Los Antiguos – City Bar (24-03-2016)

1909689_10154036418384932_7307883970520835470_nLos Antiguos, la banda pesada más interesante de los últimos tiempos, se presentó en City Bar Martinez junto a Misa Negra y Pulpo Negro para despertar la Zona Norte del Gran Buenos Aires.

En estos tiempos donde la revolución es una palabra que esta de moda, dentro del metal también hubo una. En los últimos cuatro años el stoner metal, junto al doom y toda ese veta oscura del género más pesado del rock fue tomando un lugar importante dentro de la comunidad metalera. Fue así que un día Los Antiguos cobró vida. De tocar los lunes en Club V a agotar las localidades en Uniclub. De tocar en Buenos Aires a viajar a Córdoba. De tocar en diferentes clubes a cerrar festivales. El desembarco de su gira barrial esta fue en Martinez.

Cuando se arrima a recitales underground e independientes de los gigantes dinosaurios se puede acercas más a las bandas, y el público se convierte en hermandad. Misa Negra demanda comunión poguera. Rodrigo Plasencia (voz), Guido Occhiuzzi  (guitarra), Martín Madariaga (guitarra), Walter Barrionuevo (bajo) y Agustín Morelli (bateria) crean un death metal bestial. Agresivos, originales y que mas allá de la brutalidad no peca de ser una bola de ruido.

En segunda instancia, Pulpo Negro aporto su cuota stoner. Los ganchos ilustrados por las guitarras de Pablo Krause y Damian Masulli más la prolija base de Sebastián Persec (Bajo) rematada por Pablo Iacovone (Batería) son perfectos para el agite. Max Jones (voz) con su particular carisma exalta al público como todo un frontman debe hacer.

Después de una calurosa y movida antesala Los Antiguos se presentaron sobre el escenario pocos minutos antes de las dos de la madrugada. Como su segunda placa, el show comenzó con «C.O.C» y «Te lo vengo diciendo». Pato Larralde como siempre efectivo comandando el público animándolo a descontrolar.

De su primer disco Simple, «La peste del sapo» y «El Sureño» fueron claros ejemplos. Las guitarras afiladas de Sergio Conforti y David Iapalucci se escucharon rabiosas de sudor y sangre. El sudor lo consiguieron. Huija (batería) y Mow (bajo) por momentos parecen salidos de una banda punk, por la adrenalina que exponen al interactuar con sus instrumentos. Con «La culpa al viento», «El hombre que no se puede ir» y «El inventor del mal» el pedido de Larralde se volvió a cumplir. El fervor del público al cantar, saltar y bailar los temas son de otro planeta. Realmente no solo Los Antiguos son la revolución de la música pesada argentina, sino que ellos flamean en lo alto, son la cara visibles de un puñado de bandas como Misa Negra y Pulpo Negro, entre otras, que sostienen el asta.

Cobertura: Jonatan Dalinger




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