
Limp Bizkit regresó al país luego de su visita en 2011 para desplegar un show sencillamente excelente. Como en aquella oportunidad, el Estadio Malvinas Argentinas fue el recinto elegido para albergar a unos 8.000 fanáticos que lograron ocupar casi en su totalidad todas las ubicaciones del estadio. Absolutamente puntuales, y bajo un estallido generalizado, los norteamericanos salieron a escena minutos después de las 21:00 para dar comienzo a una noche de nü metal, rapcore y rap metal como pocos lo saben hacer. Según su vocalista Fred Durst, la banda ya no realiza los setlist con anticipación sino que los arman dos minutos antes de subir al escenario, por lo tanto es una especie de tómbola y rompe con el molde tradicional de todas las bandas. Los tan llamados “clásicos” se esperan para mitad del show y sobre el final, pero no fue así y los made in Florida arrancaron su noche con “Rollin’ (Air Raid Vehicle)”, provocando una avalancha humana y empezando a dibujar los primeros mosh y circle pits. Siguiendo con su disco Chocolate Starfish and the Hotdog Flavored Water (2000) la banda interpretó “Hot Dog” dando lugar a “Gold Cobra”, canción que le da nombre a su último trabajo de estudio lanzado en 2012. El sonido fue impecable, sin duda alguna me animo a decir que fue la banda que mejor vi sonar en ese lugar, y lo digo con total objetividad ya que no es una banda que suelo seguir constantemente.
Las actuaciones de los músicos son para destacar. En primer lugar el guitarrista Wes Borland no sólo demuestra sus aptitudes para con el instrumento, sino que genera un show aparte por su vestimenta y personalización, como se lo pudo ver este año con un traje símil alienígena lleno de luces LED que acompañaban la música. En segundo lugar el trío formado por DJ Skeletor, el baterista John Otto y el bajista Sam Rivers forman un grupo que logran fusionarse de manera soberbia para darle ese sonido característico a la banda, cada uno aportando su experiencia. Por último su tan carismático vocalista Fred Durst quien arengó a la gente, agradeció, saltó, corrió, bailó y cantó impecable, casi sin un tono fuera de lugar, y hasta se animó a parafrasear algunas cosas en español. Luego de “Bring it back” se hizo presente “My generation” que fue coreado por todos, era emocionante ver que la gran mayoría de la gente cantaba y saltaba, dejando su grito de guerra resonando por todos los rincones. Sin dudas alguna eso hace eco en los artistas, tal es así que luego de “Livin’ it up” y “I’m broke”, Durst hizo subir a un fanático (tal vez de forma premeditada) para que lo acompañe en “Ready to go”. Desde luego que ese chico jamás olvidará su momento de gloria.
Promediando la mitad de la noche fue el turno de “My way” precedido por “Re-Arranged” y por el primer cover de la noche, en este caso “Killing in the name” de Rage Against the Machine. El sonido seguía siendo sublime, la gente no paraba de cantar y de matarse en las rondas que se formaban por todo el campo. Fred declaró que estaba feliz de volver a Argentina, que el cariño que reciben es constante y repitió la que todos quieren escuchar. Sí, que somos el mejor público. Ya es un hecho en los shows en nuestro país escuchar a los artistas decirlo, y para ser honesto no importa si es verdad o no, sirve para acrecentar el clima público-banda que se vive en ese momento. Ergo, el público volvió a desencadenar una lluvia de aplausos y los cánticos característicos también se hicieron presente para congratular a la banda por tamaño show. Luego del turno de “Nookie” la banda salió por un momento del escenario y volvió para el periodo del Encore.
El primer tema con el cual se empezaban a despedir fue otro cover, en este caso de The Who con el tema “Behind blue eyes”, antesala para el tema más pogueado y cantado de la noche. Si amigos, “Take a look around” (conocido por ser parte de la banda sonora de una de las películas de Misión imposible) destruyó casi de forma literal el lugar. Varios circle pits se formaron en el lugar donde los asistentes se estrujaban los huesos uno contra otros, casi sabiendo con certeza que se acercaba el final del show y querían cerrarlo como merecía. Por último y como tema final interpretaron “Break stuff” para dar broche de oro a un por demás excelente show, sinceramente fue excelso. Todo salió bien: la banda, la gente, la organización, el sonido, etc. Impecable. Personalmente tenía ganas de escuchar el medley que suelen hacer de Nirvana y Metallica, no tuve suerte pero de todas formas me fui más que conforme. Luego de 90 minutos se prendieron las luces y con “Stayin’ alive” de los Bee Gees como fondo la banda se despidió de su gente bajo una enorme cantidad de aplausos agasajando a los músicos por brindarse con tremendo show. Por último, y como dato no menor, prometieron regresar con un disco nuevo. Obviamente estaremos esperándolos con los brazos bien abiertos.
Galería de Fotos:
Cobertura: Nicolas Lopez
Fotografías: Pablo Gándara
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