
Michale Graves volvió a Buenos Aires y ya nadie se sorprende, es un visitante habitual. Lo que sí sigue llamando la atención es la convocatoria. El domingo, Groove volvió a llenarse por un público que mezcla punks curtidos, fans de Misfits de varias generaciones y un recambio joven que se sigue pintando la cara con el mismo entusiasmo que lo hacían otros hace décadas. La frecuencia con la que Graves pisa el país no desgasta el interés, porque su figura condensa algo que acá funciona: un cruce entre la devoción por lo clásico, el culto al terror y una teatralidad que nunca pierde humor.
La noche arrancó temprano con una seguidilla de bandas locales. Horror Inc. abrió con un set breve, pero lleno de la emoción de compartir escenario con quien los inspiró a formar la banda. Luego siguió Cobra Sarli, que desplegó toda su actitud con temas como “Me Querés (Cambiar)” y “El llamado de la oscuridad”. Con un sonido algo saturado, pero una entrega total, confirmaron por qué son una de las propuestas más sólidas del punk’n’roll actual, además de celebrar que las mujeres siguen ganando un espacio clave dentro de una escena históricamente masculina. El cierre del bloque telonero quedó en manos de Gatos Sucios, veteranos de más de tres décadas de punk rock nacional, que trajeron clásicos de su trayectoria con “Locura General”, “Hipócrita” y “Calesita del vicio”. Entre sarcasmo y risa, quizás también marcando distancia con la polémica que acompañó a Graves hace un tiempo, el frontman Diego Ortiz se despidió levantando el brazo y repudiando: ‘Nos vamos yendo ahora que el pelado supremacista está por subir al escenario. Esto es el mal, que Dios los cuide a todos’.
Hablar de Misfits es hablar de uno de los fenómenos más singulares del punk. Fueron quienes contribuyeron a darle un cuerpo visual, cinematográfico y conceptual al género. Con su mezcla de punk, melodías y una estética inspirada en el cine de terror, crearon un universo. Su iconografía, el logo del “Crimson Ghost”, los peinados imposibles, y las letras llenas de referencias clase B moldearon generaciones enteras y se volvieron un lenguaje propio dentro del rock. Misfits no solo definió un sonido, sino una actitud de abrazar lo monstruoso con orgullo y convertirlo en identidad.
Michale Graves llegó a Misfits para romper con la tradición de Glenn Danzig y su incorporación redefinió por completo el sonido del grupo y le dio una nueva etapa de popularidad. Con los discos que interpreta en esta gira, American Psycho (1997) y Famous Monsters (1999) en su totalidad, Graves y la banda abrieron las puertas del horror punk masivamente. Aunque el paso por la banda fue breve, su marca quedó indeleble. Verlo hoy es asistir a una especie de autocelebración consciente. Graves no intenta disimular que lo suyo es una relectura de un momento específico. En lugar de buscar relevancia contemporánea, refuerza la idea de que su paso por Misfits siempre funcionó como un espacio simbólico donde muchos encontraron pertenencia y libertad para jugar con sus propias rarezas.
Para cuando se apagaron las luces y sonó “Abominable Dr. Phibes”, la emoción ya estaba presente. Graves apareció caracterizado, siempre entre lo grotesco y lo lúdico, y desató la euforia con “American Psycho”. El setlist fue extenso, incluso para sus estándares. Entre clásicos como “Dig Up Her Bones”, “Scream!”, “Dust to Dust” y “Saturday Night”, se colaron temas de su carrera solista, que aportan matices, pero no cambiaron el eje. Todo gira alrededor del universo Misfits, y Graves lo sabe. En lugar de esquivarlo, lo explota con naturalidad. Baila, agradece, baja del escenario, abraza a la gente. Todo se da en pura cercanía.
El público argentino, por su parte, mantiene con Graves un vínculo que trasciende la nostalgia. No se trata solo de revivir una época, sino de volver a una estética compartida: el cómic, el terror, la exageración. En el pogo, mientras suenan temas como “Hybrid Moments” o “Helena”, conviven disfraces, maquillajes y generaciones distintas, todas sabiendo que lo que se celebra no es la oscuridad sino la pertenencia.
Uno de los momentos más comentados llegó con su versión de “What a Wonderful World”, en homenaje a Joey Ramone y su cover de Louis Armstrong, antes del cierre con “War Pigs”, dedicada a Ozzy Osbourne. Ambos guiños mostraron que Graves entiende su rol: un mediador entre mundos. Punk, metal, teatralidad y cultura pop conviven sin jerarquías. No hay dogma, hay espectáculo.
Lejos de una gira conmemorativa, Graves logra algo distinto, convierte la repetición en un acto performático. Cada show suyo en Argentina es, al mismo tiempo, igual y diferente. Reiterado en repertorio, singular en lectura. No promete novedades, garantiza continuidad. Su presencia escénica combina lo macabro y lo empático: un monstruo que se sabe personaje y que, justamente por eso, genera esos puntos de encuentro.
