
Existe una correlación casi directa entre la paciencia y la pasión sincera. Las cosas no ocurren de un día para el otro. Llegar a una meta usualmente requiere de esfuerzo y dedicación constante. Pero hay momentos donde estás arriba de escenario dándote cuenta de que todo lo que invertiste valió la pena. Sin ser adivino, me atrevo a suponer que eso es lo que sintieron los integrantes de Carbón al final del show que dieron el pasado sábado en el recinto ubicado en el barrio del Abasto.
Tomando ingredientes de varias influencias musicales, este trío surgido en 2025 editó su primer larga duración – llamado Vitalismo – un día antes de sacarlo a la cancha, como para que la gente vaya al recital teniendo las canciones frescas en su memoria.
Musicalmente hablando, entrelazar elementos de metalcore, djent, punk y voces que intercalan melodías gancheras con rugidos primales. ¿Se puede encontrar con otras bandas? Sí. ¿Logran un sonido propiamente suyo? También.
Algo que en mi opinión es un enorme acierto es la manera que decidieron abrir tanto el album como su presentación. «La banalización del mal» combina una base de sintetizadores, riffs pesados, gancho y pasajes con voces guturales. Una carta de presentación más que efectiva.
Además del nombrado anteriormente quiero destacar el solo jazzero de «Roto», la energía frenética de «Jeineken», el machaque de «Silente» y la bellísima «se me olvidó» con
Cabe destacar que tocaron todo el disco – casi en el orden que está grabado -. Asegurándose de esta manera que nadie salga del lugar sin haber escuchado su canción preferida.
La fogata ya se prendió. Esperemos que el próximo encuentro sea pronto, así la llama arde cada vez más fuerte.
Pero esto no termina acá. Antes que te vayas a seguir con tu día, te quiero contar sobre las bandas que estuvieron tocando antes. ¿Quién te dice? Capaz te enganchás con alguna y ayudás a que la escena crezca.
Si agarrás una coctelera y metés: Riffs de blues, base rítmica cuasi funk, una pizca de country y estribillos cancioneros, te sale Rihno & The Moles. Cuarteto formado en 2018, inicialmente como un proyecto solista de Ezequiel Petronzi que luego se transformó en banda, hasta el momento cuentan con 1 E.P. y algunos singles sueltos (¿muestras de lo que viene, quizás?). De su set quiero destacar «La puerca», «La burlona» y su versión de «Rebel yell». Aunque recomiendo fuertemente que escuchen todo el material que se encuentra en sus redes ya que es una agrupación con una propuesta bastante novedosa.
Las fuerzas del suelo es un cuarteto surgido en 2026 que combina riffs motoqueros, breakdowns, influencias de grunge con letras que hablan sobre la realidad del ser humano en este mundo tan confuso. Sacaron su primer E.P. en junio. y de su presentación me quedo con «En el nombre de la libertad» «Marioneta» y «Pegale al fondo» como los puntos más altos. Si están teniendo un día difícil, pongan «Problema de fondo» bien fuerte. Seguramente van a poder sacar un poco de esa bronca que tienen adentro.
Quienes estuvieron encargados de dejarle el escenario listo a Carbón ya son habitués de la casa, pero el público se renueva.
Encasillar a Génova en un solo género es un error enorme. Tienen elementos de progresivo, grunge, sumado a otros elementos que les dejo descubrir a ustedes como tarea para el hogar. Lo que sí les puedo decir a ciencia cierta es que se formaron en 2013. Son un cuarteto. Y que tienen 2 discos y 3 E.P.s. – uno de ellos en vivo. Como para que veas de que viene el asunto antes de ir a tu primer reci suyo -. Mis preferidos de su show fueron «El olvido», «Cianuro» y «Te pegó». Pero, tanto de ellos como de todas las bandas nombradas en esta reseña, me gustaría que la escuches en profundidad. De última, te pasás el día descubriendo música. Eso ya es un día ganado.
Por Ale Williams
A.N.I.M.A.L llega al Teatro Flores para celebrar tres decadas de su disco bisagra y uno de los más importantes del metal argentino. El domingo 2 de agostoa partir de las 19 horas, Capital Federal será testigo una vez más del nuevo camino del hombre.
El nuevo camino del hombre es el tercer álbum de estudio del grupo A.N.I.M.A.L. y se convirtió en disco de oro en Argentina con más de 30 000 copias vendidas. Esto logró un crecimiento exponencial en el grupo lo que representó la llegada a la masividad. A partir de ese momento sus discos fueron distribuidos internacionalmente, siendo así una de las pocas y primeras bandas de heavy metal de Latinoamérica adjudicandose como premio. Con Alejandro Taranto como productor y Mariano Altamirano como en la grabación y mezcla, el disco se convirtió rapidamente en una punta de lanza para el metal nacional.
Acosados Nuestros Indios Murieron Al Luchar nació tan solo cuatro años e interrumpió en la escena con un mensaje claro sobre la defensa y valoración de las etnias y razas de todo el continente. «Guerra de razas» abre la placa a celebrar y es una declaración de principios. «Guerreros urbanos», «Lejos de casa», «Sol» y «Chalito», con el timepo, se convertirían en clásicos infaltables en los años venideros. La formación de aquel entonces con Andrés Giménez, más la potencia de Marcelo Corvalán y del, siempre presente, Martín Carrizo, posiciono a la banda a lo alto del heavy metal.
La formación actual de A.N.I.M.A.L es Andrés Giménez (voz y guitarras), Marcelo Castro (batería y percusión), Cristian Lapolla (bajos y voz) más el músico invitado Osko Cariola (Programación y Teclados). Festejando más de tres décadas de trayectoria es una de las bandas más icónicas del rock en español. Recientemente, han lanzado su décimo álbum de estudio titulado Legado que retomo material nuevo tras siete años. Despojados de todo prejuicio y sin perder su poder A.N.I.M.A.L mantiene su esencia al descubierto disco a disco y show a show.
Las entradas para el show celebración de 20 años de El nuevo camino del hombre están disponible a través de sistema passline.
Yumhji presentó en sociedad su primer álbum En memoria de todas mis penas (2025). Para detonar la noche, Orco Core y Sanatorio se sumaron al escenario de Espacio Rincón.
El inicio de la jornada lo tuvo a Orco Core. Thomas Gómez, en la voz, invitó a que se acerquen a escuchar la propuesta. Tiene una clara influencia de uno de los referentes nacionales del deathcore: Nvlo. El set arrancó con mucha energía; predominaron los riffs pesados y la voz gutural de Thomas. Hicieron un setlist correcto con temas que iban entre los más pesados hasta los más enérgicos. Un muchacho del público se atrevió a lanzar algunos golpes al aire, tipo ninja; claro, la performance ameritaba ello. Antes del cierre del show, Thomas invitó a la gente a que se sume a la próxima fecha del 1 de agosto, donde festejará su cumpleaños con bandas amigas.
La atmósfera quedó muy caliente y llegó el turno de Sanatorio HC. Sinceramente, es la primera vez que veía esta banda y quedé gratamente sorprendido. La voz y la energía arrolladora de Juli, su vocalista, fueron descomunales; se llevaron puesto a todo Espacio Rincón. En su performance, el grupo realizó temas de su primer trabajo discográfico, lanzado el 20 de julio, Suturas de una mente retorcida (2026). Una propuesta basada en el hardcore punk, pero con su propia impronta y sin vueltas. Una presentación por demás excelente, generando un clima intenso.
Y, por último, Yumhji cerró la noche con la premisa de presentar En memoria de todas mis penas (2025), un álbum que aborda temas sobre duelos emocionales y superación; algo que muy pocos se atreven a abordar. El inicio fue casi misterioso, con mucho humo y luces rojas, donde la figura de Chunki, su vocalista, se apreció entre las sombras. Los primeros temas que sonaron en Boedo fueron «Culpa Mía» y «Defendete». La propuesta de la banda es fusionar voces melódicas junto con voces guturales y explosivas que Chunki interpreta a la perfección. Además, el sintetizador jugó un papel fundamental. En este show también tuvieron tiempo para presentar temas nuevos de lo que se vendrá próximamente y, además, tuvieron un invitado especial: el propio Thomas Gómez, de Orco Core. Gran convocatoria tuvo la banda; las invitadas también. Mi impresión es que los estilos que tuvieron su auge en los años 2000 están teniendo una fuerte presencia en la actualidad.
Por Sergio Silva
PH: @branthls (Cortersía)
Indudablemente, Avernal impacta en cada una de sus presentaciones por llevar su propuesta un paso más allá. En esta oportunidad, la presentación del noveno album, la grabación de un primer disco en vivo, una consola de audio especial para la ocasión, el pre estreno de un nuevo videoclip y el repaso de algunas perlas de antaño ante un The Roxy abarrotado de fanaticos.
Si tengo que repetir que Avernal es una de las bandas pilares del metal extremo nacional no es por mera repetición. Pero el lector se renueva y la banda se agigante. Es menester hacer honor a la historia, así como lo hace el libro Necrografia: Autopsia De Una Banda De Death Metal (2025), de Facundo Llano; y publicado Disembodied Records. Pero en este articulo, modestia aparte, el enfoque es otro. Es tener presente que pasaron más de 30 años del inicio del grupo y actuamente parece estar viviendo experimentado su pinaculo.
