
La noche del sábado 19 era una fecha más que esperada ya que se presentaban juntos nada menos que Militia, pioneros del thrash nacional junto a Trauma, (banda de los 90s que solo llegó a lanzar dos demos), Tungsteno y Carneross, dos revelaciones del último tiempo. Cerca de las nueve de la noche subieron a escena los muchachos de Carneross con su thrash a las chapas y de entrada se armaron los primeros pogos entre sus seguidores. Hicieron una repasada por su primer disco, “Mass Violencia”, además de mostrar algunos temas nuevos que siguen la misma línea de su obra debut. El sonido fue más que correcto, Carneross plasma en cada show la misma energía o incluso más que la que se advierte en el disco, una gran banda que marcha a paso firme hacia adelante captando cada vez más seguidores.
Luego le tocó el turno a Tungsteno con lo que el público se duplicó. Como ya es usual en Gabo, su vocalista, se cargó el papel de frontman comunicándose con su gente y anunciando los temas además de incitar los violentos pogos que se armaban. Tocaron sus clásicos más un tema nuevo que se llama “Rutas del infierno” que suena más crossover y en la cual se nota una vocalización diferente y deja entrever que el disco que se viene va a estar a la altura del primero o tal vez sea más tirado para el lado del crossover pero no menos potente y rápido sino que todo lo contrario. Fue un set corto pero que como es usual sonó muy bien, ajustadísimo, rápido, con mucha participación del público y descontrolado, como debe ser un show de una banda de thrash.
Los siguientes fueron los muchachos de Trauma, que si bien no los conocía estuve escuchando algo de ellos en la semana y me sorprendió bastante porque suenan bastante bien. Repasaron parte de sus demos además de algunos covers de bandas como Ramones, Maiden y Barón Rojo. Creo que al igual que yo, gran parte del público estaba conociéndolos por lo cual la gente estuvo un poco más estática, sin embargo fueron muy aplaudidos. Tocaron cerca de cuarenta y cinco minutos en lo que fue una gran vuelta que más pareció una fiesta entre amigos.
Y para cerrar la noche estaba nada menos que Milita, legendarios, rapados y potentes son las palabras que mejor describen su show. Una vez más subieron a las tablas para partir cabezas tocando su disco completo además de un par de temas inéditos, desatando la locura general. Están pasando uno de los mejores momentos de su carrera y eso se ve en la fuerza con la que tocan y la alegría que transmiten que es correspondida por su público con pogos, cantos y muchísimo aguante.
El sonido estuvo muy bien durante los cerca de cincuenta minutos que tocaron. La gente se retiró con los oídos y cuellos destrozados pero más que satisfecha. Fue realmente una fiesta de thrash metal con cuatro bandas buenísimas que no se creen el cuento de rockstar y rompen oídos dejando todo arriba del escenario sin tener nada que envidiarle a las bandas de afuera a nivel musical. Ojalá se repita pronto, que no se detenga esta enfermedad.
Cobertura: Santiago Andres Ballesteros
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