El show de Groove no fue el más grande ni el más sorprendente que haya dado acá, pero sí dejó en claro algo: lo que propone Graves es, más que un recital, una forma de comunidad. Un ámbito donde se puede ser exagerado, melodramático y feliz a la vez. Y eso, dentro del universo siempre cambiante del punk, ya es una rareza.
Por Sofia Alvarez
PH: Cuervo Deth
La histórica banda argentina de death metal, Avernal, presenta oficialmente su nuevo álbum de estudio, Ekpyrosis, el próximo sábado 15 de noviembre en The Roxy Live (CABA). El disco verá la luz el 7 de noviembre y marca el noveno lanzamiento de su contundente y consolidada trayectoria dentro de la escena extrema latinoamericana.
Ekpyrosis fue grabado durante el mes de agosto en distintos estudios de Buenos Aires y contó con la coproducción, mezcla y masterización del reconocido productor Jaime Gómez Arellano, desde Porto, Portugal. Gómez Arellano ha trabajado con artistas fundamentales del metal mundial como Ghost, Paradise Lost, Grave Miasma y Cathedral, aportando una impronta sonora poderosa, oscura y visceral, que potencia la identidad inconfundible de Avernal.
Como complemento a este lanzamiento discográfico, la banda también presenta “Necrografía – Autopsia de una banda de Death Metal”, libro escrito por Facundo Llano, que reconstruye la historia de Avernal desde sus raíces más profundas, atravesando anécdotas, procesos creativos, cambios, crisis, discos, escenarios y la persistencia de más de tres décadas de actividad en el under y más allá.
Avernal es considerada una bandaa icónica dentro del Death Metal Latinoamericano.Pionera en el Sub-Género del Death And Roll, iniciaron su camino a mediados de 1993 en el Sur del Gran Buenos Aires. Actualmente, esta formada por Cristian Rodríguez (Voz), Federico Ramos (Guitarra), Gonzalo Varela (Guitarra), German Rodríguez (Batería) y Tulio Navio (Bajo).
Con este lanzamiento llegan a los 9 álbumes de estudio: Avernal (1997), No Hope (2001), III (2004), El Sangriento (2006), Miss Mesías (2009), Réquiem para los Rebeldes – Necrología Pt. 1 (2011) La Quimera de La Perfección (2016) y Tzomplantli (2020) completan la discografia.
El show del 15 de noviembre ofrecerá una experiencia completa: nuevas canciones en vivo y una selección de clásicos que abarcan toda la discografía del grupo, en una noche pensada para seguidores de todas las épocas. Las entradas están disponibles a través de sistema All Access.
Últimamente contamos con la suerte de ver seguido a artistas importantes en Argentina, ya sea por giras o porque simplemente les gusta nuestro país y el público en sí. Uno de esos casos viene siendo el de Michale Graves quien volvió a nuestro país en este mes para dar un show en vivo en Groove y otro, al día siguiente, el lunes tres de noviembre, en Club Cultural Bula. Voy a contarles sobre este segundo show que se trató de un acústico en un espacio íntimo y tranquilo en donde interpretó canciones tanto de Misfits cómo de su era solista solo con su guitarra. Definitivamente, se esperaba un show diferente a lo que ya conocíamos de Graves y lo fue por demás.
Cerca de las 20:00 horas se subió Lucho Hit encargado de abrir la velada de un Bula que de a poco se llenaba de gente bien pegada al escenario para ver de cerca el acto principal. Un setlist con covers cómo “Poison Heart”, “Enjoy The Silence” y “Island In The Sun” incentivo a que todos canten y calienten la garganta. Entre saludos, agradecimientos y fotos se cerró el primer acto de la noche.
Acomodando una silla, un pie de micrófono y demás detalles a eso de las 21:10 hs vimos bajar las escaleras a un tipo con sombrero negro. Parecía un cowboy, pero era Michale Graves quien saludo, tomo asiento y empezó a interpretar las canciones. Si bien había una lista de temas que seguir, Graves se guio por lo que sintió en el momento, inició con “Vagabond” , “I Believe” y “Blackbird” y siguió con algunos clásicos de clásicos cómo “Shining” y “Descending Angel”.
