de los últimos 31 años.
Bien hidratados con las expectativas altas y días con cielo totalmente despejado darían comienzo al más esperado festival de metal de escandinavia el cual celebraría el 15º aniversario . Esta edición especial, conocida como «15 Years In Hell», incluyó un gran concierto con más de 40 artistas de la escena del metal danés y grupos invitados internacionales. La jornada de apertura ofreció un contraste entre leyendas históricas del heavy metal, thrash metal y las propuestas más vanguardistas del metalcore, doom y trancecore.
Apertura: La entrada al infierno
A pesar del calor sofocante de la tarde, Dogma congregó en uno de los escenarios llamado Pandæmonium a los primeros llegados convirtiéndose luego en una multitud. Heavy metal tradicional más Hard rock melódico con su característica estética de monjas góticas. Hizo temas como «Forbidden Zone», «My First Peak», «Made Her Mine» y «Like a Prayer», una versión metalera del clásico de la diva del pop, Madonna.
La banda sueca Thrown se enfrentaba al imponente sol de la tarde acompañada de un sonido demoledor de metalcore, Nu-metal industrializado mientras una nube de polvo levantada por los pits y mosh frente al escenario mostraban un público enérgico y furioso. Los temas de la lista que incluyo «Bloodsucker» con la que abrieron, «New low», «Parasite», «Look at me», «So done» y su clásico «Grayout» para cerrar sonaron uno seguido del otro con poca interacción con el público por parte del frontman.
Tom Morello es el legendario guitarrista de Rage Against The Machine y dio un repertorio que se enfocó principalmente en su material solista. Como siempre acompañando de un discurso político como acostumbra a hacer. En cuanto a lo musical estuvo rozando la perfección en cada momento. Hubo un momento emotivo cuando subió su pequeño hijo Roman Morello a tocar el cover «Mr. Crowley» de Ozzy Osbourne. El cierre, como no podía ser de otra manera, desató la locura entre el público ante el hit de «Killing in the Name».
Suicidal tendences dio una verdadera clase magistral de cómo mantener vivo el espíritu del crossover thrash. La energia por parte de los músicos se transmitió automáticamente a la audiencia agradecida de volver a tenerlos en casa nuevamente. Este año será muy recordado por la versión larguísima de casi 10 minutos de «You Can’t Bring Me Down», desatar tremendos circle pits en «Subliminal» y cerrar de forma épica con «Pledge Your Allegiance», invitando a una masa gigante del público a subirse al escenario a cantar con ellos.
Alice Cooper a sus 78 años mantiene una vitalidad impresionante. Dio un repaso soberbio de 60 años de carrera en el escenario principal Helviti con la fabulosa puesta en escena visual como acostumbra a hacer ofreciendo la cuota perfecta de horror y diversión desmedida para este fantastico público que se muestra muy receptivo ante los grandes iconos del rock y del metal. Rescató joyas olvidadas en vivo como «Spark in the Dark» y «Dangerous Tonight» además de los clásicos obligatorios como «Poison» y «Feed My Frankenstein». Cerró la tarde con «Smells Like Teen Spirit», temazo de Nirvana.
Iron Maiden se apodero del escenario principal Helviti y celebró los impresionantes 50 años de la banda bajo el marco de su gira The Run For Your Lives,
Contó con la incorporación de Simon Dawson en la batería reemplazando al historico Nicko Mc Brain. Buen nivel visual, ejecución musical y nostalgia repasando los primeros álbumes de la banda , fue una clase magistral de Heavy Metal. Hicieron temas como «Murders in the Rue Morgue», «Phantom of the Opera» y «Fear of the Dark», siendo este último uno de los momentos mágicos que experimentamos los fanáticos. El final llegó con «Aces High» y «Wasted Years» y como siempre amigos este año Maiden demostró que su energía es inagotable.
Para los sobrevivientes que querían cerrar la jornada con algo más denso y contemporáneo, Mastodon tomó el escenario pasadas las 23:00 hs.
Bajo el cielo ya oscuro de Copenhague, la banda de Atlanta desplegó su arsenal de metal progresivo y sludge. Fue el contraste perfecto para cerrar el día: sonido pesado, voces entrelazadas de manera impecable y una atmósfera mística e hipnótica que te dejaba la cabeza volada antes de emprender la vuelta a casa.
Día: En el Pandæmonium
(0):, la banda que jugó de local, se presentó en el Pandæmonium con el sol mirándolos de frente y una temperatura que antecede a lo que iba a ser récord de ola de calor al día siguiente. No mucha interacción con el público, pero el frontman se llevó toda las miradas por los gritos y guturales que sostuvo impecable todo el concierto a pesar del calor ambiental. El público, lejos de aletargarse por el clima, entró en un trance colectivo al cual invitó de primer momento esta banda de post-Black Metal y Sludge Atmosférico.