Con varios meses de promoción este show no sería uno más del grupo. Sin animo de repetir la introducción, la presentación de un nuevo material y la ansiedad de la grabación de un disco en vivo hacieron que la tensión en el aire no pase desapercibida. Más cuando la voz de Pato Larralde tomada prestada de «Solo ante la muerte», funcionó como antesala. Dividido en dos partes, el show creció exponencialmente. Si bien, el inició fue un timido, tan solo bastaron unos minutos para que Avernal encuentre la formula y arremetiera con exquisites las canciones de Ekpyrosis (2025). Interpretado en su totalidad, algunos temas fueron más festejados que otros. Principalmente, «Regresión al caos», «Tripalium», «Logia Obscena», «El fin de los miedos» e «Inefable».
La adrenalina gano territoraliedad en cada pogo, en cada salto y en cada grito. Pero también en cada grito y en cada «Avernal, orgullo nacional», un nuevo cantico de aguante y resistencia del metal extremo nacional. Hoy Avernal, y quizas desde siempre, es la banda con mayor proyeccción internacional por propuesta, tematica, historia y producción.
La lista de temas de Avernal ocupo casi toda la discografía. De adelante para atrás y presentado el nuevo material, solo quedo resto para clásicos y perlas. Como desde hace algun tiempo a esta parte, la lista de temas se baso en Tzompantli (2020) y La Quimera de la perfección (2016) con «Hilera de craneos» y «La densidad» y «Habitantes de cadaveres» y «Alquimia», respectivamente. La contudencia de la dupla de las guitarras de Gonzalo Varela y Federico Ramos son impresionantes. Más cuando son gemelas en «La resurrección». Pero, a favor de la vieja guardia, hubo repaso absoluto. «Cuerpo vendido» llegó desde el album debut. Y «Huacalera», sonó desde Requiem, apelando a la historia misma. «El sangriento» y «Hoy podes pudrirte», cortitos y directos al frente, como cierre desmotraron el poderío de una banda que con base en Tulio Navio y German Rodriguez es una pared sonora.
Avernal se consagró y celebró una vez más un show más en su carrera. Pero un show más, no es cualquier show. Este fue, indudablemente espacial, sino vale recordar la sonrisa en el rostro de Cristian Rodriguez que, dicho sea de paso, es sin dudas, una de las voces más viscerales de la escena. La actualización es algo que caracteriza a Avernal, ya lo he dicho antes, pero más sabe el diablo por viejo que por diablo. En esta su música infernal, otra coronación de gloria para el metal pesado nacional.
Por Jonatan Dalinger
PH: Martes Rubí
Galeria Completa
.
El miércoles 24 de junio marcó el inicio de Copenhell 2026 en el icónico predio industrial de Refshaleøen, arrancando con ola de calor de elevadas temperaturas para nada habitual por estos pagos y lo que terminaría como récord histórico de temperaturas más intensas en Dinamarca de los últimos 31 años.
Bien hidratados con las expectativas altas y días con cielo totalmente despejado darían comienzo al más esperado festival de metal de escandinavia el cual celebraría el 15º aniversario . Esta edición especial, conocida como «15 Years In Hell», incluyó un gran concierto con más de 40 artistas de la escena del metal danés y grupos invitados internacionales. La jornada de apertura ofreció un contraste entre leyendas históricas del heavy metal, thrash metal y las propuestas más vanguardistas del metalcore, doom y trancecore.
Apertura: La entrada al infierno
A pesar del calor sofocante de la tarde, Dogma congregó en uno de los escenarios llamado Pandæmonium a los primeros llegados convirtiéndose luego en una multitud. Heavy metal tradicional más Hard rock melódico con su característica estética de monjas góticas. Hizo temas como «Forbidden Zone», «My First Peak», «Made Her Mine» y «Like a Prayer», una versión metalera del clásico de la diva del pop, Madonna.
La banda sueca Thrown se enfrentaba al imponente sol de la tarde acompañada de un sonido demoledor de metalcore, Nu-metal industrializado mientras una nube de polvo levantada por los pits y mosh frente al escenario mostraban un público enérgico y furioso. Los temas de la lista que incluyo «Bloodsucker» con la que abrieron, «New low», «Parasite», «Look at me», «So done» y su clásico «Grayout» para cerrar sonaron uno seguido del otro con poca interacción con el público por parte del frontman.
Tom Morello es el legendario guitarrista de Rage Against The Machine y dio un repertorio que se enfocó principalmente en su material solista. Como siempre acompañando de un discurso político como acostumbra a hacer. En cuanto a lo musical estuvo rozando la perfección en cada momento. Hubo un momento emotivo cuando subió su pequeño hijo Roman Morello a tocar el cover «Mr. Crowley» de Ozzy Osbourne. El cierre, como no podía ser de otra manera, desató la locura entre el público ante el hit de «Killing in the Name».
Suicidal tendences dio una verdadera clase magistral de cómo mantener vivo el espíritu del crossover thrash. La energia por parte de los músicos se transmitió automáticamente a la audiencia agradecida de volver a tenerlos en casa nuevamente. Este año será muy recordado por la versión larguísima de casi 10 minutos de «You Can’t Bring Me Down», desatar tremendos circle pits en «Subliminal» y cerrar de forma épica con «Pledge Your Allegiance», invitando a una masa gigante del público a subirse al escenario a cantar con ellos.
Alice Cooper a sus 78 años mantiene una vitalidad impresionante. Dio un repaso soberbio de 60 años de carrera en el escenario principal Helviti con la fabulosa puesta en escena visual como acostumbra a hacer ofreciendo la cuota perfecta de horror y diversión desmedida para este fantastico público que se muestra muy receptivo ante los grandes iconos del rock y del metal. Rescató joyas olvidadas en vivo como «Spark in the Dark» y «Dangerous Tonight» además de los clásicos obligatorios como «Poison» y «Feed My Frankenstein». Cerró la tarde con «Smells Like Teen Spirit», temazo de Nirvana.
Iron Maiden se apodero del escenario principal Helviti y celebró los impresionantes 50 años de la banda bajo el marco de su gira The Run For Your Lives,
Contó con la incorporación de Simon Dawson en la batería reemplazando al historico Nicko Mc Brain. Buen nivel visual, ejecución musical y nostalgia repasando los primeros álbumes de la banda , fue una clase magistral de Heavy Metal. Hicieron temas como «Murders in the Rue Morgue», «Phantom of the Opera» y «Fear of the Dark», siendo este último uno de los momentos mágicos que experimentamos los fanáticos. El final llegó con «Aces High» y «Wasted Years» y como siempre amigos este año Maiden demostró que su energía es inagotable.
Para los sobrevivientes que querían cerrar la jornada con algo más denso y contemporáneo, Mastodon tomó el escenario pasadas las 23:00 hs.
Bajo el cielo ya oscuro de Copenhague, la banda de Atlanta desplegó su arsenal de metal progresivo y sludge. Fue el contraste perfecto para cerrar el día: sonido pesado, voces entrelazadas de manera impecable y una atmósfera mística e hipnótica que te dejaba la cabeza volada antes de emprender la vuelta a casa.
Día: En el Pandæmonium
(0):, la banda que jugó de local, se presentó en el Pandæmonium con el sol mirándolos de frente y una temperatura que antecede a lo que iba a ser récord de ola de calor al día siguiente. No mucha interacción con el público, pero el frontman se llevó toda las miradas por los gritos y guturales que sostuvo impecable todo el concierto a pesar del calor ambiental. El público, lejos de aletargarse por el clima, entró en un trance colectivo al cual invitó de primer momento esta banda de post-Black Metal y Sludge Atmosférico.
Ice Nine Kills saltó al escenario principal Helviti por la tarde con una producción de audio sumamente nítida, orientada al metal moderno: bombos muy marcados, guitarras ultraprocesadas y crujientes, y unas pistas de apoyo que daban la sensación de estar dentro de la banda sonora de una película de Hollywood.
La voz de Spencer Charnas estuvo impecable. Su show fue en el mejor de los sentidos, un circo sangriento. Inspirados en el cine de terror slasher, el escenario se llenó de actores, hachas, máscaras y decapitaciones teatrales mientras tocaban himnos como «Welcome to Horrorwood» y «The American Nightmare». Canciones como «Fearless» y «Dionysus» desataron los primeros grandes circle pits masivos de la tarde acompañados de la imponente puesta en escena.
Po su parte, Papa Roach no pisó Copenhell con actitud de banda de soporte sino con la firme intención de adueñarse del festival. El sonido en el escenario principal fue impecable. Acompañado por su familia; Jacoby Shaddix demostró por qué es uno de los mejores líderes del rock del siglo y se mostró muy agradecido de poder estar este año en el Copenhell. La energía en la pasarela fue incombustible, saltando y corriendo sin perder una sola nota. La banda tocó temas como «Dead Cell» y «Getting Away With Murder» puso a todo los metaleros a cantar. «To Be Loved» desató mosh pits frenéticos. Por supuesto, la emocion maxima llego cuando las notas de «Last Resort» sonaron por los altavoces.
La presentación de los británicos de Bring Me The Horizon cerrando el escenario principal Helviti fue sin dudas el show visualmente más ambicioso y espectacular de lo que va del festival. BMTH demostró porque llenan estadios y porque se han convertido en los reyes indiscutibles del metal moderno.
Con una puesta en escena de pantallas leds que recreaban su propia escena visual logrando una inmersión absoluta en cada una de las canciones que tocaron.
Salieron a romperlo todo con «Kool-Aid» y «AmEN!» desató un pogo instantáneo en un campo que ya estaba totalmente colapsado de metaleros durante «Drown» mientas Sykes bajó del escenario para cantar directamente con la gente de la primera fila y abrazar a los fans que se mostraban ansiosos por tenerlo cerca.