El sonido era ideal, más allá de que el show no implica estar en tanto detalle, el sótano de Bula se caracteriza por tener un escenario bajo que sirvió para que este show que este casi a nuestra altura. Logicamente, Graves toco sentado, pero entre tema y tema el público le pedió se ponga de pie y continúe su set de esta manera. Graves dijo que le era incomodo hacerlo de esa manera y retruco con una mejor idea: invitó a toda la gente a subir al escenario y sentarse alrededor de él cómo si fuese un fogón. Entre confusión y euforia, nos acomodamos como pudimos alrededor de él que nos miró con una sonrisa y continuó el set con canciones que forman parte de su etapa solista: “Lucifer I am”, “Best of Me” y “Boxcar Headed East” y algunas otras más de Misfits como “Fiend Club”, “Dig Up Her Bones”, “Scream!” y “Saturday Night”.
A la mitad del show hubo problemas con la guitarra por lo que Michale aprovechó para responder preguntas y recibir presentes y muestras de cariño. Incluso escuchó a los pedidos y sonó “Ophelia” que entre risas y nervios al intentar recordar los acordes, sacó a flote una hermosa versión de la canción. A esa altura de la noche el recital ya era como estar en una juntada con un amigo al que no ves por mucho tiempo y elige contarte un poco de su vida. En este caso, a través de su música, agradeciendo que estemos ahí con él. Esto también sirve para ver que es posible bajarlo de ese lugar de famoso y darse cuenta que después de todo es uno más que junto a nosotros resiste hoy. Para cerrar la noche (la cual parecía no tener fin) pasaron “Casket”, “Train To The End Of The World”, “Fiend Without a Face”, “Die Monster Die” y “Dust To Dust”. Si era por él, la cosa seguía, pero le dijeron que quedaba tiempo para un tema más, por lo que afino la guitarra y dio un breve discurso sobre no estar solo, de no bajar los brazos. Inmediatamente, sonó “Newsong” siendo, quizá, el momento más alto y emotivo de la noche, por la fuerza de la letra y por la interpretación de Michale. Después de esto el músico dio las gracias y saludo a una fan que rompió en llanto al escuchar el tema dejando claro que la velada estuvo cargada de emociones a flor de piel, todo por un hombre y su guitarra.
Luces prendidas, alegría, confusión y muchas otras cosas pasaron cuando Michale Graves dejó el escenario. Rápido subió la escalera despidiéndose a la pasada, todo mundo miraba a su alrededor cómo perdidos o tal vez extasiados, no lo estoy seguro. Si sé que esta fue una experiencia distinta a la que el ex Misfits nos tiene acostumbrados, pero que conocíamos y por ahí no pensamos verla nunca de primera mano. Algunos esperaron una oportunidad de foto o al menos una palabra de agradecimiento y aunque la misma se escapo, pudimos ver lo bello de lo simple, supimos entender los sentimientos en la música y más importante, supimos lo que es llorar un lunes por la noche.
Por Fernando Gonzalez
PH: Martes Rubi
La banda austriaca de post black metal, Harakiri For The Sky, llega a nuestro país, en el marco de la gira Heal Me – Latin America 2025 donde presentara, además de otros temas, su nuevo y aclamado álbum Scorched Earth. El setlist incluirá canciones de su más reciente producción Scorched Earth, considerada por la crítica como su obra más poderosa y emotiva hasta la fecha, además de un repaso por sus álbumes anteriores como Mӕre, Arson y III: Trauma. La combinación de atmósferas melódicas, riffs demoledores y letras introspectivas promete un viaje sonoro único.
Harakiri for the Sky es una banda austriaca de post-black metal formada en Salzburgo y Viena en 2011 por el vocalista JJ (Michael «V. Wahntraum» Kogler) y el multiinstrumentista Matthias Sollak, exmiembro de la banda de black metal Bifröst. Han publicado seis álbumes de estudio —Harakiri for the Sky (2012), Aokigahara (2014), III: Trauma (2016), Arson (2018), Mӕre (2021) y Scorched Earth (2025)— a través del sello alemán AOP Records. La banda ha colaborado con numerosos grupos de la escena post-black metal, como Heretoir , Alcest y Austere.
Harakiri For The Sky redefine y traspasa los limites del black metal moderno y este 9 de noviembre, en el Teatrito preparate para una noche hipnótica que te hará sacar afuera lo mas oculto de tu ser en un ritual catartico.
Por el lado nacional, la única banda elegida para abrir la noche es Rhaug, una banda que viene pisando fuerte en la escena nacional en lo que a black/death metal refiere.
Las entradas ya se encuentran a la venta a través de sistema Passline, Icarus Music Store , en oficinas Icarus Music, ubicada en Aristobulo del Valle 104, La Boca; y en puntos de ventas oficiales.
Con más de dos décadas de trayectoria, Nueva Ética dejó una marca indeleble en la escena hardcore sudamericana, inspirando a generaciones con su mensaje de resistencia, ética y unidad. La banda icónica del hardcore argentino y sudamericano vuelve a los escenarios después de trece años de silencio para protagonizar un reencuentro histórico. El encuentro es el próximo 9 de noviembre, el mítico Teatro Flores será testigo de una noche única e irrepetible, donde el pasado, el presente y el futuro del género se encontrarán en un mismo grito. De cara al show de este domingo, Metal Argento estuvo en contacto con Gerardo Villalobos y converso sobre el rol de la banda en la escena hard core vegan straigh edge, el impass y el regreso, por unica vez, a un escenario como el de Flores.
