RUPTURA A TODO VOLUMEN. Undermine- The Roxy (23/08/2026)

Con todas las ganas de estar ahí, Undermine llegó a Roxy Live. La fecha vino después de una gira por Mar del Plata, Córdoba, Rosario y distintos puntos del Gran Buenos Aires, con Ruptura todavía fresco en el repertorio. Ya en Palermo, las canciones encontraron un público que responde siempre desde el primer momento y que conoce bien el terreno donde se mueve la banda.

Undermine suena sólido, pero nunca demasiado acomodado. Hay técnica, pero también hay ganas de romper todo. Después de tantos años de escenarios, esa combinación sigue siendo una de las mejores cartas de la banda.

El repertorio se mueve con naturalidad entre la velocidad del thrash, los pasajes más pesados y ese groove que aparece una y otra vez en la forma de tocar. Ruptura tuvo su buena cuota de protagonismo, pero las canciones más viejas no necesitan presentación. En vivo encuentran otra dimensión y dejan claro que Undermine tiene bien aprendido algo que no se enseña demasiado. Una canción puede llevar años en el repertorio y, aun así, conservar la fuerza cada vez que vuelve a sonar.

También está aquello que la banda sostiene más allá de la música. No necesita mucho discurso para dejar en claro de que lado de la mecha está. La postura política forma parte de su identidad y no está dispuestos a maquillarla para hacerla más cómoda. La puesta del show acompaña esa decisión con una imagen particularmente ácida siempre de fondo. En la contemporaneidad muchas veces las declaraciones contestarias se quedan en posteos, pero que esta banda sostenga sus ideas también arriba del escenario tiene otro peso.

Entre el público estaban los seguidores que vienen acompañando a Undermine desde hace tiempo y también aparecieron músicos de otras bandas de la escena. Caras conocidas, gente que uno cruza en otros escenarios, colegas que perfectamente podrían haber estado tocando esa misma noche en otro lugar. No hace falta romantizar demasiado la situación. El cuarteto no se para frente a su público como si hubiera una frontera para con el resto. Se nota que conoce ese circuito porque son parte de él. Toca, gira, se cruza con otras bandas, colabora, suma y vuelve a hallarse con la misma gente. Esa cercanía se nota enseguida cuando está.

Quizá el show funciona tan bien porque arriba del escenario hay una banda que sabe tocar, que tiene canciones que mueven, que lleva veinte años construyendo su lugar y que todavía sale con ganas de hacer ruido. Abajo hay una escena que responde, que se reconoce y que sigue encontrándose.

Por Sofía Alvarez























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