Día 3: Por el camino del Diablo
El cuarteto de Nashville fue el encargado de poner la cuota de trance, stoner y blues rock espacial en el festival. All them withches ofreció un oasis sonoro muy particular. Fue el show diferente de la tarde. Sin recurrir a la velocidad ni a los gritos, la banda hipnotizó a la multitud en el escenario Hades. Sus pasajes instrumentales densos, oscuros y psicodélicos crearon una atmósfera casi mística mientras caía el sol. Para muchos fue el momento perfecto para sentarse en la colina con una cerveza y dejarse llevar por los viajes sónicos de la banda. Un set elegante, pesado a su manera y sumamente inmersivo.
Matt Heafy y sus dirigidos tomaron el escenario principal para demostrar por qué son una de las bandas más consistentes y respetadas del metal del siglo XXI.
Lo de Trivium fue una pared de sonido impecable, sonaron muy bien de thrash y metalcore técnico. Heafy derrochó carisma al interactuar constantemente con el público exigiéndoles más energía y agradeciéndoles en el idioma danes (tusind tak) como gran gesto a la audiencia danesa. Himnos como «In Waves» y «Until the World Goes Cold» sonaron pesadisimos y compactos. Fue, musicalmente, uno de los puntos más altos y profesionales de toda la jornada, por eso se lleva el puntaje más alto que cualquier metalero de bien podría darles.
P.O.D se encargó de abrir los fuegos en el escenario principal a media tarde, generando un clima emotivo para los fans, donde se vio a más de uno emocionado hasta las lágrimas. Con Sonny Sandoval saltando con sus rastas por todo el escenario como si el tiempo no hubiera pasado, P.O.D. dio un show sumamente enérgico y nostálgico. Repasaron sus hits indestructibles de la época dorada de MTV como «Alive», «Boom» y, por supuesto, «Youth of the Nation», que fue coreada con los puños en alto que funcionaron bárbaro bajo el sol de la tarde, dejando al público con una sonrisa y con ganas de tener más tiempo de recital porque con la euforia y la emoción se sentimos todos hizo parecer que todo pasó muy rápido.
El plato fuerte de la sofisticación rockera llegó con la banda liderada por Maynard James Keenan y Billy Howerdel, siendo uno de los shows más esperados de este año. Fiel a su estilo, Maynard cantó desde las sombras en la parte trasera del escenario dejando que las luces minimalistas y las texturas musicales fueran las protagonistas. A Perfect Circle ofreció un concierto impecable, oscuro y cargado de emoción. La belleza de temas como «The Outsider» y «Judith» y su versión de «Counting Bodies Like Sheep» sonaron con una fidelidad de estudio. No es una banda para armar pogo, sino para contemplar en silencio y dejarse erizar la piel. Una obra de arte en vivo.
Paleface Swiss una de las bandas más comentadas de los escenarios alternativos. Para que te des una idea de lo fuerte que están pisando los suizos originalmente nacidos en el circuito más underground, su brutalidad es tan contagiosa que el escenario Gehenna les quedó literalmente chico y terminaron tocador en el escenario secundario pero con mayor cantidad de espectadores llamado Pandemonium. Con afinaciones extremadamente bajas y breakdowns que hacían temblar el suelo de Refshaleøen, desataron el wall of death más peligroso y violento del día.
Anthrax dio un show ejecutado con una urgencia y una violencia moderna envidiables. Demostraron que a diferencia de otras bandas de su generación que ya arrastran los pies en el escenario ellos siguen disfrutando el thrash metal como si tuvieran 20 años. Fueron los dueños absolutos de la vieja escuela. El público más sediento de metal de la vieja escuela se agolpó en masa. Hicieron temas como «Among the Living Caught in a Mosh» y «Madhouse.» Belladonna tuvo una noche fantástica en el festival, participando también con las estrellas de rock danesas que celebraban los 15 años de aniversario en su festejo.
15 Years in Hell All-Stars show
Fue, sin lugar a dudas, el evento más exclusivo, nostálgico e histórico de toda la edición de Copenhell 2026.
Como el festival nació en 2010, este año celebraba su 15º aniversario. Para conmemorar, la organización no se limitó a soplar las velas; armaron un súper show único en el escenario principal Helviti que reunió a una constelación de leyendas del metal danés e internacional para tocar himnos icónicos.
Dia 4: El juicio final
Inhuman Nature fue la encargada de desatar el caos temprano en Gehenna, uno de los escenarios más oscuros y boscosos del festival. Si alguien tenía resaca, esta banda se la sacó de encima a base de puros golpes de batería y riffs inspirados en la vieja escuela de Slayer y el hardcore neoyorquino. Su propuesta es sucia, pesada y acelerada. A pesar de tocar temprano, el escenario Gehenna se llenó de chalecos de parches y se armaron moshpits sumamente físicos. Cumplieron con creces su rol de mantener viva la llama del metal más subterráneo en la última jornada.
El Capitán Christopher Bowes y su tripulación asaltaron el escenario Hades al caer la tarde, desatando el show más delirante y divertido de todo el fin de semana. Alestorm, con su icónico pato de goma gigante custodiando el escenario, transformó el festival en una taberna pirata gigante. El público danés conectó de inmediato: miles de personas se sentaron en el suelo lodoso para simular que estaban remando en un barco vikingo/pirata mientras sonaba «Row». Sonaron hits fiesteros como «Keelhauled», «Mexico» y el glorioso y vulgar cierre con «Fucked with an Anchor». Musicalmente es folk metal simple y ganchero, pero a nivel de entretenimiento y comunión con el público fue un golazo absoluto.
El plato fuerte y el cierre de oro de la edición 2026 estuvo a cargo de la banda más grande que ha parido Dinamarca en las últimas décadas. Jugando de locales absolutos, Volbeat convocó al escenario principal con conocidos éxitos como «Still Counting», «Sad Man’s Tongue», «A Warrior’s Call», «For Evigt» (que en Dinamarca es prácticamente un segundo himno nacional), y «The Devil’s Bleeding Crown» Mucha gente desde la colina hasta las vallas principales disfrutó de la banda que se perfilaba para cerrar el festival magnífico que tuvimos este año. Por detrás del escenario, a lo lejos, se veía que asomaba una gran tormenta que se dirigía hacia nuestra dirección a mitad de concierto. Los rayos de fondo magnificaron más la presencia de los músicos tocando en el escenario seguido de una lluvia que vino a refrescar la larga jornada de altas temperaturas.
Baby Metal fue literalmente la encargada de cerrar la edición del 15º aniversario de Copenhell. Tocaron a las 23:45 h en el escenario Hades, justo después de que Volbeat terminara su masivo show en el escenario principal y de ser azotados por una lluvia torrencial que terminó por empapar a todo fanatico que andaba dando vuelta por los escenarios. Quienes van a ver a Babymetal por primera vez suelen sorprenderse de los detalles visuales que muestra la banda.
Ofrecieron un espectáculo visual divertido, una ejecución técnica perfecta por parte de la Kami Band y una inyección de adrenalina que sirvió como el broche de oro perfecto para despedir el 15º aniversario del festival bajo la madrugada danesa.
Por Martin Pereyra
PH: Candelle
Otro año más en el que pusimos el rumbo con dirección a Clisson para ser testigos de otra edición del Hellfest, esta leyenda de los festivales metaleros que en cada uno de sus cuatro días reúne a un público ocho veces mayor que el de esta pequeña comuna en el oeste de Francia, peleando mano a mano con el Wacken alemán con su mezcla de metal, rock, punk y todo lo que haya en el medio.
Día 1
El jueves 18 de junio de 2026 decidimos hacerle frente al calor, recorriendo el camino rodeado por los paisajes rurales del oeste francés para llegar a la entrada del festival. Cerca de ahí, se podía ver la entrada al sector VIP, caracterizado como si fuera un enorme amplificador Orange, como para darse una idea de lo que sería este evento. Este primer día sería una versión más condensada del resto, con las primeras bandas comenzando a tocar a las 16:00, seis horas más tarde que en el resto de los días, pero sirviendo perfectamente como aperitivo de lo que se venía en las siguientes jornadas.
En el Mainstage 02 una tonelada de gente se había acumulado para ver a la leyenda Mikkey Dee llevando a cabo su tributo a las canciones de Motörhead, la banda con la que estuviera detrás de los platillos por casi 25 años. La idea del autotributo puede estar un tanto quemada en estos días, pero considerando que el grecosueco hace también lo suyo junto a Scorpions entonces creo que hace rato se ganó el derecho a hacer giras tocando lo que se le cante.
Acompañado por el bajista Viktor Skatt (quien en las pantallas grandes a los lados se veía como una cruza de Lemmy con Dimebag Darrell) y el guitarrista William Dickborn, el power trío rindió tributo a la banda madre del baterista con una selección de clásicos: “Love Me Like A Reptile”, “Born To Raise Hell”, “Overkill”, “Ace of Spades”, todo más cantado que el Feliz Cumpleaños pero no por eso menos bienvenido. Un buen set para pasarla bien, como puede asegurar la multitud que se había reunido para verlos.