Indudablemente, marcaron un antes y un después en la escena hard core argentino y latinoamericano ¿Cómo se siente llevar eso consigo?
Se agradece al público hardcore underground por posicionarnos a ese nivel. Para nosotros siempre fue hacer lo que nos gusta de la mejor manera con la madurez que se demuestra en nuestro recorrido entre disco y disco. Siempre con el mensaje directo y sincero que caracteriza nuestras letras.
Además, Nueva Ética se consolido como un estandarte del movimiento vegan straigh edge. Militar el S.E es una forma de denuncia y de ejemplo ¿Se lo tomaron de esa manera o era indistinto en como calaba eso en el público?
Siempre fue de esa manera en nuestras vidas personales, todo lo que escuchas en las letras es lo que sentimos nosotros mismos nuestras convicciones y los cambios que nos gustaría ver en el mundo, el cambio empieza en uno mismo.
Si bien, pasaron 13 años de silencio en 2019 Javier Casas declaró que la banda no quería un show reunión y que incluso nunca hubo un show de despedida por lo que, técnicamente, Nueva Ética nunca termino. ¿Esto es así? ¿La banda nunca se separó?
La banda nunca sufrió una separación, solo que las sircunstancias de la vida que nos atora de responsabilidades personales y algunos que se fueron a vivir fuera del país impidió seguir 100% activos pero la realidad es que nunca hubo un “last show” eso no existe para nosotros, simplemente la banda quedó en inactividad por tiempo indeterminado…tuvimos la oportunidad de reunirnos en USA para hacer un mini tour en el 2019, siempre es lindo poder reunirnos entre amigos a hacer lo que amamos.
Entonces, pasaron 13 años para Nueva Ética asalte un escenario otra vez ¿Por qué ahora?
Como dije anteriormente simplemente por qué las sircunstancias de la vida nos reúne una vez más en Argentina..yo estuve viviendo 10 años en New York City, eso fue un gran obstáculo para poder concretar shows y la reunión de la banda..así que aprovechando mi visita a Buenos Aires se dio que podamos reunirnos una vez más y felices esperando
este gran evento en el Teatro Flores.
¿Cómo ven el hard core hoy en día y cómo ven a las nuevas generaciones?
Yo personalmente lo veo muy bien! Sigo las bandas y la actividad de la escena hardcore argentina desde las redes ya que como comenté anteriormente no estoy en el país hace 10 años, pero veo muchas bandas nuevas mucha sangre joven y eso está buenísimo para el recambio de la escena underground. Me encanta ver a los pibes haciendo lo que les gusta con toda la energía y emoción que implica ojalá siga creciendo. Mi consejo es: Hagan música, graben y lancen esas canciones alguien ahí afuera las necesita.
¿Qué podemos esperar y/o adelantar del show en el Teatro Flores?
Para nosotros es muy especial en cuanto a poder reunirnos como amigos a disfrutar de esta locura que es NxE, estamos armando un show muy especial con un repaso por todos los discos de la banda desde “Momento De La Verdad” hasta “3L1T3” así que nada a preparar ese cuerpo para el Mosh y la fiesta! ojalá la vida nos regale más oportunidades como esta para compartir entre nosotros y con el público! LA NUEVA ETICA NO TIENE
FINAL! Gracias.
Por Jonatan Dalinger
Grave Digger vuelve a Buenos Aires para celebrar de los 45 Años en un evento histórico e irrepetible. La cita es el próximo 7 de noviembre en El Teatrito y las entradas están a la venta a través de la tienda Icarus.
Hace mucho tiempo, en una Alemania muy, muy lejana . . .
Formada por Chris Boltendahl en 1980, Grave Digger consolido un fandom deesde temprano para enaltercerla como una banda de las banda de culto de heavy power metal. Su primera aparición editada fue en el recopilatorio de varias bandas Rock From Hell en 1983 y tan solo un año después grabó Heavy Metal Breakdown, el cual fue muy bien recibido en los escenarios alemanes. Este disco impacto por la poderosa voz de Boltendahl y las sobresalientes guitarras en temas como «Headbanging Man», «Heavy Metal Breakdown» o «Legion Of The Lost», entre otros. Ese mismo año salió a luz el sencillo «Shoot Her Down», que incluye temas como «Don’t Kill The Children» y «Tears Of Blood» con riffs demoledores en las guitarras. Como si fuera poco, ese mismo año también se grabó Witch Hunter, en el que se destacan temas como «Witch Hunter» y «Night Drifter».
