
Avernal abrió las puertas de The Roxy Live con su particular brutalidad el sábado por la noche. Ademas, el bar contó, para el deleite de todos, con la participación de Montañas, una joven banda que viene dando pasos firmes en la escena underground.
Eran las 19.30 hs y algunos ya se iban acercando a Niceto Vega. Algunos de ellos para adquirir entrada en la boleteria, otros para refrescarse en los locales aledaños con etil a elección. Una hora después la fecha dió inició con la música de Montañas sonando desde el escenario. La banda esta conformada por Diega (voz), Ramiro Suarez (guitarra), Emiliano Paravisi (batería) y Andrés Villanueva (bajo) y recorren un subgénero del metal llamado slugde. El crecimiento de Montañas, tanto a nivel sonido, como pararse en el escenario y hasta mismo en la ejecución de sus instrumentos en tan solo un año, es para prevenir a aquellos que buscan una banda fresca. No por nada estuvieron bajo la pluma y el lento de varios medios especializados. Temas simples, concretos. Nada de fuera de lugar. Por momentos rápidos como en «Corriendo con lobos» y «Hijo de la Tormenta». Por momentos con tinten doom, por ejemplo en «Atávico» y «Ennio». Precisamente, la combinación de velocidades estuvo en una canción ajena a ellos. Una banda rápida como Ramones. Un tema preciso como Commando. La cuota de sludge justa de Montañas.
Para el momento en que abrieron el escenario a Avernal el bar se encontraba lleno. La brutal distorsión del quinteto se apodero de los parlantes bajo el comando del tridente inicial. Primero «La espada sin cabeza», de Requiem para los Rebeldes (2011), seguido por «La tormenta después de la calma» de El Sangriento (2006) y finalizado por «Exodo» también de Requiem. Desde hace un tiempo el bajo esta a cargo de Francisco Cañardo (originario de Undermine donde cumple los roles de guitarrista y vocalista), y es notorio como recital tras recital el puesto le sienta mas cómodo.
A su vez, las filosas guitarras de Sebas Fdm y Fede Averno cada presentación son un nuevo dolor de cabeza. Ni hablar de la aplastante batería a cargo de German Rodriguez. El recorrido de timbres en «Voracidad» parece no importarle a Cristian Rodriguez, que pasa de una voz grave y putrefacta a agudos gritos en el estribillo. Como si fuera poco, en la última fecha en Capital Federal un invitado especial iba a participar de la fiesta. Pato Larralde, que ya no merece presentación ya que su nombre lo dice todo, subió con su cuaderno negro para impactar, y desaforar su garganta al son de «Solo ante la muerte». También, la banda presentó tres canciones que parecieran haber sido gestados en el mismísimo inframundo y que formaran parte de su próximo disco de estudio La Quimera de la Perfección: «Arquetipo de Saturno», «Habitantes de cadáveres» y » Mediador». Para ellos, será el mejor disco hasta el momento. Los temas lo proyectan.
Faltando quince minutos para las once de la noche, al termino de de «Purificación» el telón se cerro generando una discordia entre el bar y el público, más aún cuando la música comenzó a sonar por los parlantes. El tropiezo duró poco. Rápidamente, el telón se abrió nuevamente. La banda salió al escenario se calzó sus instrumentos y tocaron unos temas más. «El sangriento», el clásico con el cual los deathrolleros se vuelven locos, cerro un show que hidrato de violencia las almas de los presentes.
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Cobertura: Jonatan Dalinger
Fotografías: Martín Delgado
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