No todo es metal per se en el Hellfest, como vamos a estar viendo a lo largo de este repaso de los acontecimientos sucedidos en tierras francesas, y recorriendo un buen trecho desde el Altar llegamos al escenario Warzone, dedicado casi de manera exclusiva al punk y al hardcore. Ahí tendríamos el privilegio de ver a Shelter, las leyendas estadounidenses del krishnacore que salieron al escenario con la musicalización espiritual que da comienzo a su clásico “Message of the Bhagavat”. El ahora barbudo sesentón Ray Cappo sonó bastante complicado detrás del micrófono, con la voz quebrada en más de una ocasión, pero sus tres acompañantes dieron todo en la base, ofreciendo la energía necesaria para trasladar himnos hardcore punk, casi todos sacados de su clásico Mantra. Y a pesar de su garganta cansada, Cappo no tuvo problemas en alentar al público, incluso dándose un momento para bromear con la imagen straight edge de la banda y su propio interés en el yoga. Cerrando el recital con la homónima “Shelter” y su mantra hare krishna, donde al menos podemos decir que el vocalista no sonó mucho peor que al inicio y agradeció a todos los presentes y los organizadores, Shelter dejaron un buen sabor de boca, aunque siempre pensando en que el cantante pudiera mejorar su estado vocal.
Después de pasar tanto tiempo en los escenarios “chicos”, me di cuenta de que tendría que ir en algún momento a los escenarios grandes para evitar algún reclamo por parte de los jefes. Así que eché rumbo para el Mainstage 01 para ver a Breaking Benjamin, banda que si juzgo rápido diría que me parece parte de esa resaca medio infumable del post grunge yankee. Sin embargo, escuchando a todos a mi alrededor cantando a todo pulmón “I Will Not Bow” me quedó claro lo que le atrae a mucha gente, aunque no sea fan. Es la clase de banda que seguro te cambiaría la vida si eras un adolescente con hambre de música pesada pero melódica en 2006 / 2007, justo en una etapa donde escuchaba rock en español casi de manera exclusiva. ¿Me volvieron fan? Eh, para nada, pero al menos son mejores que Three Days Grace.
Tras casi tres horas volvimos al Mainstage 02, justo al lado del principal, y ahí pudimos ver a unos auténticos dinosaurios del rock con los siempre queridos Deep Purple. Sé que sonará como una repetición de lo dicho en la sección de Shelter, pero está claro que Ian Gillan tiene un desgaste muy importante en su voz, algo a esperarse con un cantante de 81 años que ya ha hablado acerca de retirarse de la música, pero el resto de los músicos es una máquina bien aceitada que produce riffs y mantiene ritmos como si habláramos de gente de un tercio de su edad. Simplemente espectacular, con la gente pasándola bien tanto en los clásicos del rock de los setentas como en un par de adelantos de su próximo SPLAT!, el álbum número 24 del quinteto. No hay mucho que decir, con los largos solos de teclados, sus riffs imperecederos y la actitud de puro rock, con el guitarrista Simon McBride (47 años, un purrete comparado con los otros) demostrando ser otra gran elección en la lista de cambios de integrantes del grupo, dejando la vida en las cuerdas mientras de fondo podíamos ver las imágenes cambiando en las pantallas con distintos gráficos. Eso sí, el contexto del festival puede ser un tanto complicado para una banda como Deep Purple, con apenas hora y monedas de tiempo dándole poco espacio para repasar su vasta obra.
Sabía que Deep Purple iban a cerrar con “Smoke On The Water”, así que supe que poco antes era un buen momento para dirigirme: perdón, pero es una canción que ya la conozco demasiado de memoria. Sin embargo, la atmósfera de los setentas no se iba a terminar, porque desde ahí tuve mi primera incursión al escenario Valley para ver a nada menos que los ingleses Uncle Acid and The Deadbeats, una de las bandas más originales de toda la movida de clones de Black Sabbath que aparecieron en los últimos quince años y monedas. Riffs que recuerdan a cine de terror, exploitation, sacrificios con sangre falsa y mucho ácido, y aunque la voz de Kevin Starrs no sea para todo el mundo es indudable la personalidad que le da al grupo. Además de sus clásicos como “I’ll Cut You Down” y “Crystal Spiders” también tuvimos “Don’t Let It Control You”, adelanto de lo que vaya a ser su nuevo álbum que parece que los tendrá de vuelta en un formato más normal tras el experimento conceptual Nell’ Ora Blu (hey, a mí me gusto).
Ya acercándose la medianoche, fue momento de cerrar un minuto los escenarios para que todo el mundo pudiera asistir al homenaje al “Madman” Ozzy Osbourne, poco menos de un mes antes de que se cumpliera un año de su partida. Con la estatua enorme ubicada en la entrada del festival, el espectáculo de fuegos artificiales y la música de Ozzy sonando de fondo, fue un tributo sentido al legado del cantante, más allá de sus controversias y de que su familia parezca estar empecinada en destruir todo con sus maniobras comerciales con IA últimamente.
Para no dejar a Breaking Benjamin como único acto del escenario principal en la lista, fui al Mainstage 01 para ver a otro de los nombres importantes del Hellfest, con Bring Me The Horizon tomando control del escenario después del set de Papa Roach. ¿Qué puedo decir de los ingleses? De alguna manera han logrado capturar todo un nuevo público por fuera del mundo del deathcore de mediados de los 2000 y han sabido propulsarse con sonidos más rockeros y hasta electrónicos, y todo sin sonar forzados o como que están poniéndose un disfraz de algo que no son. Había una clara división entre el público que estaba ahí para escuchar algo de Count Your Blessings y el público más Tiktok / Instagram que estaba ahí para escuchar algo de los últimos discos, pero es indudable que Oli Sykes y compañía se pueden seguir poniendo brutales cuando tienen ganas, como en el largo grito del cantante en “Kingslayer”. Lo último no será muy para mí, pero es tremendo que hayan logrado mantener su relevancia después de tanto tiempo.
Y fue en ese momento, ya pasada la 1 de la mañana, que decidí retirarme, incluso teniendo todavía un par de set: el viernes las cosas se venían pesadísimas, y sabía que tendría que tomar algunas decisiones complicadas para poder disfrutar todo lo que se venía.
Día 2
El viernes 19 de junio de 2026 iba a ser un Día 2 extremadamente denso en el Hellfest, e indudablemente sería la mayor concentración de estrellas en todo el festival, fue tanto en los escenarios principales como incluso en los más chicos. Así que disculpen si a veces no dedico la misma cantidad de tiempo / texto a todas las bandas: es una cuestión de tener que decidir a quién ver, y en algunos casos por cuánto tiempo.
Arrancamos nuestro día con una lluvia de sangre de la mano de los noruegos Blood Red Throne, abanderados totales del death metal de su país. Con la intro diciéndole a todos los presentes que el narrador “desearía que estuvieran todos muertos, pudriéndose y siendo devorados por los gusanos”, el quinteto de Kristiansand comenzó a descargar su furia con “Unleashing Hell”, acompañados por un escenario sobrio, apenas decorado con una imagen en el fondo de su álbum homónimo… de 2013, pero me imagino que la ilustración con el trono era suficiente. De cualquier manera, lo de Blood Red Throne fue pura violencia y riffs carniceros, exactamente lo que se espera del death metal.
Ahora sí, en el Mainstage 01 comenzaba el primer plato fuerte del día con el concierto que dieron las leyendas progresivas Queensrÿche. Con un set un tanto limitado en tiempo, algo que mencioné que es un tema con el formato de festival, los de Seattle tuvieron a bastante gente viéndolos interpretar un listado de canciones casi completamente enfocado en los ochentas. Todd La Torre siempre tendrá gente dudando de su labor junto a la banda a pesar de ya llevar 15 años como cantante de Queensryche, algo obvio si consideramos que reemplazó a nada menos que Geoff Tate, pero en este Hellfest su interpretación estuvo más que aprobada de mi parte, y encima acompañado por una banda que fue un reloj suizo de precisión.
Buscando matar un poco el tiempo hasta ver a la próxima estrella que se subiría al Mainstage 01, me fui a ver a Sinsaenum, este particular rejunte de integrantes de bandas del metal europeo, impulsado por Frédéric Leclercq (ex Dragonforce, actual Kreator) que en su momento recibiera bastante publicidad por la inclusión entre sus filas del fallecido Joey Jordison. Creo que los nombres incluidos entre sus filas, con Attila Csihar (Mayhem) como otra inclusión llamativa, dan como resultado algo que es menor que la suma de sus partes: el material es bastante genérico, algo con lo que no tendría tanto problema si no fuera porque sintiera que estoy escuchando el material descartado de las respectivas bandas principales de sus miembros. Pero para pasar el rato puede funcionar, como mostraron los aplausos de la gente.
Ahora sí, era momento de que el Mainstage 01 se encendiera para la llegada de nada menos que Accept, que hacía su cuarta presentación en la historia festival frente a una multitud preparada para recibir con los brazos abiertos a las leyendas germanas del heavy metal. Bueno, decir “germanas” viene con un asterisco grande siendo que en estos días 60% de los integrantes son estadounidenses, pero hace casi dos décadas que la llegada del cantante Mark Tornillo ha demostrado que eso no es un problema. Con una selección de clásicos como “Metal Heart”, “Restless and Wild” y “Fast as a Shark”, esta última con Fredrik Åkesson de Opeth como invitado, fue un set corto pero con mucha y muy buena onda. Accept no es una banda complicada: te gusta o no, pero no hacen un concierto así nomás.
