Enforcer – Casa Babylon (Pcia. Córdoba) (09-03-2016)

12717569_828112617298096_8176102825496028854_nApenas me entere que Enforcer, mis suecos heavy metaleros preferidos, iban a dar no uno sino tres conciertos en esta tierra olvidada de dios. Supe al instante que iba a tener que acudir a cada una de esas fechas cueste lo que cueste, por suerte cuento con una legión de amigos con los que complotar esta clase de locuras.

Llegamos a la provincia del fernet y la alegría varios días antes. Con mis secuaces de aventuras nos hospedamos en un hostel y los días pasaron rápido mientras nos carcomía la expectativa. El martes arribo Enforcer y esa misma noche pudimos tomar unos tragos con los muchachos e ir palpitando lo que sería un show histórico, para los amantes del heavy metal clásico del interior. A los que siempre les toca viajar cientos de kilómetros hasta Buenos Aires para ver a sus bandas favoritas. Entre cervezas nos enteramos que el vocalista Olof Wikstrand se encontraba totalmente enfermo reposando en la habitación del hotel y que lo más seguro es que Joseph (violero) se encargase de los micrófonos como en Black Trip, su otra banda.

La noche pactada llego, un cielo claro y un clima hermoso fue la antesala ideal. Según algunos locales amigos, el recinto es uno de los mejores de la zona y se lo vio muy apropiado para un evento arriesgado: una banda internacional de un género bastante específico tratando de plantar bandera en una nueva ciudad.

El ruido dio puntapié inicial de la mano de Darken, una banda local que practica un death metal thrashero con una impronta técnica y bastante precisa. De a momentos melódicos y de a momentos más afilados, con mucha actitud trataron de ganarle a lo obvio: Ni por cerca practican un estilo que vaya acorde a la fecha, tuvieron que pelearla y sacar chapa de localia con buen sonido y mucho entusiasmo. Punto aparte para los geniales agudos del vocalista que dé a momentos me recordaban al power/speed yanqui de mediados de los 80s.

Enseguida subió al escenario Raptore, unos muchachos picantes provenientes de La Plata a los cuales hace rato vengo siguiendo. Su disco esta pronto a salir y fue una oportunidad excelente para que saquen chispas en territorio desconocido. Desde el principio salieron a comerse el escenario con Rage N’ Fever (tema que da título a su muy recomendable demo) y su riff infeccioso. Se despacharon con un set list ajustado y preciso plagado de temazos de pura cepa como Night on Fire, Back in the Oven (si te gusta Accept, ese estribillo te va a ganar el corazón) y la siempre hitera My Own Grave. Definitivamente Raptore se pudo mostrar en su mejor forma, correteando por el escenario con Nico Cattoni (voz y guitarra) levantando al público y Michel (bajo) con una impronta que le rinde tributo al mismísimo dios del trueno Gene Simmons. Muchos aplausos para estos muchachos que de a poco se van haciendo notar en el país.

Luego de tantos meses esperando este momento, luego de tantas idas y vueltas por pasajes, micros que llegan tarde y mil penurias mas, finalmente empezó a sonar por los parlantes Diamonds and Rust en la versión de Judas Priest. Así como en 2013, ese tema es presagio de la devastación venidera y fue menester cantar junto con Halford para aclimatar a niveles infernales el escenario.

Los suecos no tomaron rehenes, lisa y llanamente saltaron a la yugular. Abriendo el set list con Destroyer, heredera genética del Kill Em All, pudimos ver que finalmente Joseph sería el encargado de cantar en esta ocasión. A pura sangre continuaron con Undying Evil, uno de los cortes de difusión de su más reciente placa From Beyond (en realidad su más reciente entrega de estudio, porque ya está disponible Live by Fire). Se vivieron varios momentos únicos, el estribillo de estadio de From Beyond que pareciese girar en espirales hacia un plano superior en la medida en que todas las gargantas repiten esas sencillas pero potentes dos palabras, el cover bestial de Countess Bathory (donde la voz áspera y rockera de Joseph brillo como nunca en la noche) el himno samurái titulado Katana (y esa hermosa sección media donde Tobias se transforma en Steve Harris para interpretar una de las líneas de bajo más emocionantes del heavy metal moderno). Todo esto compactado por una banda que entiende bien cómo manejar el escenario, que no deja espacios vacios, que no da un respiro a su público, que busca conectarse con los que están al frente y con el que mira con indiferencia en el fondo. Olof aun sin voz dio todo arengando a los que se acercaron aquella noche histórica a sentir esas guitarras gemelas de alto octanaje.

La velada termino con una de las canciones más populares de la banda, Midnight Vice. La primera de tres masacres estaba completa. No pude dejar de lado mi fanatismo ni por un segundo y logre obviar algunas fallas aparentes en la organización tanto local como foránea. Aun asi pudimos vivir un recital único que culminaría en Uniclub dos días después.

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Cobertura: Ian Undery
Fotografías: Laura Zurita Monney




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