Ice Nine Kills saltó al escenario principal Helviti por la tarde con una producción de audio sumamente nítida, orientada al metal moderno: bombos muy marcados, guitarras ultraprocesadas y crujientes, y unas pistas de apoyo que daban la sensación de estar dentro de la banda sonora de una película de Hollywood.
La voz de Spencer Charnas estuvo impecable. Su show fue en el mejor de los sentidos, un circo sangriento. Inspirados en el cine de terror slasher, el escenario se llenó de actores, hachas, máscaras y decapitaciones teatrales mientras tocaban himnos como «Welcome to Horrorwood» y «The American Nightmare». Canciones como «Fearless» y «Dionysus» desataron los primeros grandes circle pits masivos de la tarde acompañados de la imponente puesta en escena.
Po su parte, Papa Roach no pisó Copenhell con actitud de banda de soporte sino con la firme intención de adueñarse del festival. El sonido en el escenario principal fue impecable. Acompañado por su familia; Jacoby Shaddix demostró por qué es uno de los mejores líderes del rock del siglo y se mostró muy agradecido de poder estar este año en el Copenhell. La energía en la pasarela fue incombustible, saltando y corriendo sin perder una sola nota. La banda tocó temas como «Dead Cell» y «Getting Away With Murder» puso a todo los metaleros a cantar. «To Be Loved» desató mosh pits frenéticos. Por supuesto, la emocion maxima llego cuando las notas de «Last Resort» sonaron por los altavoces.
La presentación de los británicos de Bring Me The Horizon cerrando el escenario principal Helviti fue sin dudas el show visualmente más ambicioso y espectacular de lo que va del festival. BMTH demostró porque llenan estadios y porque se han convertido en los reyes indiscutibles del metal moderno.
Con una puesta en escena de pantallas leds que recreaban su propia escena visual logrando una inmersión absoluta en cada una de las canciones que tocaron.
Salieron a romperlo todo con «Kool-Aid» y «AmEN!» desató un pogo instantáneo en un campo que ya estaba totalmente colapsado de metaleros durante «Drown» mientas Sykes bajó del escenario para cantar directamente con la gente de la primera fila y abrazar a los fans que se mostraban ansiosos por tenerlo cerca.
Día 3: Por el camino del Diablo
El cuarteto de Nashville fue el encargado de poner la cuota de trance, stoner y blues rock espacial en el festival. All them withches ofreció un oasis sonoro muy particular. Fue el show diferente de la tarde. Sin recurrir a la velocidad ni a los gritos, la banda hipnotizó a la multitud en el escenario Hades. Sus pasajes instrumentales densos, oscuros y psicodélicos crearon una atmósfera casi mística mientras caía el sol. Para muchos fue el momento perfecto para sentarse en la colina con una cerveza y dejarse llevar por los viajes sónicos de la banda. Un set elegante, pesado a su manera y sumamente inmersivo.
Matt Heafy y sus dirigidos tomaron el escenario principal para demostrar por qué son una de las bandas más consistentes y respetadas del metal del siglo XXI.
Lo de Trivium fue una pared de sonido impecable, sonaron muy bien de thrash y metalcore técnico. Heafy derrochó carisma al interactuar constantemente con el público exigiéndoles más energía y agradeciéndoles en el idioma danes (tusind tak) como gran gesto a la audiencia danesa. Himnos como «In Waves» y «Until the World Goes Cold» sonaron pesadisimos y compactos. Fue, musicalmente, uno de los puntos más altos y profesionales de toda la jornada, por eso se lleva el puntaje más alto que cualquier metalero de bien podría darles.
P.O.D se encargó de abrir los fuegos en el escenario principal a media tarde, generando un clima emotivo para los fans, donde se vio a más de uno emocionado hasta las lágrimas. Con Sonny Sandoval saltando con sus rastas por todo el escenario como si el tiempo no hubiera pasado, P.O.D. dio un show sumamente enérgico y nostálgico. Repasaron sus hits indestructibles de la época dorada de MTV como «Alive», «Boom» y, por supuesto, «Youth of the Nation», que fue coreada con los puños en alto que funcionaron bárbaro bajo el sol de la tarde, dejando al público con una sonrisa y con ganas de tener más tiempo de recital porque con la euforia y la emoción se sentimos todos hizo parecer que todo pasó muy rápido.
El plato fuerte de la sofisticación rockera llegó con la banda liderada por Maynard James Keenan y Billy Howerdel, siendo uno de los shows más esperados de este año. Fiel a su estilo, Maynard cantó desde las sombras en la parte trasera del escenario dejando que las luces minimalistas y las texturas musicales fueran las protagonistas. A Perfect Circle ofreció un concierto impecable, oscuro y cargado de emoción. La belleza de temas como «The Outsider» y «Judith» y su versión de «Counting Bodies Like Sheep» sonaron con una fidelidad de estudio. No es una banda para armar pogo, sino para contemplar en silencio y dejarse erizar la piel. Una obra de arte en vivo.
