
En su segunda visita a nuestras tierras, Tiger’s Jaw hizo emocionar, saltar y cantar a un Uniclub abarrotado. Vení. Busquemos un hueco al costado de la valla para poder ver y escuchar bien. Está por empezar.
Combinando la catarsis del fourth wave emo con la efusividad del pop punk, las canciones del quinteto pasan de atmósferas emocionantes («Primary colors». La cual tuvieron que tuvieron que empezar 2 veces porque un fan se subió al escenario y pateó algo) a guitarras con aire pop punk dosmilero que nos hacen recordar nuestra adolescencia a quienes tenemos más de 40 («Between your band and the other band»).
Sumado a esto, hacen temas sencillamente efectivos con la guitarra acústica como instrumento principal. El comienzo con «It’s ok» y «Never saw it coming» son evidencia de que no necesitan más que lo básico para componer algo que haga que tu grupo pase de tener 2 voces principales a cientos, que cantan hasta los riffs.
A esta altura de la cobertura, quiero destacar algo que en mí opinión es uno de sus recursos más efectivos. Las armonías vocales entre Ben Walsh (guitarra/voz) y Brianna Collins (teclado/voz). Escuchar la fusión de sus voces en «June» y «New detroit» hace que se active esa parte del cerebro que le manda serotonina al resto del cuerpo. Escucharlo en vivo lleva todo a otro nivel.
Pero, esto no es un dúo. Es un grupo de cinco personas uniendo sus fuerzas por el bien de sus composiciones. El final explosivo con «I saw water» es la muestra perfecta. Las guitarras llevando el riff. La base rítmica derrochando energía. Y las voces se aseguraron de que su última sinergia de la noche suene épica y victoriosa.Tuvieron que pasar casi nueve años para que vuelvan a la Argentina. Espero que no pasen otros nueve hasta la próxima.
Antes de concluir es menester contarles sobre los encargados de abrir la jornada. Clamor es un cuarteto de emocore/hardcore melódico formado en Quilmes en 2021. Y por el momento cuentan con un disco llamado Para no olvidarte. En vivo son una avalancha de catarsis en forma de canción. Hacen esos shows a los que si estás de mal humor salís con la barrita de energía de nuevo al 100 % porque pudiste descargar todo lo que te pesaba. Si entrás de buen humor, la pasás bárbaro igual. Yendo puntualmente a las canciones de su presentación, me quedo con «Ser nada y todo», Orquesta china». Y empezaría a seguirlos en redes porque, como reza el dicho ancestral, se vienen cositas.
Por Ale Williams