Y al final, la vida sigue igual . . .
En 1987, el grupo se disolvió y fue renombrada como Digger para sacar el disco Stronger than Ever. Esto fue debido a la presión por parte de su antigua discográfica ya que el álbum anterior, War Games, no vendió las copias esperadas. Este nuevo álbum con otro nombre y un estilo musical más comercial también fue un fracaso. Se volvieron a reunir en 1991 y la banda cerro contrato con la discográfica Gun con la cual salió en 1993 su exitoso álbum The Reaper. Este álbum supone toda una declaración de intenciones sobre el nuevo estilo de Grave Digger en los discos venideros: guitarras afiladas y potentes, baterías veloces, en ocasiones rayando el blast beat y la voz de Boltendahl, oscura y desgarrada, al mismo tiempo que melódica.
Dos años más tarde, llego el disco más salvaje de toda su discografía, Heart of Darkness, con temas inolvidables como «Circle of Witches», «The Grave Dancer» o la que de a nombre a la placa. Tras esta obra llegan los años dorados con la denominada ‘Trilogía Medieval’. Aprovechando el exito de la película Corazón Valiente para 1996 salió Tunes of war, un disco conceptual basado en la épica escocesa, con William Wallace o Robert Bruce y «Rebellion», canción que se convertira en un himno para sus seguidores. Finalmente, en 1998, llego Knights of the Cross, con temática basada en los caballeros templarios y en las cruzadas con un sonido más melódico y atmosférico y con mayor variedad en sus temas, incorporándose los teclados de H.P.Katzenbourgh y siendo el primer álbum con Jens Becker al bajo. Apenas un año después llega el final la trilogia con un disco basado en la Tabla Redonda y la Leyenda Artúrica: Excalibur.
En el 2000 . . .
Para la entrada del nuevo milenio, Grave Digger vio modificaciones en su formación. El guitarrista Uwe Lulis, dejo la banda luego de ser ladero de Boltendahl 12 años. En su lugar llega el ex-Rage Manni Schmidt, que también ocupa el lugar de cocompositor junto a la voz del grupo. Lejos de la epoca medieval, el grupo toma el rumbo de adentrarse en relatos de Edgar Allan Poe.
De su presentación en el festival Wacken 2002, uno de los principales festivales metaleros de todo el mundo, se grabo Tunes of Wacken en homenaje al tridente medieval. Esto dio paso a que en en 2003 llegase el turno para Rheingold un disco basado en las leyendas de los dioses germánicos trilogía y que abriría una nueva trilogia. En 2005 editan el, para muchos, peor álbum de la etapa de Grave Digger tras su vuelta en el 93, The Last Supper. Liberty or Death recibió buenas críticas, pero solo por el traspie con el disco anterior y la critica se resumen en que sus discos ya no enganchan como antaño. De todas maneras, cabe destacar la prolifica carrera de los teutonicos. A finales de 2007 se anuncia la incorporación a la formación de un segundo guitarrista, Thilo Herrmann, ex-Running Wild y amigo de Jens Becker con quien coincidió en la época dorada de Running Wild. Ballads of a Hangman (2007), es considerado el mejor disco de Grave Digger tras la marcha de Lulis.
En los últimos años, Grave Digger siguió con su fructifera fabrica de discos hasta el corriente que llego con la salida de Bone Collector y los encuentra celebrando 45 años de carrera ininterrumpida. La oportunidad de ser parte de “The Latin America Celebrations” y presenciar himnos inmortales en vivo demuestra que este show en Argentina no es uno más, es la historia del metal en un solo escenario.
Y cómo no ilusionarse con esta nueva criatura que ha gestado esta legendaria banda nacional, que muestra en sus integrantes el paso del tiempo, pero ahí se mantienen erguidos como un roble y con el hard rock, el neoclásico y el metal que recorre por sus venas. Bueno ¿De qué estamos hablando? Tándem presentó su nuevo álbum llamado La Vida es Hoy (2025) el pasado 1 de noviembre en The Roxy Live, y junto a ellos estuvieron Curwen y Herederos del Rock.
En primer turno estuvieron los Curwen, que en realidad iban a tocar segundos, pero lamentablemente Javier Azcurra, vocalista, no pudo ser de la partida y, en lugar de él, con tan solo un día de ensayo, lo reemplazó Martín Balbi, que cumplió con creces la performance. En una palabra: Curwen estuvo en buenas manos. En su repertorio hicieron un homenaje a Ace Frehley, guitarrista y miembro fundador de Kiss fallecido el pasado 16 de octubre del corriente donde hicieron los primeros acordes de “Detroit Rock City”, y temas de composición propia como “El Llamado de la Libertad”, “Tiempo de mi Revancha” (compuesto por Martín Balbi) y “Hombre Silencioso”.
