
La banda más representativa del metal gótico en la actualidad, Her Infernal Majesty (HIM), tardó mucho en venir por primera vez al país, justo una década y media desde el lanzamiento de su primer gran éxito discográfico (“Razorblade Romance”, 1999). Pero por suerte para sus fanáticos, solo les tomó un año y medio volver.
En abril del año pasado, HIM venía a presentar su más reciente disco, el octavo de sus carreras, titulado “Tears on Tape”, dando dos excelentes shows en el Teatro Flores. Pero este año el regreso no se hizo en el marco de un nuevo lanzamiento discográfico o una celebración en particular relacionada con algún aniversario de la banda, no. HIM volvió al continente porque después de tantos años de espera, la respuesta de sus fans fue tan maravillosa que tenían la obligación moral de volver lo más pronto posible.
Una ciudad de Buenos Aires desierta por el fin de semana largo de la primera semana de diciembre de 2015 recibía a HIM. El Teatro Vorterix fue invadido por el particular público de la banda, en su mayoría femenino. No parecía un recital de rock común. Algunos venían vestidos casi de gala, con mucha extravagancia y predominio de los colores negro y rojo, preparados para vivir una fiesta única. Y no era para menos.
Con mucha puntualidad, a las 21 hs se levantaba el telón dejando escapar una columna de humo que cubría todo el escenario y de la cual emergieron lentamente los miembros de HIM, casi como en una escena de película de extraterrestres desbordando de su nave espacial. Pero este quinteto, que por su magia parece ser de otro planeta, es en realidad oriundo de la Tierra, más precisamente de Finlandia.
Igual que en la visita pasada, arrancaron el show con “Buried Alive By Love”, perteneciente a su cuarto disco “Love Metal”. El escenario era simple y bastante tenue, con luces azules o rojas que no iluminaban mucho pero que marcaban las siluetas de los músicos. El sonido era excelente. Como es costumbre, la banda sonaba un poco baja y la voz de Ville Valo estaba al frente. Pero los problemas con el micrófono hicieron que el vocalista ponga cara de pocos amigos, sobre todo cuando miraba al sonidista. Aunque esto no afectó la actuación del grupo ni mucho menos la enérgica respuesta de sus fanáticos.
Para los desprevenidos, o quienes no quisieron venir a este show porque ya los vieron el año pasado, la presentación de HIM no fue igual a las dos anteriores en Flores: ya no estaba el baterista Mika Karppinen, reemplazado ahora por Jukka Kröger (es el quinto baterista del grupo – muy a lo Spinal Tap los cambios de batero en la banda). Y además del cambio de la boina por un gorro de lana por parte de Valo, también tocaron una lista más larga con nueve canciones que no hicieron la vez pasada, algunas de las cuales muchos ni se las esperaban como “Pretending” o “Bleed Well”.
En HIM destaca la figura de Ville Valo por sobre los demás músicos del grupo. Aunque eso no desmerece la enorme tarea de Mikko Lindstörm en guitarra y Mikko Paananen en bajo, quienes acompañaron a Vallo desde los comienzos de la banda y son pilares fundamentales en la composición las canciones del grupo. También es solida la tarea del tecladista Janne Puurtinen, quien es casi un veterano en la banda. El nuevo baterista, Jukka Kröger, llenó muy bien el espacio dejado por el ya legendario Mika Karppinen.
En sus dos horas de duración el show combinó canciones viejas y canciones nuevas, canciones lentas y canciones rápidas, canciones de amor y canciones de muerte. No faltaron tampoco un par de covers, la infaltable “Wicked Games” (éxito de finales de la década del ’80 de Chris Isaak) y “Rebel Yell” de Billy Idol, con la cual cerraron el show. Fue un gran resumen de los veinte años de existencia del grupo. Y esperemos que no sea la última visita de la banda al país, porque sus fanáticos tienen hambre de más. Y quienes no son tan fans y nunca los vieron en vivo, deberían darse ese gusto si vuelven. Porque HIM tiene con qué cautivar en sus shows.
Galería de Fotos:
Cobertura: Román Gaydukov
Fotografías: Pablo Gandara
· Volver







