Steven Wilson – Groove (22-03-2016)

stevenwilsonA menos de un año de su anterior visita, Steven Wilson, máximo ícono contemporáneo de la escena progresiva, regresó una vez más a Sudamérica para dar lugar a su cuarta gira en la región en cinco años. Esta vez el show fue en Groove, a diferencia de sus últimos dos shows en Vorterix. La particularidad de tratarse de un show con la consigna “An evening” dejaba entrever que se trataría de un show extenso, y vaya si lo fue: durante casi tres horas y cuarto, el ex líder de Porcupine Tree brindó una clase magistral de música con un sonido perfecto que acalló las voces de quienes cuestionaban el lugar elegido para el evento.

La primera parte del show mostró la ejecución en su totalidad de su última larga duración Hand.Cannot.Erase (2015), mientras una pantalla HD reproducía videos e imágenes que complementaban la historia de cada canción. El disco, inspirado en la historia de Joyce Carol Vincent, joven encontrada muerta tres años más tarde, sin que nadie la extrañara a pesar de tener familiares y amistades. A lo largo del mismo se muestran las distintas facetas de Wilson (quién oficia de compositor, cantante, tecladista, guitarrista y bajista), que dotan la obra de enorme riqueza y complejidad. Tanto los temas más progresivos (“3 years older”, “Routine”) como los que muestran los aspectos más agresivos (“Home invasion”, “Ancestral”), los más accesibles (“Hand.cannot.erase”, “Happy returns”) o el single “Perfect life” con sus coqueteos electrónicos, tienen el sello registrado de un artista que se reinventa a sí mismo en su constante búsqueda de nuevos horizontes musicales.

Los músicos que lo acompañan (Nick Beggs en bajo y stick, Adam Holzman en teclado, Dave Kilminster en guitarra y el baterista Craig Blundell) son sencillamente impecables en todo momento.  Lamentablemente, la cantante israelí Ninet Tayeb que lo acompañó en la gira, no estuvo presente en Sudamérica para aportar su toque especial en temas como “Routine” o “Ancestral”. Steven estuvo de muy buen humor y más interactivo con la audiencia que nunca, haciendo frecuentes chistes, e incluso grabó un video del público para la red social snapchat. Muy buen gesto de acercar varias botellas de agua a la gente ante el agobiante calor.

Tras un intervalo de veinte minutos, comenzó la segunda parte del show que incluyó temas de sus otros trabajos solistas y material de sus otras bandas. La espera terminó con la densa atmósfera de “Drag Ropes”, de Storm Corrossion, el proyecto que inició en el 2012 junto a Mikael Åkerfeldt de Opeth. Los temas de Porcupine Tree fueron indudablemente los más celebrados: “Open Car” con sus aires metaleros, “Lazarus” (dedicada a David Bowie), “Don’t hate me” (donde el teclado reemplazó el característico solo de saxo), “Sleep together” (con imágenes proyectadas en el telón transparante delante del escenario) y hacia el final “The sound of Muzak”, cuyo estribillo fue coreado por todos los presentes.

“My book of regrets” y “Vermillioncore” fueron los tracks extraídos de 4 ½, EP editado a principios de este año que funciona de puente entre Hand.cannot.erase y el próximo disco a editarse en 2017. No puede pasarse por alto la intensa versión de “Index” de Grace for drowning (2012), ni la emotiva versión de “Space oddity” en homenaje a David Bowie, músico que influenció enormemente a Steven en su intención de evolucionar artísticamente y no mirar atrás. El final fue con la que Steven considera una de las mejores canciones que haya compuesto, “The raven that refused to sing”, que puso un melancólico y atmosférico final al evento cuando ya habían pasado diez minutos de la medianoche. Una velada mágica que dejó el sentimiento unánime de haber vivido un show irrepetible. Ahora queda esperar su nuevo trabajo y el regreso probablemente en 2018.

Galería de Fotos:

Ver galería completa

Cobertura: Sebastián De la Sierra
Fotografías: Juan K Baracaldo




· Volver




















logos_apoyo