
Un día más que importante para la música pesada en Argentina, Rata Blanca está cumpliendo 25 años y decidió festejarlo en el Buenos Aires Lawn Tennis Club. El lugar tiene una capacidad de seis mil personas pero no concurrió mucha gente, algo poco común ya que los últimos Luna Park realizados estuvieron repletos. Los palcos laterales casi vacíos el centro si estaba lleno y el campo podría decirse que si hubieran estado todos apretados llegaba a la mitad. No sabría decir si esto fue por el lugar, por la fecha o por el valor de las entradas.
El show estaba programado para las 21 horas pero arranco treinta minutos más tarde. Con una introducción con sonido de helicóptero y un reflector que recorre todo el campo la emoción de que no falta nada para que comience la fiesta es indescriptible. Al caer el telón que cubre el escenario empieza a sonar 71-06 (Endorfina) que da comienzo al show. Continuaron con “Volviendo a casa”, “La otra cara de la moneda” y “Talismán”. Un comienzo de primer nivel con una escenografía excelente, un renovado castillo del primer disco de la banda, allá por el año 1987, está colgado detrás de Fernando. Luces que vuelan sobre todo el escenario y con una muy buena sincronización al tiempo de los temas. Adrián, como de costumbre, estuvo muy carismático y con energía tremenda para estar corriendo de punta a punta y no perder la voz en ningún momento. “Cuarto poder” y “Lluvia púrpura” fueron los temas siguientes y el público presente no paro de saltar en ningún momento. Temas de una época pasada son los elegidos para esta parte del show que tiene que recorrer toda su carrera y por eso mismo “El beso de la bruja” arrasó con todo.
Llega el momento de la primer balada de la noche “Noches sin sueños” para ser seguido de un solo de teclado muy bien ejecutado por el nuevo integrante Danilo Moschen. Algo que me pareció una falta de respeto total de los seguidores de la banda fue que al tocar estos temas se iban a comprar una cerveza o a refrescarse al baño. “Días duros” y “Diarios de una sombra” hacen que el poder vuelva a cubrir al Lawn Tennis, aunque por poco momentos ya que Walter tomo el micrófono para dirigirse al público y expresar todo el agradecimiento a los fans pero principalmente a su familia y a la de sus compañeros de bandas que estaban presentes en el estadio y dedicarle el tema “Mamma” que finaliza el disco “La llave de la puerta secreta”. La primera parte del show estaba llegando a su fin y decidieron hacerlo con “El circulo de fuego”.
Momento histórico y muy emotivo para muchos, se decía que iba a haber invitados y así fue. Pero que invitados, Barilari presenta nada más ni nada menos que a la primera formación de la banda, Saúl Blanch, Gustavo Rowek, que demoró en salir, y Sergio Berdichebsky que no se cansó de arrojar púas al publico. Un setlist de tres temas duro esta formación, arrancando con “Solo para amarte” seguido por “Chico callejero” en donde vi la primer ronda importante del recital y donde el final fue más extendido que otras veces. Para terminar decidieron hacer “El último ataque” con un final excelente. La voz de Saúl sigue intacta, a pesar del bajo sonido de su micrófono. Ya han pasado 25 años y algo que me sorprendió fue lo educado que es este hombre. Las ovaciones para él fueron interminables y fue impresionante la devoción de los fans por Saúl. Cuando Adrián vuelve al escenario se divierte con la estatura de Saúl ya que este le lleva fácil una cabeza y media.
La segunda parte del show comienza con “Preludio obsesivo” pero con una versión más larga que la registrada en estudio. Se apagan todas las luces del estadio y luego de algunos arreglos más que nada en la batería se escucha “Las voces del mar”, la intro que da comienzo a “El reino olvidado” y de esta manera todo el mundo comenzó a saltar y a cantar este último hit de la banda. De manera simultánea “Aún estas en mis sueños” para seguir con “Cuando la luz oscurece” donde nuevamente y esta vez una mayor cantidad abandonan el campo. Pero cuando suena “Agord, la bruja” todos volvieron corriendo al campo de batalla para demostrar su aguante. Un nuevo solo de teclado que es seguido por una batalla con Walter es el precalentamiento para que arranque “Abrazando al Rock & Roll”. Todo el estadio se iluminó para mostrar los rostros y el coro eufórico. Finalmente”Guerrero del arco iris” fue el elegido para dar por finalizada la segunda parte del show. Luego de varios preparativos se hace presente “La llave de la puerta secreta” sonando previamente su intro. Solo faltaban dos clásicos, los infaltables. De esa manera con “Mujer amante” y “La leyenda del hada y el mago” se da por finalizado una verdadera fiesta. Un show de primer nivel, a la altura de cualquier banda de afuera como Saxon o Gamma Ray por ejemplo. Show de luces, pirotecnia sobre el escenario, la escenografía, la entrega de los músicos, en un show de tres horas y media. Un concierto realmente impresionante. 25 años no es nada, Rata Blanca demostró que tiene para mucho más.
Galería de Fotos:
Cobertura: Jonatan Dalinger
Fotografías: Cynthia Zelarayán
· Volver