Ah, Carach Angren. Las figuras neerlandesas del black sinfónico son la clase de grupo que genera sensaciones encontradas, como pasa con cualquier grupo del black que encuentra un público por fuera del mismo. Con el grupo volviendo poco a poco a las presentaciones en vivo tras las cancelaciones en 2024 por la cirugía y recuperación de su cantante Seregor, y tener el sonido intrincado y recargado del grupo frente a un público dentro de todo receptivo pero un tanto estático, seguramente por el calor que se sentía afuera y las horas de espectáculo, puede que no fuera el mejor contexto. Pero incluso si los discos de Carach Angren no son lo mío, es indudable el profesionalismo y la teatralidad con la que presentan sus canciones en vivo. Esperemos que puedan volver con más fuerza y energías renovadas pronto, tanto en vivo como en su material de estudio.
Al mismo tiempo, en el Mainstage 01 teníamos a otras leyendas alemanas apostándose, con Helloween plantando bandera con todo su ejército de siete músicos para hacer un repaso de los clásicos que formaron el power metal como lo conocemos. Con la banda realizando su gira de 40° aniversario, Helloween se pusieron manos a la obra, aprovechando su tiempo para darle a la multitud exactamente lo que quería: riffs, doble bombo y melodías épicas. Con Andy Deris, Michael Kiske y Kai Hansen con chaquetas de cuero reglamentarias a pesar de que el sol pegara de lleno en el lugar, el septeto dedicó más de la mitad de su set a canciones de su duología legendaria Keeper of the Seven Keys, con el resto siendo selecciones de su otro clasicazo Walls of Jericho y algo de Giants & Monsters, su segundo álbum con esta formación renovada, además de un par de The Time of the Oath. Con un espectáculo maximalista con las pantallas del fondo yendo de la mano con la formación actual de tres cantantes y tres guitarras, Helloween hicieron lo suyo con soltura, más allá del segmento de solo de batería (¿A alguien le gusta cuando las bandas hacen eso?) y algún que otro detalle mínimo.
Después de Rotting Christ, nos fuimos derechito al Mainstage 01, donde ya había comenzado el set de Iron Maiden. La Doncella de Hierro es una garantía de espectáculo, e incluso tocando en un festival y con el sol todavía visible la atmósfera estaba óptima para que todo fuera una fiesta. Con un campo a reventar de gente, Iron Maiden dieron rienda suelta a su repaso de los clásicos, como parte de su gira Run For Your Lives, enfocada en los nueve primeros álbumes de la extensa obra de la banda y que ha dado la oportunidad de agregar más canciones de la etapa junto a Paul Di’Anno que hacía rato que no tocaban, con “Murders in the Rue Morgue” y “Phantom of the Opera” como los dos ejemplos más obvios.
Es de esperarse que Bruce Dickinson sea una bestia detrás del micrófono, nada nuevo ahí considerando su estatus como tal vez el cantante más legendario del heavy metal. Y lo mismo con respecto a la banda en sí: llevan tocando décadas juntos, no es esperable sino directamente obligatorio que sean una pieza de relojería en cada riff, cada solo, cada detalle de cada una de las canciones. Pero quiero destacar la labor de Simon Dawson, quien tuviera la titánica tarea de suplir la ausencia de Nicko McBrain, quien todavía es considerado el baterista oficial de Iron Maiden pero anunció su retiro de las giras, siendo esta Run For Your Lives la primera gira en más de 40 años que no tendría su presencia. Dawson demostró ser una persona más que indicada para tremenda tarea, con una pegada dura y precisión extrema.
Con la excepción de un problema con la pantalla de fondo, que se apagó a mitad del concierto y tardó varios minutos en volver a estar en funcionamiento, el concierto de Iron Maiden salió de manera perfecta, y eso también se pudo ver en la cantidad de pogo y circle pits que se podía ver entre el público, demostrando el cariño que se le tiene a estas leyendas.
Perfectamente podríamos haber terminado ahí, pero decidimos hacer un poco más de aguante e ir al escenario Altar, dispuestos a ver a los viajeros intergalácticos de Blood Incantation. Death metal y ciencia ficción es una combinación que no será nueva, pero la llegada que ha tenido este grupo estadounidense es mucho más grande de lo que uno podría llegar a pensar a la primera. Si a eso le sumamos los extremos a los que han ido con esta propuesta, sacando un sorpresivo álbum de música ambiental como tercer álbum, hablamos de gente que apunta bien alto.
Y si la idea de la música ambiental espacial no es lo tuyo, no te preocupes porque el set de Blood Incantation estuvo casi exclusivamente centrado en su álbum Absolute Elsewhere, el cual tocaron completo. Death metal, secciones medio doom, algún pasaje más espacial y arrancones de velocidad, Blood Incantation tiene para todos los gustos, seas un nerd del progresivo, un fundamentalista del death metal clásico o simplemente alguien que jugó demasiados juegos de ópera espacial. Buenos riffs, buen sonido y una propuesta extremadamente interesante.
Y así, terminamos este segundo día del Hellfest con nuestra propia incursión a la oscuridad del espacio… bueno, era el camino de vuelta a nuestra habitación, pero considerando que era más de la 1 de la mañana bien podría haber sido una aventura. Era momento de caer como un tronco en el colchón, que todavía nos quedaban dos días más de esto.
Día 3
Después de terminar tan tarde la noche anterior, decidí darme un descanso y permitirme llegar un poco más tarde el sábado 20. Comparado con el viernes, este día estaba menos plagado de bandas “sí o sí”, o sea imperdibles en mis planes, pero eso no quería decir que no hubiera muy buen material para ver.
El primer grupo al que vimos pisar las tablas, en este caso del Temple, fue a Non Est Deus, el proyecto encabezado por Noise, el músico anónimo que también comanda con puño de hierro a Kanonenfieber. Es raro pensar en Non Est Deus como “la otra banda” de Noise, considerando que la comenzó varios años antes que Kanonenfieber, pero podemos decir que la temática de Primera Guerra Mundial de los segundos es más “original” que la temática blasfema de estos. Pero Non Est Deus dio un buen espectáculo, especialmente los que quieran más bandas enmascaradas tocando riffs melódicos a lo Mgła, con el agregado de la teatralidad de Noise autoflagelándose en medio de una canción. Si no, pasen de largo.
Un rato largo después ya estaban apostados en sus puestos los soldados ucranianos de 1914. Los horrores de la guerra se expresan en cada una de las canciones del quinteto, e incluso cuando Dmytro Kumar simplemente habla con el público si consideramos las palabras poco amables dirigidas a Vladimir Putin. Siempre va a causar un tanto de gracia la manera en la que un rejunte de metaleros se emocione tanto al momento de comenzar a escuchar una grabación de una marcha de hace más de 100 años con sonido de vitrola, pero así funciona la temática de Primera Guerra Mundial de 1914, la cual logran fusionar extremadamente bien con sus riffs podridos y lentos. No tengo mucha referencia de cómo serán sus presentaciones en escenarios más grandes, pero tengo ansias de poder verlos en otro contexto si pudieron hacer algo tan convincente con las limitaciones de tiempo y espacio de un festival.
Después de ver un rato a los particulares stoners Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs (en parte para poder decir que vi a una banda llamada Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs y poder decir que de verdad se llaman Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs), fuimos a ver a los portugueses Gaerea. Esta se volvió la banda fetiche de muchos conocidos míos, así que tenía ganas de verlos en vivo, pero para ser sincero no le vi mucha gracia. No sé si fue el sonido, que dejó un tanto que desear en el Temple, o porque se centraron casi de manera exclusiva en Loss, su último disco y uno que dividió a su público con su cambio importante de estilo a algo más melódico y alejado del black metal. No sé, como que los elementos no me terminan de cuadrar tanto en disco como arriba del escenario, una pena.
Hablando de música hipster, los irlandeses God Is An Astronaut tuvieron un hermoso set en el Valley. Toda buena banda de post rock debe saber cómo llevar los ambientes cinematográficos de sus canciones al formato en vivo, y tener a la cellista es un detalle que aporta más de lo que uno pensaría. Combinando las dinámicas de ensueño con los subidos repentinos de intensidad y volumen que han hecho marca registrada en su música e inspiraron a miles de imitadores, los hermanos Torsten y Niels Kinsella se llevaron la aprobación de un público que seguramente quedó extasiado, incluso bajo la luz del sol que daba de lleno en el campo del escenario.
Pero claro, no vamos a dejar de lado el extremismo musical así como así, por lo que volvimos otra vez al escenario Altar para presenciar el set de los alemanes Obscura. El sonido de Obscura (o “el show del cantante y guitarrista Steffen Kummerer y quien esté dispuesto a acompañarlo en ese momento”) puede ser un hueso duro de roer si no te convence la idea de intercalar brutal death metal con momentos progresivos, pero Obscura hacen lo suyo con soltura, incluso con un setlist un tanto demasiado enfocado en su último A Sonication. Un pulgar para arriba de mi parte.
Y ahora sí, vayamos al Mainstage 02, donde estaban comenzando a hacer lo suyo los también neoyorquinos Anthrax. Con una imagen enorme de fondo mostrando el mago demoníaco de Cursum Perficio, el álbum que sacarán en septiembre próximo, el quinteto dio con concierto entretenido y con soltura, repasando sus clásicos como para quedar atrapados en el mosh. Joey Belladonna tendrá 65 años y se notará por momentos, pero es innegable que el cantante se mantiene muy en forma, con esa voz aguda que no será virtuosa pero hace bien al acompañar las guitarras de Scott Ian y Jonathan Donais, las líneas de bajo de Frank Bello y la batería poderosa de… ¿Darby Todd? Sí, este inglés está reemplazando de manera temporal al histórico Charlie Benante, quien se encuentra recuperándose de una lesión, con Todd demostrando que el puesto está en buenas manos.
