
Indudablemente, el primer show de los Hosen en esta nueva gira por los escenarios locales no iba a ser uno más. Hace más de 30 años que están aprendiendo argentino. Ya no deberían tener pasaporte, directamente un DNI que los nombre como ciudadanos de honor. Para este primer show sorpresa; nada más ni nada menos que los Dos Minutos comandados por el Mosca se sumaron para desatar una autentica clase magistral de punk rock.
El anuncio de este show se dió un día antes. Algo, se esperaba; pero no esto justamente. El regalo fue más que acertado y celebrado. Cabe destacar que las entradas se agotaron en tan solo unos pocos minutos. El comunicado decía que ««Para hacerla completita completita, se nos ocurrió hacerla bien bien histórica, e invitar a la única banda con quien nos faltaba compartir algo semejante. Así que le pegamos un tubazo al Mosca… y se viene con sus 2 Minutos para completar este “Arrebato de Punk Rock”!!!» La última vez que El Mosca se sumo al quinteto alemán para cantar un clásico del punk local, la pieza fundamental y fundacional de su propia banda: «Ya no sos igual», en el último show en Obras. Un reencuentro después de aquel historico estadio de River Plate en la decada de los 90.
¿Qué se puede decir de los Dos Minutos? Son terribles y sus temas son todos hits. ¿Quién pudiera? Una de las bandas más importantes del punk argentinos. Especiales, carismaticos, cerveceros, entre otros caracteres. Los clásicos son clásicos y «Cerveza» y «Ya no sos igual» con Campino de invitado armaron los primeros pogos.
Los Die Toten Hosen son alemanes de nacimiento, pero argentinos por adopción. Así se definen. Y así lo confirman en cada visita. Campino tiene un carisma innato pese a practicamente no hablar castellano. No así es el caso de Breiti que traduce casi lo que dice el cantante. Con el corazón en la mano, los Hosen son un caso particular. Sin dejar su lengua natal y bendecidos por Pil Trafa de Los Violadores consquistaron con espiritu ramonero el corazón de los habitantes del culo del mundo, un lugar dificil, caotico, intenso, golpeado y que busca en la música la fuerza y la alegría para combatir el día a día.
Con una version tanguera de «Hier kommt Alex» sonando por los parlantes, los cinco músicos salieron al escenario. Los primeros acordes de «Die Show muss weitergehen» desencadenó el ante último agite en la Ciudad de Buenos Aires. Y luego, a los pocos minutos «Auswärtsspiel» rompió las primeras cuerdas vocales y «Paradies», las primeras lágrimas.
Fueron 33 canciones. La mayoría hits, un par de covers que ya son propios y algunas perlas. «1,2, Ultraviolento», de Los Violadores en homenaje a Pil, «Cokane in my brain» de Dillinger, «If the Kids are United» de Sham 69 y «Donde las águilas se atreven» de Ataque 77 sobre el final, algunas para destacar. Además, el alemán Marteria, presentado por Campino como uno de los artistas germanos del momento, se subió al escenario promediando el show.
Si bien, esta es una pagina dedicada principalmente al heavy metal es imposible hacer la vista gorda al punk. Son géneros hermanos que como toda familia se ha llevado bien y se ha llevado mal. A esta altura del partido ya no hay lugar para la segregación. ¿Cómo no estar cuando presente para escuchar «Viva la revolución» o «Bonnie and Clyde».
Emotivo fueron los momentos en que sonaron «Nur zu Besuch» dedicada a aquellos que no estan en este plano. Levanto el ánimo «Pushed again», pero sobre todo ese coro popular de la canción más emotiva del repertorio, esa que a palabras de Campino, «del barrio de los Beatles» : «You never walk alone». Y ahí si, puños en alto, remeras en alto, bufandas en alto, latas y vasos en alto o cualquier otro objeto. Ahí es donde es donde se generó, como en cada concierto de los Hosen, el climax: 1800 personas con el corazón a flor de piel cantando que no caminan solas. Campino, al igual que sus compañeros, emocionados. Desde donde estuve no ví lagrimas, pero la la congoja era evidente y no era para menos.
Todavía falta el acto final en estadio Movistar Arena. Exactamente, una semana. Las entradas están agotadas. Será Hasta el amargo final.
Por Jonatan Dalinger



