Diego Sagrego (Consequence of Energy): «LA IDEA ERA ENCONTRAR UN LENGUAJE COMÚN A PARTIR DE NUESTRAS DIFERENCIAS»

Consequence of Energy está de gira por el sur de la región. En Argentina tienen tres fechas programadas y una es en la despedida de Sepultura de los escenarios. El proyecto es el punto de convergencia de cinco músicos con amplia trayectoria en distintas escenas y disciplinas, unidos por los caminos impredecibles de la vida en Pichilemu, Chile. En el marco del mini tour, Metal Argento estuvo en contacto con Diego Sagredo para indagar sobre la propuesta del grupo. 

Cuando Sagredo (Industrial Company Inc., The Reaktion, Vigilante, E-Men) conoció a Michael Bianchi (vocalista y letrista) lo invitó a liberar un talento escénico que había permanecido en pausa. Para dar forma a esa visión sumó a su amigo Rodrigo Cortés Galeb (Rekiem, Prolix, Sonnet). El trío paso a ser un cuarteto con la incorporación de Amaru López Campbell (La Moral Distraída, Luma, Plumas) en batería y juntos comenzaron a componer las primeras canciones.  La química fue inmediata: las ideas fluían, las miradas lo decían todo, y todos sabían que estaban frente a algo poderoso que merecía trabajarse con total entrega.

We Are One, su album debut, contó con la producción de Garth Richardson (Rage Against the Machine, Red Hot Chili Peppers, Mudvayne, Melvins, Alice Cooper, Nickelback, Mötley Crüe). Fue registrado por Dean Maher (Bryan Adams, AC/DC, R.E.M., Slayer, Kittie), mezclado por David Shiffman (System of a Down, Jamiroquai, Red Hot Chili Peppers, Smashing Pumpkins) y masterizado por Howie Weinberg (Deftones, Metallica, Pantera, Nirvana, The Clash), consolidando una producción de estándar internacional. 

Han contado que Garth Richardson nunca intentó convertirlos en otra banda y que los ayudó a encontrar lo esencial de cada canción, y que Dean Maher estuvo muy involucrado en el trabajo de guitarras, algo que en una banda con dos guitarristas no es un detalle menor. Esa parte del proceso, la del estudio, casi nunca se cuenta. Si el trabajo con Garth fue llegar a lo esencial ¿Qué fue lo primero que tuvieron que soltar de una canción? ¿Alguna entró al estudio con diez capas y salió con tres? ¿Hubo que ceder durante el trabajo con Maher o todo fue más simple de lo que esperaban?

Trabajar con Richardson fue, sobre todo, un ejercicio de honestidad con las canciones. Garth nunca intentó convertirnos en otra banda ni llevarnos hacia un sonido que no nos perteneciera. Su enfoque fue más bien preguntarnos constantemente qué era realmente necesario y qué estaba ahí simplemente porque podíamos hacerlo.

Y sí, hubo canciones que llegaron al estudio con muchas más capas de las que finalmente quedaron. A veces teníamos una idea muy grande, con muchas guitarras, arreglos y elementos, y durante el proceso descubríamos que, si quitábamos algunas cosas, la canción respiraba mucho mejor. Fue un proceso de entender que menos elementos no necesariamente significa menos intensidad.

Con Dean Maher ocurrió algo muy interesante, especialmente por tener dos guitarristas. No se trataba de decidir quién tenía más espacio, sino de entender qué necesitaba cada canción. Hubo que escuchar mucho, probar diferentes posibilidades y, en algunos momentos, ceder ideas personales en favor de la canción. Eso es parte de trabajar en una banda: entender que la canción está por encima del ego de cualquiera de nosotros. Dean estuvo muy involucrado en el trabajo de guitarras y nos ayudó a encontrar una identidad mucho más definida. Creo que al final no perdimos capas: aprendimos cuáles eran las capas que realmente importaban.

La mayoría de ustedes viene de un palo distinto del rock chileno. Eso suele ser una riqueza, pero también una pulseada de gustos. ¿Cómo lograron amalgamar sus diferentes inclinaciones musicales? ¿Hay alguna influencia para cada uno de ustedes que nadie se esperaría encontrar fácilmente en la música de la banda?

Creo que justamente esa diversidad es una de las razones por las que Consequence of Energy terminó sonando como suena. Venimos de lugares musicales diferentes y cada uno trae una historia distinta. Eso puede generar discusiones, obviamente, pero también hace que el resultado sea mucho más interesante.

Nunca quisimos que todos escucháramos exactamente las mismas cosas. La idea era encontrar un lenguaje común a partir de nuestras diferencias. Probablemente hay influencias que la gente no esperaría encontrar en nuestra música. Cada integrante tiene referencias que van mucho más allá del rock y el metal: hay elementos de música electrónica, música experimental, sonidos de otras épocas, incluso cosas que quizás no aparecen de manera evidente en una canción, pero que están en nuestra forma de pensar los arreglos, los espacios y las atmósferas. Creo que We Are One es justamente eso: cinco personas diferentes intentando construir una misma energía sin perder su identidad individual.