Seguimos con la onda extrema en el Temple, con Aura Noir comenzando a cortar cabezas. Los noruegos llevaron toda su furia thrashera a niveles apocalípticos, interpretando de principio a fin su álbum debut Black Thrash Attack, siendo la clase de álbum que puede llevar ese nombre sin parecer que está compensando algo. No hay mucho para decir acerca de la presentación más allá de lo divertida que fue: está claro hace rato que Aura Noir es la clase de banda donde la diversión descerebrada es lo primero, y que con ellos tenés garantizada una fiesta bien metalera.
Por suerte el sol ya se estaba escondiendo, y era momento de tener a nada menos que a las leyendas del death metal Carcass comenzando su espectáculo en el Altar. Bill Steer se habrá dejado atrás los dreadlocks de los inicios de su carrera y ahora se habrá cortado el pelo al punto de parecer un oficinista, pero tanto su voz podrida como sus habilidades con el bajo están inmaculadas, y lo mismo puede decirse de las guitarras de Bill Steer y Nippy Blackford, con el finlandés Waltteri Väyrynen haciendo un trabajo espectacular en el fondo supliendo a Daniel Wilding mientras resuelve unos problemas familiares. De las mejores presentaciones de todo este Hellfest, con unas “Carnal Forge” y “Dance of Ixtab” que deben rankear entre las mejores interpretaciones. Pura magia extrema.
Hablando de leyendas, a las 21:50 el Mainstage 02 dio la bienvenida a Megadeth, con Dave Mustaine decidiendo arrancar la tarde/noche con “Tipping Point” de Megadeth, el álbum que la banda anunció que será el último. Sí, no creo que haya sido una buena decisión considerando lo desigual y tirando a mediocre que es ese disco, pero al menos pudimos comprobar que la ruleta que suele ser el estado de la voz de Mustaine tiraría a “decente” en esta ocasión, siempre un punto complicado cada vez que Megadeth pisa las tablas. Un par de personas habrán agitado durante la canción, me imagino que más por respeto que por verdadero aprecio del track, pero las cosas de verdad se encendieron con “Hangar 18”, que comenzaron casi pegada y que desató los primeros pogos entre el público.
La seguidilla de “Hangar 18”, “Take No Prisoners” y “Sweating Bullets” fue casi malévola en lo perfecta que fue, aunque me imagino que esto fue para alivianar que después nos tuviéramos que fumar “I Don’t Care”, la que debe ser de las peores de este último álbum de Megadeth. Por suerte, más allá de las antes mencionadas y de “Let There Be Shred” no hubo que escuchar mucho de este nuevo esfuerzo de Mustaine y compañía, con el resto de la lista siendo clásico tras clásico. Buen paso de los estadounidenses por los escenarios franceses.
Ya que mencioné el Mainstage 02, ¿dónde está el Mainstage 01 en este anteúltimo día? Bueno, el día en el escenario más grande se cerró con la presentación de Limp Bizkit, que salieron a las 23:01. Viniendo desde el escenario de Megadeth, llegué al de Limp Bizkit… todavía escuchando Megadeth, siendo que antes de dar comienzo a “Break Stuff” teníamos a Wes Borland, viéndose como es costumbre como si fuera algún demonio sumerio, haciendo un medley con las intros de “Holy Wars” de Megadeth y “Master of Puppets” de Metallica. Ya centrándonos en Limp, que aparecieron tras el paso de A Perfect Circle por el mismo escenario (¿Qué tendrá que decir Maynard James Keenan sobre tener que tocar antes de Limp Bizkit?) y con una escenografía con cassettes gigantes mostrando algunos de los grupos favoritos de los integrantes, lo de los estadounidenses fue pura fiesta. Hace rato que Limp Bizkit aceptaron su puesto como medio un chiste que todos podemos aceptar, con Fred Durst demostrando tener toda la buena onda del mundo, dándole material a la gente para hacer unos pogos violentos e ir quemando sus últimos cartuchos de la noche en cuanto a energía.
Quería mencionar que parece que Dave Mustaine ya dejó de tener problemas con compartir escenario con bandas satánicas (¿Se acuerdan de la polémica con Rotting Christ? Eso fue hace más de 20 años), porque después del paso de Megadeth el Mainstage 02 cerró nuestra noche con la presentación de los polacos Behemoth. Con un telón blanco enorme que cayó apenas terminó la intro, revelando la decoración con un popurrí de símbolos ocultistas, un Cristo invertido a un lado y dos plataformas a los lados de la batería para el bajista Orion y el guitarrista y “eterno cuarto miembro no oficial” Seth, Behemoth dieron un concierto a la altura de su estatus.
No seré muy fan de la última década de lanzamientos de los oriundos de Gdańsk, pero es innegable que saben montar un espectáculo como para comenzar a sacrificar cabras o vírgenes. Con un setlist dentro de todo balanceado y un sonido a la altura de las circunstancias, el black / death de los polacos fue un cierre perfecto para este tercer día de nuestro Hellfest, pudiendo sentirnos satisfechos para ya irnos a nuestros aposentos y prepararnos para el cierre definitivo del festival francés el domingo 21.
Día 4
A pesar de ser un domingo soleado en el oeste francés, rodeado de la vegetación y el aire fresco, no tenía ganas de comenzar mi día de la mejor manera en cuanto a ánimos. No sé, tal vez esa fue la razón por la que decidí dar comienzo a este cuarto día del Hellfest con una visita al escenario Temple, donde los brasileños Thy Light estaban teniendo a todos “pum para abajo”.
Paolo Bruno sacará material con este proyecto cada muerte de obispo, pero desde 2022 decidió sacar a Thy Light a la ruta y dar sus primeros recitales, algo que no creo que muchos se esperaran que fuera posible allá a principios de los 2000 cuando su demo Suici.De.pression fuera la entrada de muchos exploradores de blogs metaleros a la idea del “black metal depresivo”. Con corpse paint y capuchas, Bruno y sus colaboradores en vivo llevaron de manera sorpresivamente efectiva estas canciones al contexto en vivo, con su dinámica de calma melancólica y gritos de dolor intercalados. Viendo esto, me quedé pensando que la posibilidad de tener un nuevo lanzamiento de Thy Light en el futuro cercano no sería algo descabellado.
Tras las odas al suicidio por parte de Thy Light, en el escenario Altar fuimos a ver a los italianos Fulci. El quinteto rinde tributo al cine exploitation de terror gore clásico a ritmo de brutal death metal, y no creo que haya una combinación más acertada que esa, con los guturales y los riffs carniceros siendo el mejor traspaso que se puede hacer de los litros de sangre falsa, la carne podrida y los ojos saliendo volando de sus órbitas al terreno de la música, con el público haciendo headbanging al ritmo de “Voodoo Gore Ritual” o “Matul Tribal Cult”. Todo el material de la banda está muy recomendado de mi parte.
Soilent Green dieron su concierto en el Valley, aunque la furia mostrada por los estadounidenses seguramente los pondría más para algo como el Warzone. Pero el estilo ecléctico del quinteto cubre muchos públicos, y esto se pudo ver en lo mostrado por el grupo de Nueva Orleans, con una furia y unos riffs brutales que muchas bandas de metal más “extremo” seguro deben envidiar. Viendo la energía mostrada por Soilent Green en este concierto y considerando que el grupo en los últimos años haya vuelto a los escenarios tras una década de otros proyectos ocupando su tiempo, ¿podremos tener nuevo material de estas leyendas del sludge?
Pero si hay un grupo al que de verdad estaba ansioso de ver en este Hellfest era a Eyehategod, otra de las leyendas del sludge que tendríamos en este día. Mike IX Williams y Jimmy Bower son un dúo infalible al momento de mezclar gritos brutales con riffs con mucho groove sureño, con más de un par de personas en el público moviéndose como si no estuviéramos en un concierto de metal sino en algo más bailable. Incluso con el sol pegando fuerte sobre la gente, fue un buen set.
Teniendo algo de curiosidad, me pasé un segundo por el espacio Altar, donde estaba Six Feet Under. Tengo un estómago bastante fuerte para muchos estilos vocales, pero incluso así la voz de Chris Barnes es algo que nunca jamás pude soportar, y no ayuda que las canciones de Six Feet Under parezcan hechas en el tiempo que duran y en piloto automático. No aguanté mucho tiempo.
Hablando de cantantes estadounidenses con dreadlocks larguísimos, en el Warzone teníamos a los Circle Jerks. Como es costumbre con la banda, tuvimos más de una veintena de canciones en los 45 minutos y monedas del set, una detrás de la otra a un ritmo y velocidad de ametralladora, pocas veces dejando pausas entre una y otra. Keith Morris tendrá ya 70 años pero grita cada canción con la misma furia de hace 45 años, y a pesar de la adrenalina del momento aprovecha para hablar un poco de la historia detrás de las canciones, dedicar unas palabras amables al público y otras mucho menos amables a los políticos estadounidenses, mientras el histórico Greg Hetson, el casi omnipresente Zander Schloss y el llegado hace poco Joey Castillo daban una clase de punk rock sucio pero con la técnica que da la experiencia, dando como resultado un grandísimo set.
Más tarde en el Temple tuvimos a los también estadounidenses Wolves In The Throne Room. Considerando los paisajes fríos y arbolados que han inspirado sus canciones, es interesante lo bien que se pudieran sentir en un contexto, tanto climático como de ambiente, del Hellfest, con unos riffs que cortaban como cuchillo recién afilado y una batería imparable. No seré muy fan del estilo vocal de Nathan Weaver, pero la atmósfera de las canciones es suficiente para que no piense mucho en ello.