En segundo turno vinieron los Herederos del Rock, con una energía arrolladora y rockera. Nos sorprendieron con un cover de Héroes del Silencio, “Entre Dos Tierras”, clásico de clásicos de la leyenda española. También siguieron con temas propios y citamos una exquisitez: “Corazón Delator”, un homenaje a Soda Stereo que, en un videoclip, fue hecho en estudios con la participación de Fernando Scarcella, Cristian Lapolla y Ulises Lescano. Como nota, también citamos que el vocalista reside en Boston, Estados Unidos, y vino especialmente para sendas presentaciones de la banda.
Y por último apareció Tándem, con la premisa de presentar su flamante álbum La Vida es Hoy (2025) y también tocar los clásicos de siempre. Desde el vamos, Javier Dular en voz fue el principal actor que interactuó con la gente, sin dejar de citar los solos de Mario Ruscio, la terrible performance de Lito Salerno en el bajo, el dueño de los golpes, o de los latidos, en la bata: Rocky Maesano y Beto Gómez haciendo magia con los teclados. Todos fueron ovacionados durante todo el show. Como dije anteriormente, no faltaron los infaltables clásicos; uno de ellos es como uno de los himnos de la agrupación: “Despierta Argentina”, un incentivo para estos tiempos en los que estamos viviendo, pero también hubo tiempo para presentar lo nuevo, porque es bueno renovarse. Por eso, interpretaron “La Vida es Hoy”.
En medio del show hubo agradecimientos por parte de la banda hacia el público presente. Luego la performance siguió con su curso festivo de la mano de “Desquite” e “Hipnotizados” temas de este nuevo álbum. Pero faltaba uno de los momentos emotivos de la noche y llego cuando interpretaron un tema nuevo llamado “Nuevo Mundo”, donde se exhibieron imágenes de fondo de la vibrante participación de la banda en el Master of Rock el pasado 26 de abril de 2025, compartiendo escenario con bandas legendarias como Judas Priest, Scorpions, Europe, entre otros. Como cierre vibrante, donde el público se entregó por completo, sonó “Triste Rey”.
Por Sergio Silva
La banda de metal progresivo ofreció un acústico en Casa Colombo con versiones más despojadas de sus canciones tradicionales en un formato que implicó un desafío musical inédito para el grupo. El encuentro también sirvió como antesala de la conferencia de prensa en la que adelantaron detalles del show eléctrico que celebrará tres décadas de historia, previsto para el próximo 29 de noviembre en la Sala Caras y Caretas.
“Fue complejo trasladar lo que hacemos al formato acústico. No queríamos tocar las mismas partes que en lo eléctrico, sino buscar otra esencia. Privilegiamos la melodía, pusimos la voz al frente y despojamos los arreglos para dejar espacio a la emoción”, explicó Marcelo Pérez Schneider (bajo). Añadió que la intención era “mantener la esencia del tema, tocar menos y con un poquito más de sabor”, destacando la libertad creativa que permitió el formato acústico.
Pérez Schneider también recordó sus inicios: “Todo el trabajo de la banda fue un aprendizaje. Yo venía del palo de la arquitectura antes de dedicarme a la música y Dream Theater fue una de las bandas que me inspiró a sumergirme en el metal progresivo, algo que era inédito en el ámbito musical hasta entonces”.
El baterista Martín De Pas, aunque no participó del acústico, estuvo presente en la conferencia y aportó su mirada sobre el nuevo formato: “Durante los ensayos surgió la idea de abrir más las canciones, quitando capas y dejando respirar cada instrumento. Fue un desafío, pero ayudó a volver a encontrar el alma de los temas clásicos”, comentó.
La vocalista Brunella Bolocco Boye, incorporación reciente, habló sobre el desafío de integrarse a una banda con tres décadas de historia: “entrar a Presto Vivace fue una aventura. Venía de otro palo, tuve que reaprender cómo cantar estas letras. Es un desafío y una responsabilidad, pero lo disfruto mucho”, dijo. Pérez Schneider destacó que su llegada renovó la dinámica del grupo: “En 30 años, animarse a cambiar la voz y sumar una mujer al frente renovó toda la perspectiva de la banda. Brune nos contagió otra energía y nos hizo ver la música de otra manera”.
También se refirieron al aporte del guitarrista Luciano Pérez Schneider hijo, quien se incorporó a los 18 años. Además, Pérez Schneider mencionó la colaboración de su otro hijo, Facundo Pérez Schneider, con la base compositiva de algunos temas recientes, incluyendo Réquiem esférico. “Estos chicos tienen una capacidad increíble para la música. Yo tengo voluntad, pero ellos tienen talento puro”, dijo Pérez Schneider.