Paleface Swiss una de las bandas más comentadas de los escenarios alternativos. Para que te des una idea de lo fuerte que están pisando los suizos originalmente nacidos en el circuito más underground, su brutalidad es tan contagiosa que el escenario Gehenna les quedó literalmente chico y terminaron tocador en el escenario secundario pero con mayor cantidad de espectadores llamado Pandemonium. Con afinaciones extremadamente bajas y breakdowns que hacían temblar el suelo de Refshaleøen, desataron el wall of death más peligroso y violento del día.
Anthrax dio un show ejecutado con una urgencia y una violencia moderna envidiables. Demostraron que a diferencia de otras bandas de su generación que ya arrastran los pies en el escenario ellos siguen disfrutando el thrash metal como si tuvieran 20 años. Fueron los dueños absolutos de la vieja escuela. El público más sediento de metal de la vieja escuela se agolpó en masa. Hicieron temas como «Among the Living Caught in a Mosh» y «Madhouse.» Belladonna tuvo una noche fantástica en el festival, participando también con las estrellas de rock danesas que celebraban los 15 años de aniversario en su festejo.
15 Years in Hell All-Stars show
Fue, sin lugar a dudas, el evento más exclusivo, nostálgico e histórico de toda la edición de Copenhell 2026.
Como el festival nació en 2010, este año celebraba su 15º aniversario. Para conmemorar, la organización no se limitó a soplar las velas; armaron un súper show único en el escenario principal Helviti que reunió a una constelación de leyendas del metal danés e internacional para tocar himnos icónicos.
Dia 4: El juicio final
Inhuman Nature fue la encargada de desatar el caos temprano en Gehenna, uno de los escenarios más oscuros y boscosos del festival. Si alguien tenía resaca, esta banda se la sacó de encima a base de puros golpes de batería y riffs inspirados en la vieja escuela de Slayer y el hardcore neoyorquino. Su propuesta es sucia, pesada y acelerada. A pesar de tocar temprano, el escenario Gehenna se llenó de chalecos de parches y se armaron moshpits sumamente físicos. Cumplieron con creces su rol de mantener viva la llama del metal más subterráneo en la última jornada.
El Capitán Christopher Bowes y su tripulación asaltaron el escenario Hades al caer la tarde, desatando el show más delirante y divertido de todo el fin de semana. Alestorm, con su icónico pato de goma gigante custodiando el escenario, transformó el festival en una taberna pirata gigante. El público danés conectó de inmediato: miles de personas se sentaron en el suelo lodoso para simular que estaban remando en un barco vikingo/pirata mientras sonaba «Row». Sonaron hits fiesteros como «Keelhauled», «Mexico» y el glorioso y vulgar cierre con «Fucked with an Anchor». Musicalmente es folk metal simple y ganchero, pero a nivel de entretenimiento y comunión con el público fue un golazo absoluto.
El plato fuerte y el cierre de oro de la edición 2026 estuvo a cargo de la banda más grande que ha parido Dinamarca en las últimas décadas. Jugando de locales absolutos, Volbeat convocó al escenario principal con conocidos éxitos como «Still Counting», «Sad Man’s Tongue», «A Warrior’s Call», «For Evigt» (que en Dinamarca es prácticamente un segundo himno nacional), y «The Devil’s Bleeding Crown» Mucha gente desde la colina hasta las vallas principales disfrutó de la banda que se perfilaba para cerrar el festival magnífico que tuvimos este año. Por detrás del escenario, a lo lejos, se veía que asomaba una gran tormenta que se dirigía hacia nuestra dirección a mitad de concierto. Los rayos de fondo magnificaron más la presencia de los músicos tocando en el escenario seguido de una lluvia que vino a refrescar la larga jornada de altas temperaturas.
Baby Metal fue literalmente la encargada de cerrar la edición del 15º aniversario de Copenhell. Tocaron a las 23:45 h en el escenario Hades, justo después de que Volbeat terminara su masivo show en el escenario principal y de ser azotados por una lluvia torrencial que terminó por empapar a todo fanatico que andaba dando vuelta por los escenarios. Quienes van a ver a Babymetal por primera vez suelen sorprenderse de los detalles visuales que muestra la banda.
Ofrecieron un espectáculo visual divertido, una ejecución técnica perfecta por parte de la Kami Band y una inyección de adrenalina que sirvió como el broche de oro perfecto para despedir el 15º aniversario del festival bajo la madrugada danesa.
Por Martin Pereyra
PH: Candelle









