
Tracklist:
1. Las entrañas de lo vedado
2. Pantano
3. Cosechando tormentas
4. Demonios
5. Nomade
6. Predicador
7. Hordas
Daré inicio a esta reseña con una breve anécdota a modo de telón etílico. Creo que fue por el 2011, por aquel entonces yo era un muchacho de 15 y recién comenzaba acudir conscientemente a recitales de metal under. Con un amigo nos mandamos sin saber demasiado a una fecha en un hermoso antro escobarense, el mítico Dr. Tazo, y la primer banda que recuerdo ver en vivo fueron estos muchachos. Distinta formación, distinta época, distintos temas, pero el Pulpo era igual de negro. Luego de esta pequeña introducción al mejor estilo Virginia Lagos pasemos a hablar de El Arte de Matar, el primer disco de estudio de Pulpo Negro.
El álbum abre con una narración de Pato Larralde (Sauron, Los Antiguos) que da pie a “Pantano”, un tema directo y rockero que sube las pulsaciones al instante. Max Jones tiene un registro que me recuerda al James Hetfield del A.J.F.A, le da una dimensión más dura y agresiva a los riffs de Krause/Masulli. “Cosechando Tormentas” es un viejo conocido, una nueva versión del tema que apareciese en el primer demo de la banda pero actualizada al sonido presente del grupo. Una jugada arriesgada (pero exitosa) dada las diferencias en el estilo vocal de Max y el anterior cantante Mauro.
“Demonios” fue el primer tema adelanto de El Arte de Matar, una canción pesada y en extremo machaquera que sale con dientes afilados. Promediando la canción las guitarras desembocan en un bonito solo con wah wah (una constante a lo largo del disco) y un riff denso en la vena de C.O.C y Down. Sigue “Nomade”, el segundo tema más largo y uno de los más particulares desde el lado instrumental y vocal al contar con una doble melodía de voces superpuestas en el verso.
“Predicador” y “Hordas” cierran la función, siendo este ultimo uno de mis favoritos. Decididamente incendiario y nacido para escucharse en vivo, es una manera ideal de concluir esta primera ofrenda. El arte olvidada de matar tiene asegurada la perpetuidad mientras haya riffs y guitarras ahogadas en distorsión y wah wah. Tal vez las voces tiene un eco que al principio me hacia ruido, pero la crudeza equilibra el sonido y asegura un interesante viaje sin retorno de la mano del Pulpo.
Review realizada por Ian Undery
· Volver



