
En el fin de semana largo de carnaval transcurrieron eventos masivos como el Cosquín Rock o los Rolling Stones en La Plata. Sin embargo, bajo la premisa “El rock se queda en Buenos Aires” se congregaron en el Teatro Flores dos de los artistas más importantes del rock duro local: Viticus y La Naranja. Compartiendo cabeza de cartel y sin actos soportes, todo estaba dado para vivir una gran fiesta y celebrar el gran momento que viven ambos grupos.
La Naranja arrancó cuando aún el reloj no marcaba las 21 hs y el buen sonido fue una pauta constante a lo largo de toda la jornada, desde los primeros acordes de “A 220” hasta el final con “Vampira”. Con casi veinticinco años de carrera, La Naranja (originalmente La Naranja Metálica, luego debieron cambiar el nombre por problemas legales con Ulrich y cia.) mantiene bien marcado en su ADN el “sonido AC/DC”. Si bien lo suyo no es una propuesta que derroche originalidad, saben muy bien lo que buscan y lo hacen de la mejor manera: un sonido rutero y rockandrollero que invita (como mínimo) a mover la patita a todo aquel que lo escuche. Logran esta fórmula gracias a eficaces y excelentes rifs, una base sencilla pero contundente, y el gran carisma del cantante Gabriel “Pelado” de Lucca que, a juzgar por su versión de “T.N.T” parece una reencarnación de Bon Scott. Otras canciones que sonaron fueron “Hagan apuestas” y “Ser o no ser” de Siguen Igual (2003), “Psico parco” y “Eso es rock” de El ojo en la cerradura (2007). “A un millón de años” fue otro gran momento, dedicado a la memoria de Pappo. Además, no podían faltar sus principales clásicos de su primer disco Quemando rutas (2000) como “Quemando rutas”, “Estamos de tu lado”, “Hasta que caigo” o “Rock en la sangre”. Poco más de una hora de show, muy intenso y pesado, con un sonido inmejorable. Una vez más confirmaron su gran presente.
Tan solo quince minutos después salió a escena Viticus, el conjunto comandado por Victor Bereciartúa, más conocido como Vitico, el histórico bajista y ladero de Pappo en Riff. Del mismo modo que el acto previo, el sonido fue potente y muy claro en todo momento. Apenas pisaron el escenario, Vitico avisó sin más preámbulos que el rock se quedó “En la ciudad del gran río”, para ceder paso a dicho tema de Riff. Actualmente, la banda está completada por Jerónimo Sica (batería), el sobrino de Vitico Sebastián Bereciartúa (guitarra y voz) y el joven Gastón Videla en (guitarra y voz), juntándose así tres generaciones unidas por el rock arriba del escenario. Interpretaron varios temas propios, cálidamente recibidos, como “La Autopista” de Viticus (2003), “Esta noche hay rock n’ roll” de Súper (2006), “Voy a pasar a buscarte” y “Fuego y destrucción” de Viticus III (2008) y “Humano” de Rock Local (2011). Estos fueron intercalados con clásicos de Riff, que sin dudas fueron los más festejados del show. Canciones como “No detenga su motor”, “Ruedas de metal”, “Me tienen cansado” hicieron delirar a todos los presentes. Tampoco faltó “Sucio y desprolijo”, himno de Pappo’s blues. Por cuestiones de horario debieron acortar un poco el setlist planeado, pero el final fue un festejo asegurado gracias a clásicos de la talla de “No obstante lo cual”, “El forastero” y “Susy cadillac”. A Vitico se lo nota bárbaro a sus 67 años y a la banda sonando mejor que nunca. Como herederos naturales de Riff, llevan bien alto la bandera del rock duro local.
Galería de Fotos:
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Cobertura: Sebastián De la Sierra
Fotografías: Martin Delgado
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