Durante la conferencia se abordaron canciones emblemáticas como Tres serpientes y 48 alas crías y Réquiem esférico, escrita en homenaje a Diego Armando Maradona y a la Guerra de Malvinas. Pérez Schneider relató que la canción refleja su experiencia personal como combatiente en 1982: “Quería dar un grito sobre el gol de Maradona en el ’86; no es sobre su vida personal, sino sobre lo que significó ese momento para nosotros”.
Sobre la vigencia de algunas letras, Pérez Schneider reflexionó que “cada disco de Presto Vivace fue una aventura distinta, a veces hasta premonitoria”, mencionando temas como Las máquinas o Periferia vital, que hoy cobran relevancia frente a los cambios tecnológicos y la inteligencia artificial en la música.
Respecto a la trayectoria del grupo, Pérez Schneider resumió la evolución de la banda en tres décadas: “El camino está por delante. Lo que celebramos es una historia viva. Después de treinta años, seguimos buscando aventuras nuevas. Cada disco, cada concierto, nos enseñó algo distinto; es un proceso de aprendizaje constante”.
La banda también habló de la relación entre los integrantes y la química que sostiene al grupo: “compartir la misma locura y pasión por la música es lo que hace que esto funcione. Esa coincidencia no se puede fingir; está o no está”, afirmaron.
Sobre los proyectos futuros, adelantaron que el show del 29 de noviembre será un repaso por todas las etapas de la banda, con distintas formaciones, invitados históricos y material audiovisual. Además, grabarán tanto el acústico como el concierto eléctrico para editarlos próximamente. También anunciaron planes de tocar en Chile y, a largo plazo, versionar la música de Presto Vivace con una orquesta sinfónica.
La conferencia reafirmó que, a tres décadas de la creación de la banda, se sigue manteniendo la voluntad de experimentar y transformar su música sin perder la esencia. Combinando historia, innovación, experimentación y un enfoque claro en la melodía y voz como eje central de su propuesta.
Por Micaela Perez Carrizo
PH: Emiliano Meza
Nanowar of Steel se presentó por primera vez en Argentina y transformó el jueves por la noche en un aquelarre bizarro de principio a fin. Si hubiera que definir un estilo musical único sería imposible: hubo heavy metal, power metal, reggaetón, disco y más. La banda local Innerforce fue la encargada de abrir la jornada.
A las 20:30 hs salió a escena Innerforce, una banda que nunca defrauda y que demostró, una vez más, su nivel y solidez. Para esta ocasión llegaron disfrazados: Paty Borchiero caracterizado como Diego Maradona, Martín Camps vestido como IT, el payaso maldito, y los demás integrantes también disfrazados para no desentonar.
El público celebró los disfraces entre risas y aplausos, incluso Paty preguntó quién veía por primera vez a Innerforce y un gran porcentaje levantó la mano, aprobando el show con ovaciones. Una presentación potente, divertida y cercana. Hicieron un breve repaso de su discografía entre los temas que podemos citar «1346» del álbum Arcadia (2022), y la novedad del nuevo single denominado «Invocation» que pertenece a lo nuevo de la agrupación de este 2025.
Finalmente, llegó el turno de Nanowar of Steel, subiendo al escenario cada uno con ropa de colores estridentes. El vocalista apareció con peluca fucsia y pollera, marcando desde el primer minuto que lo que vendría no era un recital común. Para ponerlo en contexto: si lo comparamos con bandas de la escena nacional, podríamos asociarlos a Los Sultanes por su energía festiva, y a nivel internacional, una versión metalera y delirante de Village People.
Y cuando decimos que hubo de todo, es literal: Fanáticos con remeras de Manowar bailando disco, pogo en medio de melodías dignas de una fiesta de cumpleaños a las 3 AM, reggaeton “nórdico” y metal épico en la misma lista. El público se entregó completamente a la propuesta.
Entre los momentos destacados citamos él Wall of Love: el vocalista dividió al público “como Moisés al mar”, y a la cuenta de tres, con acordes melódicos ochentosos, todos se unieron en un abrazo masivo y pogo metalero;cuando el show rozó tributos a Manowar, la explosión fue inevitable. El humor también fue una constante: chistes, interacción, guiños, acting y gestos ridículos que hicieron llorar de risa a más de uno. “Norwegian Reggaeton”, uno de los clímax, con fans disfrazados, pelucas y la pista convertida en fiesta total.
Entre las canciones más celebradas sonaron: «Ill Cacciatore Della Notte», con aparición de un “Davy Jones” personaje de Piratas del Caribe con un teléfono, «Chupacabra Cadabra», «El Campo de los Nabos», «La Polenta de Taragnarock», «Valhalleluja» (gran final).
Cuando el recital terminó, los músicos bajaron del escenario y siguieron la fiesta entre la gente: rondas de conga, túneles humanos, baile colectivo con “El Baile del Perrito”.
