
Pocas bandas internacionales despiertan en los argentinos lo que Barón Rojo. Sera porque fueron una de las primeras agrupaciones internacionales de metal que bajaron hasta este país plagado de rabiosos metaleros, allá a principios de los 80s, berrando canciones potentes y en nuestro idioma natal. Cualquiera sea la explicación, lo cierto es que la bestia de los hermanos De Castro sigue tan vigente en nuestras tierras como hace 30 años.
El Baron sobrevoló Buenos Aires una vez más, en esta oportunidad el marco fue el teatro Vorterix. Colegiales se tiño de rojo para una noche llena de riffs y por sobre todo, nostalgia. Es que los españoles no vinieron solos, los actos de apertura, muy acorde a la fecha, fueron grandes bandas con trayectorias que se remontan varios años atrás.
La más joven de todas, Viernes 13, fue la encargada de abrir la noche con su heavy metal clásico impostado de esa personalidad sudamericana inconfundible. Los paraguayos supieron hacerle frente a la durísima tarea de calentar los motores ante un público ansioso.
Retrosatan salió a las tablas y no pude ocultar mi emoción. Es que hace unos años no me hubiese imaginado que esta leyenda olvidada del metal nacional recibiese finalmente el reconocimiento y admiración que merece. Se despacharon con un set justito que incluyo monstruosidades como “Exorcizando la Cruz” y “Grito Mortal”. Más de una cabellera se comenzó a agitar cuando Domingo Felice comenzó a tocar ese riff inconfundible que atraviesa 30 años de metal local.
No pasa demasiado tiempo cuando Paranoia salió a la cancha para cerrar la trifecta de actos de apertura. Otra banda que al igual que Retrosatan, lleva muchos años peleándola en la escena metalera. Supieron levantar al público con sus temas y con un puñado de covers para sacudirse la modorra y prepararse para el plato fuerte.
No pasaban de las 21 hs cuando el Baron tomo por asalto a un teatro repleto. Es imposible no cantar estas canciones con el corazón, tal vez las cuestiones idiomáticas y un romanticismo único sea combustible para esta pasión, lo cierto es que ninguna garganta quedo quieta con “Baron Rojo” y “Larga Vida al Rock n Roll”. Mentiría si dijese que el publico de dividía por partes iguales, la realidad es que la gran mayoría de los concurrentes tenían en su haber unas cuantas primaveras más que quien les escribe, pero bajo el encanto de himnos como “Flores del Mal” o “Cuerdas de Acero” las barreras de edad y origen quedan nulas.
Con un set que superó las dos horas, varios reprises y múltiples hits -incluyendo la seguidilla “Hijos de Cain”, “Con Botas Sucias” y “Los rockeros van al infierno” – los españoles dejaron satisfechos a su público. Si hasta nos regalaron una bella interpretación de “Buenos Aires” que, en palabras de la banda, compusieron luego de quedar maravillados por nuestra ciudad hace ya 30 años. La hora fue cerrándose y el final se hizo próximo. Nada de palmadas en la espalda, “El malo” y “Son como hormigas” fueron el listón final de una noche perfecta. Definitivamente la química entre los barones y el público argentino sigue en llamas, ojala tengamos la chance de verlos sobrevolar nuestras tierras infinidad de veces más.
Galería de Fotos:
- Baron Rojo
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Cobertura: Ian Undery
Fotografías: Martín Delgado
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