A VECES EL PIT LE GANA AL ESCENARO. Memphis May Fire & Bless The Fall – Teatro Flores (25/08/2026)

«El metalcore no es trve metal«. Ok, boomer. Ya te escuchamos. Mientras te quejás y te acostás temprano para ir a laburar al otro día, en el Teatro Flores un martes a la noche pasa algo bastante más interesante. Unas decenas de pibes de veinte años están dejándose la garganta, rebotando contra desconocidos en el pit, bailando entre patadas voladoras y volviendo a levantarse entre abrazos. Y eso, guste o no, también es escena.

La primera visita conjunta de Memphis May Fire y Blessthefall a la Argentina encontró un público que, lejos de preocuparse por la pureza del género, llegó dispuesto a celebrar una música que hace años existe y funciona.

La apertura quedó en manos de Caso 2 e Idenia, dos nombres del circuito local que ayudaron a calentar una noche donde el protagonismo terminaría trasladándose definitivamente hacia abajo del escenario. 

Durante años el metalcore fue el primo incómodo del metal por ser demasiado melódico para algunos, demasiado accesible para otros, demasiado emo, demasiado producido, entre otras características. Nunca parecía cumplir con el estándar policíaco del riff. Sin embargo, basta entrar a un recital como éste para entender que esa discusión envejeció. El Teatro Flores estaba lleno de gente muy joven que tal vez estaba viviendo sus primeras experiencias pesadas y construyendo una nostalgia a futuro. No obstante, los fundamentos de la escena están igual ahí porque son inevitables, se ven remeras de bandas de todas las épocas y la estética que nos acompaña desde la primera Converse. Con todo eso aparece algo poderoso, tal vez el metalcore funcione como una buena puerta de entrada a un universo musical más amplio. Otros géneros han cumplido esa misma función sin buscarlo. Tener un primer espacio donde experimentar con la música pesada y encontrar una identidad sin sentirse juzgado es súper valioso.

Blessthefall fue el primero de los headliners en tocar luego de las bandas soporte. La banda de Phoenix, formada en 2004, atravesó buena parte de la evolución del metalcore de los últimos veinte años; desde His Last Walk hasta Hollow Bodies y Hard Feelings, con un parate en el medio y una vuelta que finalmente desembocó en Gallows, su primer disco en siete años. Beau Bokan se adueñó del escenario con esa mezcla de frontman de banda de metalcore y animador de fiesta. Arengó, pidió movimiento y consiguió que el público respondiera durante todo su show. “You Wear a Crown But You’re No King” abrió el set y de ahí en adelante la banda jugó fuerte con la memoria afectiva de quienes crecieron con Hollow Bodies; “Cutthroat”, “Hollow Bodies”, “2.0”, “What’s Left of Me”, “Youngbloods”, “mallxcore”, “Venom”, “Promised Ones”, “Guys Like You Make Us Look Bad”, “40 Days…” y “Wake the Dead” mantuvieron al Teatro en movimiento. El cierre con “Hey Baby, Here’s That Song You Wanted” terminó de confirmar que aquellas canciones no quedaron congeladas en 2013. Gallows, además, mostró que el disco recupera una agresividad que el propio Bokan vinculó con la etapa de Hollow Bodies.

Después fue el turno de Memphis May Fire, que llegó con otro tipo de control. Matty Mullins y compañía son una maquinaria perfectamente aceitada. Formados en Denton, Texas, en 2006 y radicados posteriormente en Nashville, llevan casi dos décadas construyendo un equilibrio propio entre melodía, guturales, riffs pesados y estribillos gancheros. “The Sinner” puso la perfo en marcha. ‘Vices’, ‘Paralyzed’, ‘Shapeshifter’, ‘Bleed Me Dry’ y ‘Somebody’ se mezclaron con varios de los temas del nuevo álbum, como ‘Infection’, ‘The Other Side’, ‘Overdose’ y el homónimo ‘Shapeshifter’. La presencia de Mullins es frontal, exigente y bastante menos casual de lo que podría sugerir el tono relajado entre canciones. El show nunca perdió tensión, desde “Misery”, “Left for Dead”, “The Other Side” hasta una recta final que fue directamente al corazón de los seguidores de larga data con “Miles Away”, “Blood & Water” y “Chaotic”. Después de casi veinte años, Memphis May Fire sabe exactamente cuánto tiene que apretar el acelerador.

El pit desarrolló vida propia esa noche. Había momentos en los que resultaba genuinamente hipnótico observar esa masa de cuerpos entrando y saliendo del circle pit, improvisando ese baile tan característico que el metalcore tomó prestado del hardcore y que, en medio del caos, termina encontrando una lógica colectiva. El escenario seguía ahí, claro. Memphis May Fire y Blessthefall lo dieron todo, pero abajo se robaron el show. 

Por Sofia Alverez























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