Llegando a las últimas horas del festival, aprovechamos para ir al Warzone para otra inyección de hardcore punk, en este caso de parte de los neoyorquinos Agnostic Front. Con la bandana en la cabeza y actitud pandillera, el grupo salió al escenario dispuesto a romper todo, y lo lograron… excepto por un par de detalles. El más importante para muchos era la voz de Roger Miret, que parecía quedarse sin aire y donde no ayudaba que pareciera haber algún problema con la mezcla, con Miret haciendo gestos a los encargados de la mezcla y disculpándose con la gente, sumado a que los mismos problemas se podían sentir con la guitarra de Vinnie Stigma. Es una lástima, porque el resto de la banda sonó espectacular, y dando lugar a muchos circle pits de tamaños apocalípticos.
Después de estar todo el día bajo el sol sentía que necesitaba darme un buen baño, y esa es mi manera estúpida de decir que me fui a ver a los estadounidenses Acid Bath. Apenas escuché en 2024 que habían anunciado su vuelta, me di cuenta de que no podía pasar por alto la oportunidad de verlos, así que me encaminé de inmediato al Valley apenas tuve la oportunidad. Y no decepcionaron, porque a pesar de no haber tocado estas canciones en décadas hasta su reunión Acid Bath fueron un espectáculo, con un Dax Riggs que sonaba impecable tanto en las voces extremas como en ese estilo más suave y rockero tan característicos, y unos riffs en “Paegan Love Song” y “Venus Blue” como para relamerse los dedos. Así sí que da placer cuando una banda vuelve, y esperemos que no se queden sólo en unos conciertos. Encima, este es un nuevo logro en la historia de la banda, siendo el primer recital que hicieron en Europa.
Y sí, para cerrar no sólo el cuarto día sino todo el festival vimos arriba del escenario a Napalm Death. Si me dijeran que los ingleses iban a estar en esta clase de festival me esperaría que fuera en el escenario principal, pero en vez de eso los tuvimos en el Altar. Bueno, ellos se lo pierden, porque los de Birmingham dieron un concierto espectacular. La ausencia de Shane Embury en el bajo, causada por sus problemas con la pancreatitis, es algo que duele más allá de que el mismo cantante Barney Greenway dijera que es algo temporal y que volverá a estar con ellos lo antes posible, y la salida de Mitch Harris en 2020 es algo que puede llegar a doler, pero después de ver lo hecho por Adam Clarkson y John Cooke respectivamente, ambos también integrantes de Corrupt Moral Altar, puedo decir que todo está en buenas manos. Ruidoso, enojado, brutal, no hay suficientes palabras para expresar todo lo hecho por Napalm Death arriba del escenario del Hellfest, simplemente una gran muestra de extremismo musical, lo que se espera de semejantes leyendas del grindcore y la música extrema en general.
Así que, ese fue nuestro punto final para nuestra estadía en Clisson y en el Hellfest de este 2026. Esperemos tener la oportunidad de regresar el año que viene, merci beaucoup!
Por Paul Bouaziz
Ekpyrosis fue grabado durante el mes de agosto de 2025 en distintos estudios de Buenos Aires y contó con la coproducción, mezcla y masterización del reconocido productor Jaime Gómez Arellano, desde Porto, Portugal. El disco que vió la luz el 7 de noviembre y marcó el noveno lanzamiento de su contundente y consolidada trayectoria dentro de la escena extrema argentina. Ahora, el 25 de agosto del corriente año llega finalmente la presentación oficial con grabación de un primer album en vivo en The Roxy Live Bar de Palermo.
Quizas, en este medio, ya dijimos casi todo sobre la banda precursora del death and roll argentina. Indudablemente, se cubrieron una gran cantidad de shows y hubo varias entrevistas con más de un integrante. Esta vez, el dialogo con Cristian Rodriguez, se baso en desmenuzar el material a presentar y de cómo el proceso creativo es también parte de la identidad como sujeto. Este disco, tiene la particularidad de haber sido en formato vinilo y eso pone en evidencia el contexto del mismo. Hay un lado A y un lado B. Hay un lado social y un espiritual. «Vivimos en una sociedad a punto de estellar, hay mucho odio por el que piensa distinto no importa de que lado de la grieta este. Yo sé de que lado estoy, que es el lado más humano», comentó desde su casa con un cuadro de The Beatles de fondo.
Modo creación
Desde La Quimera de la Perfección (2016) que la tematica del grupo hace más peso en lo esoterico que en mundano. Si bien, se entrelazan, la balanza se inclina. «Habitante de cadaveres» y «Mediador» son dos ejemplos. Lo religioso y lo social son dos pilares fundamentales dentro de la lirica de la banda y con el paso del tiempo fueron madurando para llegar al punto en el que Cristian compone en la actualidad. «Me acuerdo que para que el primer disco escribí «In Extremis» que es sobre la conexión entre el espirituo con el cuerpo después de morir y eso lo hice desde la ignorancia», rememoró en relación a la muerte y el más allá como temática recurrente en la discografía de la banda. «Es un tema tan amplio, hay muchas formas de abordarlo». Rodriguez contó también que en el inició comenzó a escribir y su referencia era Edgar Alan Poe. Hoy, la influencia llega también de Charles Boudelaire, de Antonio Gala, de Allan Kardec, de los estoicos, de la iglesia gnostica. «Me inspira bastante la realidad social que se está viviendo en el mundo y muy de cerca en nuestro país. Siempre trato de incorporar o bien fusionar varias cuestiones sl concepto del álbum, hay temas existenciales además de temas sociales.»
Ekpyrosis hace referencia a los estoicos creían que el universo se destruye y renace en un ciclo eterno de fuego purificador (lo que queda expuesto en el arte grafico a cargo de Federico Parolo) y en «Inefable» Cristian grita por Yaldabaoth, conocido como Dios Falso, y creador. «Tripalium» a un instrumento de tortura de la antigua Roma formado por tres madero. «El trabajo es una tortura, hoy en día la cosa está dificil y vivimos en una sociedad esclava del laburo, de una esclavitud consciente en donde la guita no alcanza, pero estamos programados para hacer tareas.» En la canción “El verdugo de sí mismo» hay pasaje de un poema de Baudelaire y e “El fin de los miedos” se proyecta la voz de Gala en clave metafísicas, como el miedo a la muerte y a lo desconocido. «Primero llego la canción, pero el algoritmo te va llevando. Me acuerdo de estar buscando cosas para al album y me tope con el ciclo de entrevistas conducido por el periodista Jesús Quintero y protagonizado por el escritor Antonio Gala y quedo fascinado», comentó y siguió «automaticamente dijo esto tiene que ir a la canción y le paso el video a Fede para que lo limpie y lo use». «Regresión al caos» cae en la densidad de «Tripalium» que recuerda al Morbid Angel de «Where the Slime Live», pero que, a palabras del cantante, la idea fue llevar el disco a la figura de Carcass y Emtombed. «La idea es las canciones tengan un mensaje, una pista para que quien escuche y lea las letras vaya y busque, indague», afirmó claramente entre sorbos de agua y enfatizó en que al principio de su carrera quería impactar, quería contar cosas que fueran más cuentos de terror, pero que con el paso del tiempo eso se fue modificando.
Puertas adentro
Gómez Arellano, productor del disco, es amigo es Tullio Navia, bajista y último miembro en ingresar al grupo. Ha trabajado con artistas fundamentales del metal mundial como Ghost, Paradise Lost, Grave Miasma y Cathedral, aportando una impronta sonora poderosa, oscura y visceral, que potencia la identidad inconfundible de Avernal. «Trabajamos a distancia desde hace algunos años ya, pero esta vez entrabamos al estudio y estaba Arellano del otro lado del telefono diciendo como microfonear, la batería o como grabar las voces. Estuvo muy metido desde el día uno. Lo bueno es que a la primera bajada de cómo el quería que suene, quedamos encantados. Quizas alguna que otro retoque, pero el linea general, encontró el sonido de una», se refirio alegremente en relación al productor. Tecnicamente, el album se grabó Karu Studio Ensenada, Bs. As. por Mauro Muriel; Espectro estudio, Bs. As. por Federico Ramos y en Sol naciente, Quilmes, Bs.As. por Roy Ota. Mientras que el reamp de guitarras, mezcla y mastering, por Jaime Gomez Arellano, en Orgone studios, Porto, Portugal.
La presentación
La fecha presentación de Ekpyrosis no es una fecha más. Es el noveno album del grupo, son nueve canciones nuevas publicadas en el año 2025 (o año 9). La numerología dice que el 9 es el cierre de ciclos. Representa el último paso antes de una transformación, marcando la conclusión de una etapa y la preparación para una nueva. Quizas, Ekpyrosis, haya marcado el cierre de una trilogia que comenzó con La quimera. Por lo pronto, las huestes son convocadas a una presentación que promete ser descomunal con el disco en cuestión interpretado en su totalidad, grabación de audio en vivo y continuar una historia que lleva más de 30 años, cosa que puede leerse en Necrografia: Autopsia De Una Banda De Death Metal (2025), de Facundo Llano; y publicado Disembodied Records. Después de The Roxy, la próxima parada es con Slayer y Kreator, en el Movistar Arena el 14 de diciembre.