Por Sergio Silva
Hay ocasiones en las que se siente que algo llega a destino. No por magia ni por suerte, sino porque hubo laburo, constancia y una convicción tan fuerte que no dejó lugar a otro resultado. Lo de Chowy Fernández en Niceto el 30 de octubre fue exactamente eso: el símbolo de un camino que se construyó armando redes, sosteniendo la escena y, finalmente, esta vez colocándose al frente y centro del escenario.
Dos bandas cumplieron el rol de soportes: abriendo con un sonido rápido, oscuro y denso, se presentó Disomnia, una banda de death metal nacida en Buenos Aires con influencias de Thy Art is Murder y Rivers of Nihil, y conformada por Guillermo Lucas, Leonel Di Stefano, Kevin Zubiaurre y Gerónimo Granara. Continuando, subió Pleia, una banda que reúne a Nazareth Calmen, Henry Luengo y Carlos Delmoral en un proyecto inspirado por su propia herencia y que se mueve entre el rock, el metal y el jazz.
Esperando el comienzo, se notaba que el público, una mezcla de colegas, fans, músicos que vinieron a bancar y hasta estudiantes del guitarrista, traía esa energía particular que surge cuando todos saben lo que está en juego y lo que se celebra. No era una presentación más: era ver a alguien que se ganó su lugar sin vender humo, demostrando que la técnica coexiste con el sentimiento.
Del progresivo a la crudeza, la banda recorrió su propio terreno con riffs pesados, solos de guitarra espectaculares y teclados que trajeron un poco de ese sonido prog clásico. Entre lo complejo, lo pesado y lo más directo, todo al mismo tiempo, temas como “Akenaton” y “La Muerte del Robot” mostraron una mezcla intensa de complejidad y fuerza, mientras que “Terminal 0” alcanzó otra dimensión en vivo, más envolvente y potente de lo que uno podría esperar escuchándola en estudio.
Con la advertencia de ‘ahora sí me van a ver desnudo’, con “Mis Demonios” se bajaron las revoluciones y se mostró otra cara de Chowy: la del tipo que no se esconde atrás del virtuosismo. Una balada sincera, con un fraseo vocal que no busca lucirse sino decir. El público bajó un cambio; se entendió que ahí se cantaba más desde lo personal que desde lo musical.
Gracias al nivel de complicidad y ejecución, uno de los momentos más potentes fue el cover de “Nuclear Baseball Bat” de Kevin Suter, donde Ale Stückner, socio musical y con quien Chowy ha masterizado su trabajo, subió al escenario.
La lista siguió alternando entre temas propios y guiños a su historia. Y para hacer honor a esa consigna, otro de los invitados fue Corvex para hacer “Cansado estoy” de V8 potenciando los coros que recordaron el aniversario del fallecimiento de Ricardo Iorio. Liderado por las palabras introductorias del ex Carajo y actual Arde la Sangre, se dio un instante sin pose de cruce de generaciones que se identifican en la misma lucha para mantener esta trama cultural viva y tan bastardeada por la política actual.
“¿Qué me preguntan siempre?” recordó Chowy entre risas y para responder a esa inquietud no pudo faltar “Punky”, tema de la banda “Barro”, uno de sus proyectos más conocidos y que más rápido ha podido construir una base de seguidores diversos, pero esta vez acompañado por Valentín Martinez, cantante de Pronoia (otra de las bandas de Chowy), Orquesta de Diablos y Natalia Natalia.
Lo que más sorprende en vivo es cómo el grupo suena a equipo, no a solista con acompañantes. En el bajo está Agustín Rossi, Nicolás Pons en teclados y Ezequiel Courvoisier en batería. Algo que sin dudas distingue a Chowy Fernández es su capacidad de armar colectivos: alrededor suyo orbitan músicos de distintos palos, y todos hablan de él con respeto genuino.
Mezclando años de ruta, nostalgia y presente, al final todo fue músculo, oficio y corazón en partes iguales. Los temas se encadenaron sin respiro y en la sucesión de “Autómata” o “Dectronia” el público respondió con pogos, aplausos y fiesta. Más allá de los solos, los arreglos y la precisión, lo que quedó flotando fue otra cosa: no se trató de demostrar que sabe tocar más rápido que nadie, eso ya lo sabíamos, o de la potencia del metal cuando se mezcla con lo progresivo, sino de mostrar que él logra conmover con ser completamente auténtico.
Una noche de metal, seguro, pero también de afecto. Ver a un músico que hizo camino por abajo, sin sobreactuar nada. Hoy puede llenar Niceto con su propio proyecto, sabiendo que lo que suena ahí es puro él, sin dejar de reconocer que fue construido en comunidad.
Por Sofía Alvarez
PH: RTS















