
Uno de los eventos más destacados de lo que va de este nuevo año fue la nueva visita de Exodus, una de las bandas más reconocidas del thrash metal. El recuerdo de su última visita en Noviembre de 2014 estaba muy fresco. Pero esto no impidió que nuevamente las hordas se congregaran en el recinto palermitano de Groove, para disfrutar del mejor thrash.
En esta ocasión, la excusa es la presentación de su más reciente disco Blood In, Blood Out (2014), el primero con Steve “Zetro” Souza en las voces desde Tempo of the damned (2004). Un aspecto que a priori se mostraba negativo era la ausencia de Gary Holt, alma máter de la banda y único miembro presente en todos sus discos de estudio. Debido a compromisos asumidos previamente con Slayer (recordemos que Holt reemplazó al difunto Jeff Hanneman), su lugar fue ocupado por Kragen Lum, compañero en Heathen de Lee Altus, el otro guitarrista de Exodus.
A partir de las 18:30 hs, mientras iba llegando la gente, pasaron por el escenario varias bandas ascendentes de la escena local. Aunque siempre partiendo del thrash, cada grupo aportó un sonido distinto: así Metalepsia plasmó su costado más crossover/punk, Dittohead mostró vetas más modernas y Hamvides se focalizó en el aspecto más brutal del género. La última banda local en presentarse fue Serpentor, la banda más convocante del thrash vernáculo. Con la velocidad y violencia que los caracteriza, ejecutaron temas de su reciente disco Legiones (2015) como “Reinará el caos” y “Legiones”. Además recorrieron clásicos como “Vomitando odio”, “Militares criminales”, “Síndrome”, “Enfermo poder” y “Privación ilegítima de la libertad”, mientras se armaban enormes rondas y pogos salvajes.
La legendaria banda de la Bay Area comenzó desplegando su maquinaria brutal con el 1-2 que abre su última placa: “Black 13”, inmediatamente seguido de “Blood in, blood out”. El sonido se mostraba fuerte pero claro y conciso, lo que despejó toda duda previa al recordar los problemas de sonido que dejaron un gusto agridulce luego del show de Testament dos meses atrás. “And then there were none”, primer tema ejecutado de su disco más representativo Bonded by Blood (1985), fue coreado por todos los presentes. Continuaron con “Children of a worthless god”, única de la etapa que tuvo a Rob Dukes al frente, y “Deranged”, tema apertura de Pleasures of the flesh (1987). El frontman Zetro Souza es quien se lleva gran parte de la atención gracias a una intensa interacción con el público, al que incita a agitar en las rondas que se forman en cada tema. Pero esta aplanadora del thrash no sería lo que es sino fuera por la poderosa base que forma el bajista Jack Gibson y el baterista Tom Hunting, fundador de la banda junto a Kirk Hammett.
Canciones nuevas como “Salt the wound” y”Body harvest” fueron festejadas como si fueran verdaderos clásicos. De allí en adelante, el repertorio escogido fue himno tras himno, con presencia mayoritaria de canciones de su primer disco Bonded by Blood, sin dudas uno de los discos definitivos del thrash metal. Así, canciones como “Metal command”, “Piranha” y “A lesson in violence” llevaron la adrenalina a tope. Con la misma intensidad, nos entregaron “War is my shepherd”, “Blacklist” e “Impaler” de Tempo of the damned, su brillante regreso discográfico de 2004. Para los bises dejaron especialmente los temas más enérgicos y veloces: “Bonded by blood”, la oda al pogo que es “The toxic waltz” de Fabulous Disaster (1989) y finalmente “Strike of the beast”. De esta forma, tras noventa minutos de thrash culminó exitosamente una nueva visita de uno de los popes del género, demostrando su enorme vigencia y brindando una certera lección de violencia.
Galería de Fotos:
Cobertura: Sebastián De la Sierra
Fotografías: Martín Delgado
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