Por Jonatan Dalinger
Once años son más que suficientes para que un recital se cargue de expectativas y también para que aparezca ese miedo silencioso de que el recuerdo sea más fuerte que el presente. Sin embargo, Liv Kristine desactivó esa incertidumbre en cuestión de minutos. No hubo golpes de efecto ni una búsqueda desesperada por vivir del pasado. Lo hizo más simple, siendo ella misma, auténtica.
Lo curioso es que tratándose de una de las voces más importantes que dio el metal gótico, la huella más poderosa de este reencuentro no pasa sólo por lo musical. Pasa por ella, por la manera en que ocupa el escenario. A veces, sin darse cuenta, los artistas pueden levantar una pared invisible entre ellos y el público apenas se encienden las luces. Liv hizo todo lo contrario y entre tema y tema agradeció regalos, dedicó unas palabras, habló del amor por el planeta y pidió que esa noche quedara guardada en la memoria de todos. Y lo mejor es que nada sonó preparado. Mucho menos impostado. Era nomás una artista disfrutando del lugar donde estaba y de la gente que tenía enfrente.
Marquee no es el recinto más grande de Buenos Aires y sin dudas Liv tenga espalda para escenarios bastante más ambiciosos; no obstante, sería difícil imaginar este show funcionando mejor en otro contexto. La cercanía terminó siendo un valor agregado. El metal gótico siempre encontró buena parte de su identidad en los climas, en los detalles y en las emociones que se construyen de a poco, no en el impacto inmediato. En ese sentido, la sala jugó completamente a favor, había una sensación de intimidad que potenciaba cada momento.
También ayudó una banda que entendió perfecto cuál era su función. Sin excesos, sin buscar protagonismo y sosteniendo un sonido impecable durante toda la noche. Michael Hansen fue una pieza clave en todo ese equilibrio, sus guturales aparecieron con la agresividad justa para contrastar la delicadeza de Liv, recuperando esa dinámica que atraviesa buena parte de su historia musical sin sentirse predecible.
El repertorio fue otro de los grandes aciertos. En lugar de ordenar la noche como una recorrida cronológica, que podría ser válida también, las distintas etapas de su carrera convivieron con absoluta naturalidad. Las canciones de Amor Vincit Omnia encontraron su lugar sin exigencia de presentarse como «lo nuevo», mientras que las visitas al universo de Theatre of Tragedy despertaban una reacción inmediata. Por supuesto, bastó que sonaran los primeros acordes de «Venus» para que la emoción tomara la delantera; no había demasiado misterio, muchas de esas personas llevaban años esperando volver a escuchar esas canciones en vivo.
Pero incluso en esos picos de euforia, el concierto nunca perdió su eje. No fue una noche construida sobre los clásicos, ni sobre el peso de la historia, sino que hubo algo mucho más atractivo. Solo una artista en paz con su recorrido, sin obligación de demostrar nada,sin correr detrás de una versión idealizada de sí misma, tan solo disfrutando de cantar esas canciones otra vez. Quizás por eso sus show dejan una sensación tan particular. Liv Kristine nunca parece preocupada por impresionar a nadie.
Después de tantos años, ella sigue transmitiendo una calidez poco habitual arriba de un escenario. Sobre todo habitando un género que muchas veces construye su identidad desde la oscuridad, ella encontró una manera muy distinta de conectar con la gente. Más cercana, más humana; y por eso mismo, profundamente memorable.
Por Sofia Alvarez
PH: RTS
El día martes 14 de julio, la leyenda del death metal Pestilence se presentó nuevamente en nuestro país. En los últimos 5 años, los liderados por Patrick Mameli nos visitaron un total de 3 veces, 2023, 2025 y la del presente 2026. Además, en su visita del 2023, la banda también se presentó en Cipolleti, Rio Negro. Quizás por esto, la banda debió cambiar de recinto. Originalmente el recital se iba a hacer en Uniclub, pero a último momento, cambió y se traslado al CC Bula. La situación económica, la variedad de propuestas y encima la repetición de visitas, atenta contra la venta de entradas, sin dudas. Aún así, y para quien les escribe, ver a los oriundos de Países Bajos en un recinto como el CC Bula, tiene su magia y encanto. Los actos nacionales en formar parte fueron Dead Rooster y Burden Rage.
Los recientemente renovados Dead Rooster se encargaron de dar inicio a la fresca noche del martes. La actual formación cuenta con los ingresos de Ivan Oviedo en voces, Julian Alonso en guitarra, Sebastian Maguna en bajo y Leandro Salillas en batería. Se suman al único miembro original Santiago Urueña, en la otra guitarra. Con disco nuevo ya publicado, Demonología, la banda se mostró muy enérgica y con toda la oscuridad y manto de ritual que sabe identificar a su música. A continuación, Burden Rage tomó el poder del escenario. Acostumbrados ya a ser parte de grandes fechas, la banda desplegó como pudo, su potente propuesta de death metal frenético. Constantes problemas técnicos en los micrófonos entorpecieron el show de la banda, que aun así dio todo con la mejor cara posible.
Llegado el momento de Pestilence, un humilde número de asistentes se hizo presente. Con su último disco publicado en 2024, polémico y muy criticado, la banda lejos estuvo de presentarlo. Además para eso tuvo su visita del año pasado, y tampoco ahí fue presentado. Por lo que Mameli y compañía se dedicó a repasar sus grandes éxitos, pioneros y clásicos del género. Un sonido aceptable para un lugar como el anteriormente mencionado, hizo que la presentación fuera sobriamente notable. La actitud o predisposición de Mameli fue de menos a mas con el correr de los temas. Los discos mas presentes en la noche fueron Consvming Impvlse (1989) y Testimony of the Ancients (1991), con enormes clásicos como «Dehydrated», «Chronic Infection», «The Secrecies of Horror» o «Lost Souls» entre otras.
En todo momento una ronda con las mismas tres o cuatro personas estuvo activa y con movimiento de lado a lado. El resto de la gente se mostró muy participativa también, coreando riffs, cantando estribillos o festejando y alentando a la banda entre tema y tema. Así mismo, la banda supo devolver el cariño dando lugar a los cánticos argentinos.
Ya para el final y luego de algunos temas del disco Resurrection Macabre (2009), la banda se despachó con una seguidilla demoledora y la mas festejada sin lugar a dudas: «The Trauma», «Twisted Truth», «Land of Tears», «Reduced to Ashes» y el punto final con «Out of the Body». Una vez finalizado el show, se pudo ver a los músicos saludando a la gente, sacándose fotos y firmando autógrafos.
Pestilence se presentó una vez mas en nuestro país, en lo que fue un show pequeño, pero que por haber sido así, le imprimió una cuota de intimidad y cercanía para con la banda, difícil de imaginar en otros contextos. Viéndolo de esta manera, privilegiados los que vimos a una leyenda del death metal de manera tan exclusiva.
Por Juan Cordiviola
Si hablamos de doom metal nacional uno de los nombres que se viene a nuestra cabeza es el de Monje. Desde 2016, la banda viene marcando su camino en la escena under con un sonido oscuro, denso y pesado que combina con elementos del sludge. Sin dudas, es de esos grupos que no pasa desapercibido. Este año llegó Necropolis (2026) su ultimo trabajo de estudio, sucesor directo de Culto al fin de los Tiempos (2023). Para celebrarlo, el pasado 12 de julio pisaron el escenario de C.C Bula junto a los invitados Psicosfera y Sha Fu. La selección, por su parte, ya estaba en semis y cerrábamos el finde largo con un show de Monje. La vida es buena.
Una vez cumplida la hora de apertura Psicosfera encaró el escenario para desplegar su black metal lleno de misticismo y esoterismo con un show potente cargado de canciones y riffs podridos como los de «Natus Est», «Triump» y «Tartarus» para dejar paso al segundo plato de la noche. Sha Fu trajó desde Córdoba su estilo instrumental denso y pesado con arreglos y sonidos psicodélicos y puntos altos como «Cronos» , «Phobetor» y «Aion» para un publico que escuchó y festejó cada momento.
A eso de las 22:15 hs fue el turno de que Monje haciera lo suyo. Inició con «El Ocaso» a modo de introductorio y le pegó rápidamente «La Extinción». Si bien la idea era presentar el disco completo; la banda optó por hacerlo intercalando con temas de otras epocas con los nuevos. Pasaron «La Profecía» , «Paisaje Del Horror» y en debut «Solo Queda Podredumbre» y «Miodesis». Durante la velada el sonido fue más que claro pudiendo apreciar los arreglos y riffes en cada una de sus partes, con una banda muy receptiva con los presentes sobre todo su frontman Matías Ibáñez quien constantemente agradeció por bancar esta movida tomando en cuenta quizá el día y el clima. De todos modos, nada impidió que el show sea un éxito seguro o que la gente abra las rondas para disfrutar los temas.
La segunda parte de la noche fue de la misma manera. La mezcla de lo nuevo con lo viejo siguió con «El Pionero De la Muerte» , «El Espectro» y «Punto Omega» entre otras. Para los últimos temas Ibáñez llamo a un invitado. En palabras de él si de doom argentino hablamos no podemos obviar a Del Pantano, por lo que su cantante Paolo Rossi subió al escenario para interpretar una poderosa versión de «La Vita E Infierno» y asomar al cierre definitivo, el cual estuvo a cargo de «A Sangre Fría» y «La Salvación» para que Monje termine de presentar su trabajo más reciente en un show que no tuvo punto bajo.
Por Fernando Gonzalez
PH : Ce Príncipe















