TORRENTE FRANCES. Celeste – Club Cultural Bula (11/09/2026)

Más allá de las cuestiones microeconomia del ciudadano a pie, las productoras locales no paran de confirmar shows prácticamente día a día.  Particularmente, en los últimos tiempos, trato de eligir conciertos que considero perlas o figuras difíciles o bandas que hasta el momentos no hayan visitado Argentina. Con 21 años de trayectoria; la llegada de Celeste al país cumplía con ambos requisitos y era parada obligada asistir a Club Cultural Bula el viernes 11 de septiembre.

Difícilmente, la banda regrese. No por desconcierto, ni por mala prensa; sino que su sonido es singular y dificil de digerir. Incluso para encontrar las bandas nacionales que acompañen como antesala. Si bien las tres estan en un punto alto; Fenece es muy black para Celeste, Psicosfera muy ambiental para Francia y Monje muy denso para los visitantes.

La convocatoria, teniendo en cuenta que a pocas cuadras, en Uniclub, había huestes que acompañan a una nueva visita de los thasheros The Haunted, con Undermine y Madbrain como soportes, fue la esperable. Bula es un subsuelo, un sótano o en este caso una especia de cuerda para interpelar las linteral con las que toca el cuarteto oriundo de Lyon.

Tan solo basto una hora de concierto y prácticamente ni una palabra mediadora para que los franceses entreguen de las interpretaciones más intensas y compactas en lo que vi del año. Apenas unos gracias fueron suficientes como para establecer contacto con los argentinos. La distancia pareció ser parte de la misma experncia sonora y tematica que expone el grupo. Canciones densas e intrincadas como «Ces belles de rêve aux verres embués», «(A)» Y «Comme des amants en reflet» fueron las más celebradas. Un repertoro contundente y una ejecución más que eficas practicamente a oscuras.

Celeste es una rara avis. Cruzó el oceano y demostro de que hay un metal más allá del extremo y atmosferico. Que el idioma no limita y el lenguaje musical es más importante. Que la potencia, la oscuridad, el rayo de luz roja que se proyectaban desde sus linternas colgadas arriba de sus rostros era toda la ilumincación que se necesitaba. Celebratoria jugada. Ahora, esperar un próximo avistamiento.

Por Jonatan Dalinger
PH: Cuervo Deth

 























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