El vinilo de We Are One es un doble gatefold, uno azul y otro rojo, con un diseño zootrópico que anima las imágenes cuando gira y una portada en anaglifo que muestra distintas realidades según el par de lentes con que se mire. Para una banda que armó el disco alrededor de la dualidad, el objeto parece una extensión de la idea. Si cada par de lentes muestra una realidad distinta, ¿Qué realidad muestra cada uno? Y si cada vinilo tuviera su propia banda sonora ¿Qué canción sería el rojo y cuál el azul? 

El rojo y el azul representan dos fuerzas que pueden parecer opuestas, pero que en realidad se necesitan. No queríamos presentar la dualidad como algo estrictamente bueno contra malo, sino como dos dimensiones de una misma realidad. El rojo tiene algo más visceral, físico, impulsivo. Es fuego, conflicto, movimiento. El azul tiene una energía más introspectiva, mental y espiritual. Es profundidad, distancia, contemplación. Lo interesante es que ninguna de las dos realidades está completa por sí sola. Necesitas las dos para entender el concepto del disco. Y eso también está presente en el objeto físico. El doble gatefold, el zootropo y el anaglifo no son simplemente elementos estéticos. Queríamos que el disco fuera una experiencia y que obligara al oyente a cambiar su punto de vista.

Si tuviéramos que asignar una canción a cada vinilo, probablemente el rojo sería *»Freedom», porque tiene una energía muy física y directa, mientras que el azul estaría más cerca de *»Into the Void»**, que tiene una dimensión mucho más introspectiva y atmosférica. Incluso ahí hay una contradicción: «Freedom» también habla de una búsqueda interior y «Into the Void» tiene mucha fuerza física. Esa contradicción es justamente parte de lo que somos.

 «Freedom», el primer single de la banda, entró al Top 10 de los Greatest Gainers del Secondary Market Rock Chart de Estados Unidos y llegó a estar entre los primeros 20 del Mainstream/Active Rock Chart, un ranking que se arma con lo que suena en radios convencionales. Es decir, hay gente en otro país que los conoce solo por lo que escuchó en la radio. ¿Qué sintieron la primera vez que vieron a la banda en esos rankings, junto a nombres como Deftones o Nine Inch Nails? ¿Cómo se imaginan a ese oyente que los escucha sin conocerlos?

Fue algo muy especial porque no era algo que hubiéramos construido pensando: «algún día queremos aparecer en un ranking junto a estas bandas». Simplemente ocurrió a partir de la música y de lo que estaba pasando con «Freedom». Ver el nombre de Consequence of Energy junto a bandas que admiramos, como Deftones o Nine Inch Nails, obviamente genera una sensación muy fuerte. Pero también nos recuerda que una canción puede viajar mucho más lejos que nosotros. Lo más interesante de ese momento fue pensar que había alguien, en algún lugar de Estados Unidos, manejando su auto o escuchando la radio y de repente aparecía Freedom. Esa persona no sabía quiénes éramos, de dónde veníamos ni cuál era nuestra historia. Solo tenía esos minutos de música para decidir si quería seguir escuchándonos. Ese oyente es probablemente la persona que más nos interesa. Alguien que no necesita conocer nuestra historia previamente para conectar con la canción. Y quizás eso es lo más poderoso de la música: no necesita traducción. Puedes estar a miles de kilómetros de Chile y entender una emoción aunque no sepas absolutamente nada de la banda.

Entre octubre y diciembre Consequence of Energy pasa por tres países: Chile, con el Festival MUDA (3/10), Argentina, con tres fechas en seis días (6, 10 y 11/10), y Brasil, en el Crossroad Festival de Curitiba (12/12). Argentina es además su presentación en el país, y arranca nada menos que abriendo la última noche de Sepultura en Argentina. Frente a un público nuevo, ¿Qué quieren que se lleve alguien en los primeros tres temas? Y mirando hacia Brasil, ¿qué esperan aprender de este primer paso por Argentina?

En los primeros tres temas queremos que la gente sienta que algo está pasando. No necesariamente que entiendan inmediatamente quiénes somos, sino que perciban la energía, la intensidad y la identidad de la banda. Queremos que después de tres canciones alguien pueda decir: «No sé exactamente qué acabo de ver, pero quiero seguir escuchando». Argentina es muy importante para nosotros porque además representa una nueva etapa. Abrir una de las últimas presentaciones de Sepultura en Argentina es un honor enorme, especialmente por todo lo que esa banda representa para nuestra generación y para la historia del rock latinoamericano. Y también queremos ir a Argentina a aprender. Cada público tiene una energía diferente y cada escenario te obliga a crecer. No queremos llegar con la idea de que solamente vamos a mostrar lo que hacemos; queremos absorber lo que pase ahí.

Después viene Brasil, y tocar en Curitiba en Crossroads Festival será otro paso enorme. Brasil tiene una historia musical y una cultura rockera gigantescas, y queremos entrar en ese territorio con respeto, pero también con la convicción de que Consequence of Energy tiene algo propio que aportar. Para nosotros este recorrido no es solamente una serie de fechas. Es el comienzo de una expansión natural de la banda por Latinoamérica. Queremos construir una conexión real con esos públicos y volver, crecer y seguir llevando nuestra música cada vez más lejos.

Por Sofia Alvarez























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